¿Se debería hacer una liga de desarrollo en la WNBA?

En los últimos días se ha comentado bastante en la comunidad estadounidense el escenario ficticio de crear una liga de desarrollo en la WNBA

En los últimos días se ha comentado bastante en la comunidad estadounidense el escenario ficticio de crear una liga de desarrollo en la WNBA. Muchas jugadoras talentosas y jóvenes han sido cortadas por las franquicias, siendo esto lo que incentive a hablar sobre este tema. Aunque puede sonar algo utópico el poder hacer una ‘WNBA G-League’.

Es cierto que nombres como Morgan Bertsch, Maite Cazorla, Karlie Samuelson o Erica Ogwumike despiertan la pasión de muchos aficionados, y es que en condiciones normales es probable que pudieran haber tenido oportunidades. Ya se ha hecho un tópico en estas semanas, pero sin training camps es muy complicado para las franquicias apostar por este tipo de jugadoras que tienen un rendimiento más desconocido para sus entrenadores. Han sido muchas que, como podéis ver en nuestra categoría de noticias WNBA (aquí), no tendrán su contrato en los Estados Unidos o han sido suspendidas hasta 2021. Desde ahí hasta crear una nueva liga hay un mundo. Aunque esto no ha puede ser del todo malo, como ha comentado Rebecca Lobo en Twitter:

 

Todas las jugadoras cortadas o suspendidas tienen su contexto

El caso de Maite, que es el más sonado en España al ser producto nacional, es bastante singular, dado que no es la única jugadora exterior que se ha quedado sin hueco en Atlanta Dream. Hay que saber ver el contexto de cada decisión que se haya tomado. Tanto Mikayla Pivec como Elīna Babkina también han quedado fuera de la WNBA esta temporada. Por suerte para Cazorla y Pivec, la franquicia ha dicho que las esperan en 2021 para los campus. Por otro lado, Babkina se ha quedado como agente libre. Podemos ver que hay distintos casos incluso en los mismos equipos. Estas jugadoras quizá en otro equipo hubieran tenido posibilidades, pero con Renee Montgomery, Chennedy Carter y Courtney Williams por delante se hace imposible.

Mirando otro escenario, Karlie o Morgan lo tienen complicado en una franquicia que ha ido buscando acumular la mayor cantidad de talento joven posible. También Beatrice Mompremier en Los Angeles Sparks o Te’a Cooper y Stella Johnson en Phoenix Mercury se han quedado fuera por ser un proyecto que aspira al campeonato. Las jóvenes no tienen hueco ahora mismo en California y Arizona.

En general los descartes que se han hecho han venido respaldados por demasiada abundancia de activos en esa posición, siendo esto lo que ha hecho llegar a la conclusión de que crear una liga de desarrollo afiliada en buena opción. Pero realmente a nivel económico hay cosas que deberían tener prioridad.

Los salarios van antes de una liga de desarrollo

Por norma general, las sumas económicas que reciben las jugadoras de la WNBA son bastante mejorables y son una inversión más necesaria. Al igual que lo podría ser invertir en campañas de publicidad y cualquier tipo de incentivo para que más seguidores se sumen a la liga. Pensar ahora mismo en crear una nueva competición es algo muy utópico, dado que contamos solamente con 12 franquicias. Antes de planear una nueva liga, sería más lógico buscar ampliarse primero a nuevas ciudades, o intentarlo en algunas que en su momento brillaron como Detroit, Houston o Sacramento.

Por parte de Cathy Engelbert, ella piensa en que hace falta seguir mejorando la calidad de la liga antes de expandirla a nuevas ciudades. Algo que hace complicado pensar por ahora en añadir nuevos equipos, y aunque sea complicado en lo personal para algunas jugadoras esto que sucede parece dentro de sus planes. Para no tener pérdidas este año y empezar a pagar a los contratos en su debido momento ha habido que sacrificar a muchas sin tener la oportunidad de intentar ganarse un puesto. Por lo que teniendo que tomar estas medidas, se hace impensable crear una liga de desarrollo.

Todos estos movimientos que tiene en mente la comisionada son inspirados en que los fondos que tenga la liga sean mayores, y eso se pueda traducir en que las jugadoras empiecen a recibir contratos más elevados cada par de años. Una nueva competición lo que haría es retrasar esto.

¿Una expansión pronto es viable?

En cuanto a añadir franquicias es algo mucho más realista que hacer a las existentes generar una segunda plantilla de jugadoras jóvenes. Por lo que es más viable que crear una liga de desarrollo, de eso no hay dudas. Hay casos como Dallas Wings o New York Liberty, que aunque tengan jugadoras de mucho nivel, son plantillas de una edad media muy reducida. Por lo que en esas franquicias muchas jugadoras podrían estar en el límite de nivel de una liga con la otra.

Aunque de cara a una expansión llegaría la pescadilla que se muerde la cola con los salarios. Es prioritario que las estrellas empiecen a cobrar más y las jugadoras de nivel medio puedan tener menos preocupaciones económica, por lo que meter más plantillas podría ser un retroceso para conseguirlo. Es cierto que esto cierra las puertas a sumar muchas jugadoras talentosas, pero es un efecto colateral con el que hay que saber convivir por ahora.

Hay que recordar que la liga ya ha tenido más equipos en el pasado, y eso llevó a que existiera una gran inestabilidad donde muchas entidades cambiaban de ciudad o directamente desaparecían. Es muy probable que haber reducido el número de participantes en la liga haya sido determinante para que se pudieran subir los sueldos con el nuevo convenio colectivo. Por lo que pensar en una expansión por ahora no es lo mejor, dado que no es positivo para la liga en este punto en el que se encuentra.

El plan con tres vertientes de Cathy Engelbert

La comisionada tiene claro que quiere mejorar la calidad del juego, los ingresos y la base de fans, por lo que realmente hasta que consiga que esos aspectos crezcan no se debe de pensar en meter nuevas franquicias. Es una liga que dura pocos meses debido a tener que convivir con las ligas extranjeras, por lo que sale mejor para el espectáculo y la competición que las 12 actuales se encuentren al máximo nivel posible.

La WNBA tiene que crecer mucho para poder permitirse una temporada regular más larga, puesto que los salarios tendrían que ser suficientes para que las jugadoras no tengan que buscar un segundo contrato. Aunque eso abre otra puerta muy grande que sería pasar de ser un aliado del resto de ligas mundiales a un enemigo. Algo que no interesa a Engelbert.

Por eso expandir la WNBA y tener que reajustar el calendario siendo más colapsado no es nada positivo. Hay que tener en cuenta que muchas jugadoras no descansan en todo el año, por lo que hacer más exigente una de las competiciones no es plato de buen gusto.

Sería muy bonito que ciudades como Detroit o Sacramento regresen, para los más nostálgicos sería un regalo. Como también otras ubicaciones como Philadelphia piden a gritos un equipo por primera vez en la historia de la WNBA. Aunque es algo que tiene ahora mismo más inconvenientes que cosas a favor. La estructura actual de la liga está muy bien construida para que crezca, por lo que no es el mejor momento para probar cosas nuevas. La comisionada ha actuado muy bien hasta el momento y sus decisiones seguirán en busca de mejor baloncesto en sus 12 franquicias, que estas tengan más fanáticos y con ello más ingresos.

 

#EntraEnLaZona

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate