Renee Montgomery, la extensión de Nicki Collen en la cancha

La campeona de la WNBA con Minnesota Lynx y de la NCAA con UConn Huskies ha llegado a las Atlanta Dream para ser una jugadora muy importante. En su anterior etapa

La campeona de la WNBA con Minnesota Lynx y de la NCAA con UConn Huskies ha llegado a las Atlanta Dream para ser una jugadora muy importante. En su anterior etapa contribuyó para ponerse dos anillos en la mano, y ahora en Georgia quieren intentar conseguir meterse en la senda del campeonato. Por lo que en las últimas agencias libres han buscado piezas que las permitan intentar poner sus expectativas lo más alto posible. Como fue el caso de contratar a Renee Montgomery hace unos años. Unos de los mejores movimientos de mercado que hayan hecho, quizá desde que existe la franquicia.

Aunque hay que echar mucho la mirada atrás para saber donde nace el talento de esta jugadora. Desde el instituto se mostraba como la capitana de su equipo. Dejando claro su capacidad de liderazgo desde que prácticamente era una niña. Además de hacer una gran exhibición individual con más de 22 puntos, 6 asistencias, 5 rebotes y 5 robos de promedio en High School.

Con ese nivel, no debería sorprender que las Huskies la llamaran para que formara parte de una cultura que acostumbra a formar a estrellas. En la universidad, junto a Maya Moore, su actual compañera de equipo Tiffany Hayes y otras grandes jugadoras, demostró que eran una generación muy talentosa que llegaría a la WNBA para dejar su huella marcada.

Volviendo algo más al presente, Nicki Collen al ser nombrada entrenadora jefe de las Atlanta Dream, aseguró que uno de sus primeros planes fue firmar a Montgomery. Como coach necesitaba a alguien que supiera trasladar sus pensamientos en la pista. Algo que todo buen entrenador de baloncesto necesita para cumplir bien su función.

Después de ser asistente en las Connecticut Sun, Collen, tenía que demostrar que servía para estar al mando y su fichaje fue fundamental para ello. Se podría decir que hasta el momento ha sido una de las mejores gestiones que ha hecho Nicki desde su llegada la franquicia. Además de la más necesaria para que ella pueda brillar desde el banquillo.

En los 34 partidos del 2018 en la temporada regular, Renee fue titular y volvió a los dobles dígitos en anotación. Una cota que no alcanzaba desde 2013, demostrando que aunque hubieran pasado los años seguía siendo una jugadora de primer nivel y que podría aportar a un equipo contender. También sus asistencias subieron, haciendo su mejor marca desde 2011 y demostrando los motivos que la hicieron ser de las mejores pasadoras de la historia de UConn. Una universidad en donde consiguió repartir más asistencias que la propia Sue Bird, entre muchas otras. Por lo que son palabras mayores.

 

Ese trabajo de Montgomery llevando el ritmo del juego y dando ventajas a sus compañeras fue clave para que Collen fuera nombrada la mejor entrenadora del año y las Dream consiguieran llegar a los playoffs como un equipo a temer. Un escenario que muchos seguidores, e incluso analistas, no pensaban antes de empezarse la temporada. Durante esa season, la guard de Atlanta consiguió hacer partidos para el recuerdo. Como por ejemplo una victoria contra las New York Liberty, en donde abusó de sus rivales desde el triple y llegó a los 30 puntos con 8 canastas desde fuera del perímetro.

Una vez llegó la postemporada, bajó su anotación pero dio un gran paso al frente como playmaker. Mostrando también su madurez y capacidad de leer las necesidades de las compañeras sobre la pista. Durante los encuentros que tuvieron hizo su mejor marca en asistencias en playoffs con al menos 5 partidos jugados. Otra muestra de que no era casualidad que tuviera en su curriculum los campeonatos. Cuando llegan los momentos difíciles, darle la pelota a Montgomery siempre es una buena opción.

En las Minnesota Lynx, donde ganó la WNBA en 2015 y 2017, no tenía el rol de titular, pero cuando le tocaba actuar lo hacía a la perfección. En esas temporadas Cheryl Reeve sabía que podía confiar en su sexta mujer, quien fue la mejor de la toda la liga en ese papel en el 2012. No importa el rol que tenga, ella siempre es capaz de analizar la situación y aportar lo mejor.

Montgomery fue drafteada por Minnesota, pero después de jugar su temporada rookie fue enviada a Connecticut como parte del traspaso de Lindsay Whalen, de la que fue compañera en su regreso a las Lynx en 2015 y a la que tuvo que sustituir debido a las lesiones. Se convirtió en la doble de riesgo de una leyenda. Un momento clave en la carrera de Renee. Tuvo que ser el recambio de una jugadora histórica saliendo de titular en 12 partidos. ¿Cuál fue la respuestas? Pues ella hizo el mejor porcentaje en tiros de campo de su carrera. Se convirtió en la definición perfecta de lo que significa fiabilidad. Uno de los principales motivos que hicieron que la entrenadora Collen pensara en ella nada más ser contratada como head coach de las Dream.

Ese tramo de temporada sustituyendo a Whalen fue un salvavidas en el 2017 para las Lynx. Fue el año donde llegaron a las Finales contra Los Angeles Sparks para conseguir la revancha después de perder 365 días atrás. En esta ocasión las de ‘Minny’ ganaron e igualaron a las Houston Comets en campeonatos ganados, poniendo la guinda del pastel a una dinastía que había sido exquisita.

Ahora en las Atlanta Dream tienen ganas de intentar instaurar esa cultura ganadora de UConn y Minnesota. Tienen un proyecto muy interesante de cara al presente y futuro. Con la llegada de Chennedy Carter y los movimientos de esta última agencia libre hay que esperar que en Georgia compitan de nuevo como en el 2018. Algo para lo que tener la combinación de la experiencia de Renee con la explosividad de Chennedy puede ser un factor importante. Por no hablar de Tiffany Hayes o Glory Johnson.

Las Dream tienen uno de los mejores backcourts de toda la WNBA, teniendo un gran abanico de posibilidades y jugadoras capaces de aportar cosas diferentes. Una vez regrese el baloncesto y puedan demostrar lo que han construido, se deben tener las expectativas muy altas. Montgomery tiene ya 33 años, pero sigue siendo muy apta para dar un buen nivel y pretende terminar su carrera en la élite, por lo que las de Atlanta tendrán que darle ese lujo a una jugadora con una trayectoria envidiable.

 

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