El proceso de un año que llevó a Miami Heat hasta las Finales de la NBA

El proceso de un año que llevó a Miami Heat hasta las Finales de la NBA

28/09/2020 0

El Miami Heat derrotó a los Boston Celtics en el sexto juego de las Finales de la conferencia Este, y accedió a la serie por el título de la NBA por primera vez desde la era del Big 3. Hace una temporada, el panorama era muy distinto para la franquicia del Sur de la Florida: no habían entrado a playoffs, Dwyane Wade anunciaba su retiro, y tenían más de 125 millones de dólares ya comprometidos para la siguiente campaña. A continuación repasamos cómo fue el proceso que los llevó a ser la sorpresa de la temporada y a pelear por el anillo.

9 de abril de 2019. Suena la bocina en el Barclays Center de Brooklyn. El máximo ídolo del Heat, Dwyane Wade, pone punto final a su carrera en el último juego de la fase regular, luego de quedar décimos en la conferencia Este. No existe indicio alguno de que esta nueva era pueda traer algún éxito. Sólo Pat Riley, Presidente de la franquicia, parece creer en un futuro brillante: “créanme o  no, pero estamos en camino hacia algo grande”, anticipó diez días después del retiro del máximo ídolo deportivo de la ciudad de Miami.

El Padrino llevaba una racha de pésimas decisiones desde 2016, año en el que intentó convencer a Kevin Durant de mudarse a South Beach, pero acabó renovando a Hassan Whiteside (98 millones por cuatro años) y Tyler Johnson (50 millones por el mismo tiempo), además de la salida de Wade hacia los Bulls por una aparente disputa personal con él, que dividió a los fanáticos de Miami.

Algo similar sucedió en 2017: Riley fue en busca de Gordon Hayward, y terminó quedándose con James Johnson (60 millones), Dion Waiters (52 millones) y Kelly Olynyk (50 millones), todos con contrato hasta 2021. Los resultados no acompañaron las apuestas del Presidente: dos de tres campañas sin postemporada y una salida en primera ronda a manos de los Sixers sin posibilidades de pelear la eliminatoria.

Al finalizar la 2018-19, habían más dudas que certezas sobre el futuro de la franquicia. El primer paso en el plan de restructuración de Pat Riley se enfocó en el Draft. El Heat obtuvo el puesto 13 en la lotería, y el elegido fue un prospecto proyectado por encima del puesto 20 por la mayoría de los especialistas, un tal Tyler Herro.

Tras sólo un año en la Universidad de Kentucky, Herro se sumó al Heat como proyecto a largo plazo. Sin embargo, no tardó en demostrar todo lo que podía contribuir al equipo, sobre todo en el sector ofensivo. Promedió 13.5 puntos, 4.1 rebotes y 2.2 asistencias, con 39% de efectividad en triples. Aún así, no le alcanzó para entrar al quinteto ideal de novatos. Lo mejor lo demostró en playoffs: confianza y sangre fría para los momentos más calientes.

 

Diez días después de draftear a Herro, llegó el momento que cambió el panorama por completo: Jimmy Butler, un cuatro veces All-Star, estaba decidido a firmar para el equipo. Luego de cuadrar números, el movimiento a cuatro bandos se hizo efectivo. Miami recibió a Butler con contrato máximo y a Meyers Leonard proveniente de Portland, y cedieron a Josh Richardson y Whiteside.

Butler encajó de inmediato en la “Cultura Heat”, de la que tanto le había hablado su amigo Wade mientras jugaron juntos en Chicago. Sus entrenamientos de trasnoche y exigencia límite fascinaron a Erik Spoelstra y sus dirigidos, quienes no tardaron en aceptarlo como líder. Incluso veteranos como Goran Dragic o el mismo Udonis Haslem lo tomaron como el ejemplo a seguir. El compromiso de Jimmy fue total. Promedió 19.9 puntos, 6.0 asistencias y 6.7 rebotes, éstos últimos siendo sus máximos de carrera. Su liderazgo fue fundamental en los cierres ante los Bucks, y volvió a tomar protagonismo contra los Celtics.

 

Otra clave para el éxito del Heat esta temporada fue el desarrollo de Bam Adebayo, quien pasó de ser suplente de Whiteside a ser considerado una estrella en la liga. El interno se exigió como nunca durante el receso, y pese a sufrir el corte del plantel estadounidense que fue al Mundial de China, nunca perdió su motivación. Spoelstra pasó de dejarlo en el banco a considerarlo eje de sus ofensivas y el ancla en defensa. Su lectura de juego, capacidad atlética y buen manejo de balón lo convirtieron en la llave del equipo. Sus estadísticas subieron a 15.9 tantos (+7 respecto a la 18-19), 10.2 tableros (+2.9) y 5.1 pases de gol (+2.9).

 

Adebayo no es la única carta que Riley guardaba bajo la manga. Duncan Robinson había hecho su debut en la NBA en la 18-19, con breves minutos en el Heat y mayor participación en el equipo de G-League. El formado en la Universidad de Michigan agregó casi siete kilos de masa muscular en el receso de la temporada, y se ganó un lugar en la plantilla de Miami tras meterle 40 puntos a los Rockets en pretemporada.

Hoy es uno de los tiradores más temidos de la liga, con 3.7 triples por partido y un 45% de efectividad a distancia. Además, se quedó con el certamen de triples en el Juego de las Estrellas, e igualó el récord de triples en un partido en la historia de la franquicia (diez vs. Hawks). Su salario es de apenas 1.5 millones, y tiene una opción no garantizada de un año más por 1.6 millones. Bueno y barato.

 

Kendrick Nunn fue otro de los aciertos del Heat tras la 18-19. Fue firmado un día después de terminada la temporada, para disputar la Liga de Verano. El no drafteado fue una de las sorpresas del torneo, con 21 puntos y 6.5 asistencias de media. Se ganó la consideración de Spoelstra ante la ausencia de bases, y tras la lesión de Justise Winslow, su lugar quedó garantizado. Su capacidad de romper defensas y finalizar cerca del aro lo llevaron a ganarse más minutos en la rotación, incluso llegando a ser titular.

Al termino de la etapa regular sus promedios fueron de 15.3 unidades, 3.3 asistencias y 2.7 rebotes, algo completamente sorprendente. Llegó a quedar segundo en la votación por el Novato del Año y se metió en el quinteto ideal de los mismos. Sin embargo, el regreso a la actividad en la burbuja no lo encontró en buena forma. Perdió su titularidad en la burbuja y casi no tiene minutos en la rotación actualmente.

Con la temporada avanzada, llegó otro movimiento clave que terminó por afianzar al equipo: el traspaso que trajo a Andre Iguodala, Jae Crowder y Solomon Hill a cambio de tres piezas de descarte como Winslow, Dion Waiters y James Johnson. Miami logró sacarse dos grandes contratos de encima y sumar experiencia y versatilidad a su plantel.

Al comienzo el traspaso no fue del todo productivo. Perdieron seis de los primeros ocho encuentros, en gran parte por la falta de definición en una rotación muy larga. En ese contexto, la suspensión de la temporada calzó justo para el Heat.

Spoelstra encontró la fórmula experimentando en la burbuja, con Crowder como inicial, Iguodala de relevo y Hill afuera de la plantilla. Meyers Leonard, quien había sido titular gran parte del año, fue suplantado en la rotación. El coach equilibró las aguas y encontró armonía en un plantel diverso en recursos, que reúne a jóvenes y veteranos bajo la misma cultura. La cultura del Heat.

El próximo desafío los encuentra cara a cara con LeBron James, un viejo pupilo que aprendió a ganar bajo la filosofía de Riley y Spoelstra en Miami. ¿Habrá el alumno superado al maestro?

 

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Pablo Nudenberg
Pablo Nudenberg
Redactor de NBA.
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