Andrew Wiggins deseando cerrar bocas

Hace tres semanas ya os pusimos el foco en Andrew Wiggins. El jugador parece haber alcanzado un grado óptimo de madurez en el que se conjugan un físico privilegiado para el puesto de escolta-alero así como un mejor conocimiento del juego y de formas en las que optimizar sus virtudes.

Esta temporada está logrando su mejor promedio de puntos por partido (24.8) de su carrera. Igualmente en tiros de campo (46.2% de acierto), rebotes (5.4), asistencias (3.5) y tapones (1.2). Como no podía ser de otra manera, su eficiencia ha crecido de un flojo 12.42 a un buen 20.12 que le sitúa en el top-50 de la liga. Igualmente su porcentaje de true shooting también ha aumentado a un respetable 54.5% así como su porcentaje de uso por parte del equipo que ha aumentado a 28.2%.

No sólo los números indican que estamos ante un nuevo y mejorado Andrew Wiggins sino que los Wolves se encuentran con un balance de 10 victorias y 9 derrotas en la posición #7 del Oeste. De un día para otro, Minnesota se encuentra con uno de los mejores y más prometedores dúos de la liga con un Karl-Anthony Towns en el papel de Batman como uno de los mejores pívots de la competición, y Wiggins en el papel de Robin.

Wiggins ha cambiado en prestaciones y actitud en el día a día. Según el jugador, en verano habló muchas veces con Ryan Saunders, el joven entrenador de los Wolves, sobre su papel en el equipo y lo importante que iba a ser esta temporada en su carrera como profesional: “Coach Saunders es una gran diferencia respecto a lo que he vivido anteriormente. Cree en mí y me da toda su confianza. Tener un entrenador como él significa mucho.”

Hacer oídos sordos a las críticas

Wiggins ha estado en el ojo del huracán desde antes de su llegada a la NBA. Cuando estaba en high school ya era un jugador mediático a nivel nacional. Todo el mundo siguió su rueda de prensa en la que comunicó que aceptaba la beca de la Universidad de Kansas para jugar a las órdenes de Bill Self junto a otro gran talento llamado Joel Embiid. Pese a pertenecer a una promoción en la que había nombres como el propio Embiid, Jabari Parker, Marcus Smart, Aaron Gordon, Julius Randle o Zach LaVine, Wiggins terminó siendo el #1 en el draft de 2014 lo cuál le añadió más presión si cabe.

Desde su llegada a la liga la crítica general ha sido dura con él. Tópicos como falta de entrega en los entrenamientos, no estar centrado y falta de entrega le han ido acompañando debido, sobre todo, a las altas expectativas que había con su juego.

Uno escucha las críticas, las oyes en los medios, cada vez que ves deportes en TV. Hay veces que se dicen cosas graves y hay personas que dicen cosas serias sin saber nada de la realidad. Pese a intentar estar positivo luchando para que el ruido no te afecte, hay veces que te terminan haciendo mella. De todas formas intento no hacer caso porque afectaría a mi estilo de vida, a mi forma de ser. Yo me quiero más de lo que nadie puede hacerlo.

He llegado a pasar una depresión pero al final dices ¡a la mierda! y eres tú el que sale del hoyo. Siempre tienes que tener fuerza para cerrar bocas.

Esperemos que Wiggins haya llegado para quedarse porque calidad y físico tiene para estar en la élite de la NBA. Los aficionados de los Wolves y de la liga en general lo agradeceremos.

 

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