Recordando el camino hasta el MVP de Sylvia Fowles

Después de ser la segunda elección en el Draft 2008 por detrás de Candace Parker, tuvo unos comienzos difíciles en la WNBA. Su proyección era para tener un gran impacto

Después de ser la segunda elección en el Draft 2008 por detrás de Candace Parker, tuvo unos comienzos difíciles en la WNBA. Su proyección era para tener un gran impacto directo en los primeros años, pero siendo rookie sufrió una lesión de rodilla que la dejó fuera y afectó a su juego. Un primer bache en el que Sylvia Fowles tendría que poner freno por un tiempo. Aunque no sería suficiente como para cortar su crecimiento en la liga.

En su segunda temporada volvió a recuperar la tendencia de los partidos que había podido disputar, llegando incluso a ser All-Star y una de las mejores jugadoras en la pintura. Por desgracia, de nuevo llegaron los problemas físicos y no pudo terminar tampoco su año sophomore con las Chicago Sky. Fue por fin en el 2010 donde pudo jugar los 34 partidos y empezar a ser una de las mejores de la liga de forma continúa. Hasta ese momento solo habían sido destellos. A raíz de ahí la línea no dejó de ser ascendente.

En el 2011, cuando comenzó la dinastía de las Minnesota Lynx, fue el año donde Sylvia llegaría a promediar 20 puntos, 10.2 rebotes y 2 tapones, siendo la mejor jugadora defensiva de la liga y pudiendo ser candidata para la MVP sino fuera por el registro de 14-20 que hicieron las Sky. No fue hasta 2013 que jugó sus primeros playoffs, teniendo una gran actuación al año siguiente pero sin conseguir el campeonato.

En lo individual ya estaba colocada en la élite, pero aún le faltaba dar ese mismo paso en lo colectivo. Estuvo muy cerca de conseguirlo, pero pensó que llegó el momento de cambiar de aires. No pensaba que con las Sky fuera a conseguir el anillo.

Después de eso, le llegó el momento de renovar contrato o salir a la agencia libre de 2016, siendo la segunda opción la que tomaría. Por lo que en Chicago pensaron en traspasarla antes de quedarse con las manos vacías. Con esto llegaría a las Minnesota Lynx en 2015 con un año de contrato. Allí tendría las oportunidades que le faltaron en su primer lustro en la liga de ponerse un anillo en la mano.

A las órdenes de Cheryl Reeve ya se encontraban grandes jugadoras, habiendo ganado los campeonatos de 2011 y 2013 con la llegada de Maya Moore, la recuperación de Seimone Augustus de sus lesiones y Lindsay Whalen. Aunque no haber ganado en el 2014 hizo que no vieran con malos ojos obtener refuerzos para tener un impulso. Y no fue solo eso, sino que consiguieron a una primera espada que mantuvo su rendimiento, e incluso lo mejoró en comparación a productividad con menos posesiones en sus manos.

Fowles, no tuvo problemas en adaptarse a jugar con nuevas compañeras y en una filosofía que exigía dar el máximo cada noche. Todo lo contrario. No tardó en hacerse como una de las líderes dentro de la pista y ser una de las jugadoras más importantes durante los playoffs. Tanto que consiguió ganar el premio a MVP de las Finales en su primera temporada con ‘Minny’.

En el 2017, consiguió ser la jugadora más dominante del mejor equipo de la liga en absolutamente todos los meses de la competición. Desde el principio hasta el final. En la regular fue una pesadilla en las zonas pintadas y una vez llegaron los playoffs aumentó un poco el ritmo para ganar ambos MVP y sumar su segundo campeonato al palmares. El primer, y al menos por ahora único, MVP de la regular llegó a las manos de Sylvia. Durante los 34 partidos demostró que podría ser a la vez la mejor en ambos lados de la cancha, siendo nombrada también en el mejor quinteto defensivo de la liga.

 

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