We Got Game: La era de las Houston Comets
El comienzo de la WNBA fue bajo el eslogan de We Got Next, presentado a un grupo de jugadoras como principal cara de la liga. Rebecca Lobo, Lisa Leslie y Sheryl Swoopes. Ellas serían las encargadas de hacerlo antes de comenzar a disputarse la temporada 1997.
Una vez terminó la primera toma de contacto de la competición, se cambió la frase por We Got Game. Ya no era cuestión de pensar en el futuro, la WNBA ya era una realidad tras el gran nivel mostrado por todas las franquicias. En concreto las Houston Comets. Se llevaron el primer campeonato gracias a la explosión de la primera super estrella de la liga.
Cynthia Cooper no estaba en el principal grupo de tres que la Junta de Gobernadores de la NBA utilizó para presentar la liga, pero fue el rostro que se llevó todas las miradas dentro de la cancha. Fue nombrada la primera MVP de la liga. Hizo 22.2 puntos, 4 rebotes, 4.7 asistencias y 2 robos. Fue la líder del primer gran proyecto del baloncesto femenino en los Estados Unidos.
En la universidad, Cooper terminó con buenos números pero lejos de ser la jugadora dominante que empezó a fundar ‘el primer reino’ de WNBA. Durante su etapa en USC Trojans acabó en 17.2 puntos y con estadísticas similares en los otros apartados. Su explosión fue gracias a que no llegó directamente de la universidad dado que se graduó en 1986 y no fue hasta sus 34 años que se fundó la liga.
Al salir de la NCAA, Cynthia hizo una gran carrera en Europa con temporadas en las que superó los promedios de 35 puntos. Cuando llegó a la WNBA era una veterana que conocía como había evolucionado el baloncesto femenino de primera mano. Por ello tuvo un impacto histórico en los Estados Unidos.
Las Houston Comets ganaron cuatro campeonatos consecutivos hasta la temporada 2000, siendo las únicas que se pusieron un anillo en sus manos durante el siglo XX y quedando como las grandes dominadoras en el ‘viejo testamento’ de la liga. Una etapa en donde Amaya Valdemoro tuvo oportunidad de formar parte de un equipo legendario y ganar tres veces el campeonato.
Esos cuatro trofeos que se quedaron en Houston se dieron gracias a la superioridad de Cooper en los momentos importantes. La MVP de todas las Finales estuvo hasta los 37 años y su primera retirada sin conocer lo que era la derrota a la hora de decidirse la temporada. De hecho, nunca perdió un campeonato en la WNBA.
En el año 2000, Cynthia decidió dar un paso al frente en la pistas después de haber conseguido tener absolutamente todo a lo que podía aspirar en su palmares. Tuvo la oportunidad de ser la entrenadora de las Phoenix Mercury y decidió intentar seguir ampliando su grandeza desde los banquillos. La única forma en la que vio posible tener un legado aún mayor.
El problema fue que los banquillos le supieron a poco, dado que en el 2003 a los 40 años volvió a firmar con las Houston Comets para vestirse de corto y salir a la cancha. Fueron una cantidad de partidos inferior a media decena, pero con 36 minutos, 16 puntos y 5.5 asistencias de media. Después de esa pequeña estrella fugaz que queda en anécdota, Cooper se retiró por segunda y última vez del baloncesto profesional.
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