Los Pelicans y el ‘Interrogante Ingram’
La rodilla derecha de Zion Williamson nos ha privado del flamante número uno del Draft en estas dos primeras semanas de competición. Y así seguirá siendo durante el próximo mes y medio. En Nueva Orleans, más concretamente en el área comprendida dentro de las instalaciones del Smoothie King Center, esta situación ha dejado huérfana la etiqueta de gran cabeza visible de la franquicia. Al menos por el momento.
Sin el ex de Duke, Brandon Ingram ha sido el encargado de tomar el testigo y cubrir –en sendas funciones de anotación y liderazgo- dicho vacío con un rendimiento más que notable. En los cinco partidos disputados hasta el momento, el alero ha promediado unos números sensacionales: 26.8 puntos, 8.2 rebotes y 4.8 asistencias. Sus porcentajes en el tiro, igual de brillantes: 51% en tiros de campo, 50% en triples y 77% en tiros libres.
Sin embargo, este sobresaliente rendimiento genera, de manera obligatoria e instantánea, una gran duda y problemática en el seno de la franquicia: ¿podrá dar continuidad a este nivel de juego cuando regrese Zion? O peor aún, ¿será capaz de continuar su desarrollo en la franquicia sin presentar problemas de compatibilidad con el rookie?
A diferencia de temporadas anteriores, el nivel de acaparamiento y centralización del juego de Ingram está por las nubes. Su taso de uso es del 29% la más alta del equipo y promedia 19 intentos a canasta –incluidos seis triples- por encuentro, con un porcentaje real de tiro del 64.2% que lo sitúa entre los veinte mejores de la liga entre los jugadores con, al menos, 30 minutos de media en cancha.
Esta incuestionable faceta de primera espada ofensiva no será tal una vez que Zion Williamson regrese a la disciplina del equipo. Al menos no a tiempo completo. Alvin Gentry se verá obligado a repartir los minutos en cancha de ambos jugadores, así como las responsabilidades. Es posible que, durante diversos tramos de los partidos –principalmente cuando no coincidan sobre el parqué- Ingram pueda disfrutar de la oportunidad de ser el líder pero este papel recaerá, a priori y de manera tácita, sobre el novato. ¿Sabrá –y querrá- el de Kinston extrapolar este rendimiento en un rol secundario?
En este punto tenemos que hacer obligada parada en los antecedentes del jugador. Y es notable destacar que el mejor rendimiento exhibido a lo largo de su carrera se corresponden a los 23 partidos que disputó entre enero y marzo del pasado curso. Durante dicho periodo promedió 20.5 puntos, 6.0 rebotes y 3.6 asistencias. Pero el hecho añadido es aún más importante: en quince de ellos no jugó LeBron James.
Las dudas, así, se disparan una vez más. ¿Necesita Brandon Ingram plenos galones para exhibir su mejor versión? ¿Debe evolucionar su juego hacia un perfil más próximo al de tirador? ¿El cuerpo técnico de los Pelicans se sacará un as de la manga con el que encajar ambas piezas en el sistema de forma positiva?
Y todo ello sin olvidarnos de un importante detalle: Brandon Ingram será agente libre en el verano de 2020. De nuevo, una interrogante asalta la ecuación: ¿tres cuartos de temporada será suficiente para obtener resultados concluyentes del experimento? ¿Renovar a Ingram o delegar absolutamente todo el futuro de la franquicia sobre Zion y las dudas respecto a su físico?
Cada partido sin Zion es un partido menos que ambos perfiles compartirán en pista y eso reduce aún más la cantidad de información con la que trabajarán los Pelicans cuando tomen una de las decisiones más importantes de cara al futuro del equipo.
