Cristina Ouviña: El camino hacia un sueño merecido

Cristina Ouviña: El camino hacia un sueño merecido

06/12/2020 0

Los Juegos Olímpicos son mi gran sueño“. Una frase de Cristina Ouviña que recogió el medio Heraldo de Aragón en el año 2019. Es seguramente el objetivo de un alto porcentaje de los deportistas de élite y ella no ha tenido la oportunidad de disfrutarlos, todavía.

Si miramos al pasado era una niña de solamente 8 años de Zaragoza, fan de Laia Palau y que empezaba a practicar la disciplina que la acompañaría el resto de su vida. Ahora es una de las mejores jugadoras nacionales y sabe lo que es celebrar títulos junto a su ídola. Un trayecto muy largo, muy bonito y con mucho esfuerzo.

 

Cristina Ouviña: "Me molesta que me digan que me parezco a Gasol y no a Laia Palau" | Marca.com

 

Entre ese comienzo y el gran presente que atraviesa jugando con el Valencia Basket han pasado muchas cosas. Una gran carrera que la ha acercado cada vez más a su objetivo de representar a su país en el evento más importante al que se puede optar estando con el combinado español.

 

Un inicio que la enseñó a ser una guerrera

Empezando por sus primeros registros conocidos. Nos remontamos a Basket Lupus y las categorías inferiores del Centro Natación Helios, en Aragón. Las canchas de esos equipos vieron como brillaban los primeros destellos de la magia de una joven Ouviña que seguramente no imaginaba hasta donde sería capaz de llegar.

Esa primera etapa podemos decir que duró hasta el verano de 2006, cuando tuvo su llamada de las categorías inferiores de España para participar en el Campeonato de Europa Sub-16 donde ganó la medalla de oro. En esos tiempos también empezaría a jugar con el primer equipo del Mann Filter. Todo iba sobre ruedas para una joven aragonesa que no dejaba de evolucionar y pulir su juego soñando en grande.

En ese momento álgido ocurrió lo inesperado. Cristina se rompió los ligamentos cruzados y el menisco de la pierna derecha cuando se había hecho un hueco en el club de Zaragoza con 8.9 minutos a la vez que jugaba con las juniors.  Una lesión así es complicada siempre para una jugadora de baloncesto. El contexto puede hacerla más o menos llevadera, pero nunca es fácil.

Ante eso trabajó en su recuperación para volver mejor que nunca. Por suerte la lesión que pudo dejarnos sin una de las bases más talentosas de la década en el Viejo Continente se quedó en una anécdota.  Ahí empezó a mostrar su espíritu de guerrera que la ha llevado hasta donde se encuentra ahora.

La siguiente temporada con Mann Filter tuvo 9.3 minutos de media teniendo mejor aporte individual. Ese verano participó con la Selección Española en el Europeo Sub-18 de Eslovaquia, acumulando más experiencia a nivel internacional y mejorando cada vez más su baloncesto. Aunque quedaron en la quinta plaza, menos de lo que les hubiera gustado a ese grupo de promesas.

El refranero popular dice que tienes que caer para luego volar más alto, por lo que foguearse entre profesionales, quedarse fuera del podio en el Europeo y conocer los riesgos físicos del deporte de élite tan joven le ha servido para que su progresión sea en línea ascendente desde la lesión.

 

Zaragoza volverá a engancharse a la élite del baloncesto femenino"

 

En su club casi dobló sus minutos en pista, y cuando llegó el verano fue al Campeonato de Europa Sub-20 en Gdynia donde ganó la medalla de plata. Un mes después, en el Mundial Sub-19 de Tailandia en agosto de 2009, consiguió una histórica medalla de plata tras perder con Estados Unidos por 87-71 dando buenas sensaciones contra las claras favoritas.

Por primera vez una Selección Española Femenina se subió al podio en un Mundial de las categorías inferiores, siendo un hito que siempre será recordado como un momento de inflexión en los grandes éxitos que llegaron posteriormente con la absoluta.

Como guinda del pastel, Cristina fue nombrada como la base del mejor quinteto del torneo poniendo su nombre de una forma clara entre las mayores promesas de su generación en todo el mundo.

En el año 2009 Ouviña empezó la temporada a un gran nivel, metiendo 15 puntos en un partido que significó ganar el Campeonato de Aragón contra Stadium Casablanca. En ese momento las sensaciones de ser una joven promesa poco a poco se estaban convirtiendo en ser una realidad y una parte importante del presente del baloncesto nacional.

Ese verano tuvo la oportunidad de ir de nuevo con las categorías inferiores de España, en este caso con la Sub-20 dirigida por Lucas Mondelo. En el Campeonato de Europa consiguió la plata siendo la más destacada de su equipo en la final, pero se amargó el sabor de la medalla al tener el tiro ganador y errarlo ante la defensa de Rusia con unos segundos todavía en juego.

 

Una plata amarga

Fue una pena perder de un punto. Pero es lo que hay. Así es el deporte” dijo Ouviña para El Periódico de Aragón en el 2010 cuando se disputó ese torneo.

Todo pasa por algo, y todos esos momentos que pueden parecer duros han servido para construir el carácter de una jugadora que no desperdicia un solo segundo en la cancha y tiene una garra digna de envidiar.

 

En los cuartos y semifinales la moneda cayó de cara y en la final nos llevamos la cruz” añadió en el medio antes citado, siendo una lección que es mejor aprender jugando en la Sub-20 que luego siendo una profesional consolidada. Tu mejor profesor es tu mayor error.

 

El asalto a la élite

Una vez acumulada la suficiente experiencia, llegaba el momento de dar el siguiente paso y pensar en la mesa de las mayores. Para lo que su quinta temporada con Mann Filter sería el escenario ideal. Ya sabía lo que es conquistar la cuarta plaza de la clasificación y participó en los playoffs. No pudo llegar al título de liga cayendo ante Ciudad Ros Casares de Valencia, pero sus apariciones fueron destacadas.

También había debutado en la Copa de la Reina siendo además en su ciudad natal. Un gran escenario para brillar, donde también se vio las caras ante el coloso valenciano de aquella época. Aunque sus 6 asistencias y 5 robos dejaban claro que clase de jugadora era Ouviña. Una creadora de juego y defensora exterior de primer nivel.

En su quinto año con el equipo de su tierra llegó a sus 100 partidos oficiales desde que debutó con la primera plantilla. Experiencia que la ayudó a llegar preparada a la EuroCup en la que llegó hasta los cuartos de final empezando a dar a conocer su nombre en las grandes ligas del continente.

Eso le permitió poder ir con la Selección Absoluta. El 5 de Mayo de 2011, de la mano de José Ignacio Hernández, se conoció que estaría entre las elegidas para representar al país en el EuroBasket de Polonia. Aunque fue un torneo donde las cosas no salieron del todo bien debido a problemas físicos con Amaya Valdemoro y Marta Xargay.

La Selección Española quedó eliminada y tampoco jugó el Preolímpico de Londres 2012, siendo un pequeño bache para un equipo con muchísimo talento. Además de una oportunidad de ir a los Juegos que se desvaneció para Cristina.

Por suerte para esta gran generación, consiguieron un triunfó histórico solo unos años después. En el 2013 se alzaron con la corona de reinas del continente ganando el oro en el Europeo de Francia. Un momento que siempre será recordado y que fue fundamental para entender el baloncesto femenino como lo hacemos en España actualmente.

 

El gran reto – THE GOAL POINT

 

Mientras ocurría eso, Cristina voló del nido. En concreto se fue a Polonia. En su nuevo país estaría jugando con el Wisla-Can Pack, teniendo la oportunidad de estar en la máxima competición a nivel de clubes. Su momento de participar en la EuroLeague había llegado.

Todo se estaba cocinando a fuego lento para intentar ir en 2016 a los Juegos Olímpicos de Río. Unos años atrás se le resistieron y volvían a estar en el horizonte. Aunque en esta ocasión con más competencia en los puestos exteriores del combinado nacional.

España ganó la medalla de plata, pero Ouviña no fue llamada para el evento. Ese verano era jugadora del fondo de la rotación y el seleccionador prefirió apostar por otra base para ocupar la última plaza rumbo a Brasil. Lo positivo de tener compañeras tan buenas es que te permiten ganar un EuroBasket, pero lo malo es que años después puede costarte el ir a otro torneo internacional.

La base aragonesa siguió trabajando muy duro en el extranjero pasando por el Nadezhda de Rusia y el Bourges Basket de Francia. Ya se había convertido en una fija temporada tras temporada en la EuroLeague. No haber estado en la plata olímpica no significa que no sea una de las mejores exteriores europeas y ella lo seguía demostrando a nivel de equipo.

Con esto llegaría de nuevo la llamada de la Selección, en este caso para ir al Mundial de Tenerife en el 2018 donde siguió aumentando su palmarés colgando la medalla de bronce en su cuello y volviendo a sentir lo que es cargar el peso de una nación en sus hombros. Los Juegos se le habían resistido, pero en el resto de competiciones había dejado su alma en la pista como siempre ha acostumbrado.

Solo un año después volvió a estar con España, consiguiendo su segunda medalla de oro en un EuroBasket y confirmándose como una base generacional junto a su referente Laia Palau y también Silvia Domínguez. Un tridente de jugadoras exteriores que ahora mismo lidera por individual a los mejores equipos de la Liga Femenina Endesa en una de las mejores temporadas de los últimos años.

Jornada tras jornada jugando con Valencia queda claro que todavía no se ha visto el techo de Ouviña. Cada partido es capaz de superarse a si misma y dejar mejores sensaciones que el anterior.

 

Cristina ouviña en el banquillo | MARCA.com

 

Tokio, un lugar que será mágico

En el 2012 no consiguieron la clasificación para Londres y en el 2016 no la convocaron para Río de Janeiro. Una de las mejores bases de la década en España todavía no ha experimentado lo que es vivir el evento deportivo más prestigioso de la historia.

Si los Juegos hubieran sido en el 2020 y siendo una fija vistiendo la roja o la blanca, Ouviña ya hubiera competido en ellos y cumplido su sueño. Pero en esta ocasión ha sido una pandemia mundial lo que ha hecho que se pospongan hasta 2021, según lo planeado.

La diferencia entre donde estuviste ayer y donde estarás mañana es lo que hagas hoy, y Cristina no ha dejado de trabajar sin límites y esforzarse en cada partido para conseguir tener los Juegos casi en la palma de su mano. A la cima no se llega superando a las demás sino superándose a ella misma, y lo hace constantemente.

A sus 30 años vive un gran momento de madurez baloncestística y se encuentra en estado de gracia en la liga nacional dejando jugadas mágicas para el recuerdo mientras es fundamental para que su equipo compita con un gran rendimiento. Es una jugadora que cuando saca su mejor versión también ayuda a sus compañeras a hacer lo mismo.

Si el destino es justo y el karma existe, dentro de medio año veremos a Ouviña tachando un objetivo de su lista de cosas que hacer antes de morir y podrá decir finalmente que ha estado en unos Juegos Olímpicos tras toda una carrera siendo una jugadora de primer nivel europeo. Japón puede ser el sitio donde respirar y decir dentro de ella: “Lo conseguí”.

 

 

Manu Fresno
Manu Fresno
Manu
Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Translate