El legado de Vince Carter en Toronto

En la actualidad, el baloncesto se encuentra en el segundo escalón entre las disciplinas más seguidas y laureadas de Canadá (solo por detrás del Hockey), y eso tiene un principal responsable. Vince Carter.

Con los Atlanta Hawks fuera de la burbuja de Orlando, ya no nos quedará nada de Vince Carter en una cancha de la NBA. Se termina la carrera más longeva de la historia de la liga (22 temporadas), que perduró durante cuatro décadas distintas. Una locura. Entre todos los pasos de Vince por distintos equipos en su carrera, el de Toronto fue, probablemente, el más importante. Además de todo lo que hizo en el parqué, de sus volcadas y de sus hazañas, nos encontramos con que cambió la cultura de un país. En la actualidad, el baloncesto se encuentra en el segundo escalón entre las disciplinas más seguidas y laureadas de Canadá (solo por detrás del Hockey), y eso tiene un principal responsable: Vince Carter.

Antes de 1994, no era nada popular. Sí, había camisetas de Jordan, pero no existía un equipo al que aferrarse, un equipo que genere un sentimiento de pertenencia. El nacimiento de los Raptors, en 1995, no modificó demasiado las cosas. Era un equipo con falta de carisma, al que nadie quería ir. Pero todo cambió cuando, en 1998, el equipo realizó un traspaso con los Golden State Warriors por Vince Carter.

El nativo de Carolina del Norte se convirtió rápidamente en la cara de la franquicia, y aunque no logró grandes hazañas colectivas, le dio un motivo a la ciudad para seguir a un equipo que, hasta ese momento, no generaba nada. Además, cuya continuidad en la ciudad estaba en duda por el poco efecto comercial que tenía. Sin su aparición, posiblemente habrían sufrido el mismo destino que los Vancouver Grizzlies. Por todo eso, si a día de hoy los Raptors son un equipo campeón de la NBA, es también gracias a Vince Carter.

Tal fue el impacto del escolta que hace unos años, el director Sean Menard realizó el documental “The Carter Effect” (El efecto Carter) en el que ilustra su trascendencia en la cultura del país. Era el jugador ideal para ello, pues su carisma despuntaba tanto dentro como fuera de las canchas. Era amado. Y es que no solo fue su rendimiento en el deporte, Vince también aportó mucho a la ciudad en cuanto a la atracción. En una discoteca creada por él mismo, estrellas de la NBA y famosos aparecían todas las noches para disfrutar. Se convirtió en un sitio muy concurrido no solo para los amantes del básquet, sino también de la diversión.

En cuanto a baloncesto, Carter se consagró en Toronto como una gran estrella de la liga. Fue All-Star y llevó a los canadienses a disputar los playoffs por primera vez en su existencia. A pesar de no llegar muy lejos, estableció ilusión en los fanáticos, y demostró que los Raptors podían ser un equipo exitoso. Claro que siempre lo relacionaremos con sus icónicos mates, y con razón, ya que es seguramente el más espectacular de todos los tiempos en ello.

A pesar de no influir en la temporada en sí, su concurso de volcadas (y me tomo el atrevimiento de llamarlo suyo), lo ayudó a convertirse en un icono y emblema no solo de Toronto, sino de la liga. Las zapatillas “vinsanity” y las casacas de Toronto con el 15 de Carter en la espalda ahora eran algo muy común entre la gente. En Canadá, su magia era protagonista de muchas conversaciones, y nadie se perdía sus partidos.

Los mejores momentos en la carrera de Vince Carter

 

Lamentablemente, el final de Carter en el equipo no fue tan agradable como su paso. En el 2004, tuvo grandes diferencias con la gerencia del equipo, que lo llevaron a presionar para que lo traspasasen.

“Mentalmente estoy en lugar donde tengo muchas diferencias con la organización, y es desafortunado que tu llegues en este punto, pero mi corazón ya no está más en Toronto”, fueron las palabras que dijo a Sam Mitchell, su nuevo entrenador, y que salieron al público en 2013.

Finalmente, fue traspasado a los New Jersey Nets a cambio dos selecciones de primera ronda, Eric Williams, Aaron Williams, y Alonzo Mourning, quién fue prescindido por el equipo sin jugar un solo minuto. En cuanto a las rondas, una terminó siendo Joey Graham y la otra fue traspasada por Antonio Davis, ya conocido del equipo, que apenas jugó 8 partidos antes de retirarse por una lesión.

Desde ese momento, los fanáticos se pusieron en contra de Carter. Sentían que los había traicionado. Durante los años siguientes, los abucheos se hacían notar cada vez que Vince pisaba el Air Canada Centre. Finalmente, muchos años después, durante la temporada del vigésimo aniversario de los Raptors, la situación cambió. La franquicia honró a Carter con un vídeo que fue reproducido en el estadio y, por primera vez desde su salida, Carter recibió una gran ovación de la multitud. Un momento emotivo que hizo llorar a alguno que otro. Lastimosamente, el virus y la suspensión de la liga nos quitaron la posibilidad de ver a Vinsanity en su “último baile” en Toronto, en el mes de abril.

 

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