Opinión | ¿Jugar en universidades como UConn crea sobrevaloración?

Es un tema que puede sonar bastante polémico de primeras, pero realmente hay argumentos de sobra para pensarlo. Al menos desde mi punto de vista. Algo que llevaba

Es un tema que puede sonar bastante polémico de primeras, pero realmente hay argumentos de sobra para pensarlo. Al menos desde mi punto de vista. Algo que llevaba dando vueltas en mi cabeza hace tiempo y había comentado charlando con gente. Ahora después de sacarlo a la luz en el programa que hicimos en directo por Twitch, no me quedaba otra que escribirlo.

Empecé a pensarlo en el Draft 2016 de la WNBA. No creo que tenga que aclarar que no es por Breanna Stewart, pero por si acaso lo hago. Es pensando más bien en sus escuderas. Las mismas que se vieron impulsadas de estar en una universidad prestigiosa y con ‘Stewie’ tirando del carro para ganar campeonatos.

Es cierto que no fue una generación con muchos nombres destacados, pero si se podría encontrar talento. Tanto Moriah Jefferson como Morgan Tuck no han tenido para nada carreras exitosas. Muy diferente de lo que si hizo su líder en UConn. Por lo que sabiendo el desarrollo de otras jugadoras de este draft se hace difícil pensar los motivos para que salieran elegidas más abajo.

Estas dos jugadoras formadas en las Huskies salieron como segunda y tercera elección, dejando atrás a Jonquel Jones o Courtney Williams. La primera ha sido All-Star y la otra se encuentra con proyección de poder serlo en algún momento. Visto ahora, Jones o Williams por detrás de Jefferson o Tuck resulta imposible.

Si miramos al pasado, a ese 14 de abril de 2016, tenemos a Rachel Banham con más de 28 puntos de media en la Universidad de Minnesota. Un desempeño individual mucho mejor que el de cualquier jugadora de UConn que no fuera Stewart. La diferencia es que no tenía a la propia Breanna al lado para ganar el March Madness cuatro temporadas seguidas.

Carreras históricas en NCAAW: Breanna Stewart

 

Podemos resumirlo, en que jugadoras como Moriah o Morgan son drafteadas por la camiseta que vestían y no por su talento. Una situación que en este mismo Draft 2020 se vio en menor medida y principalmente en los mock drafts. Tanto Megan Walker como Crystal Dangerfield estuvieron pronosticadas mucho más arriba de lo que salieron. Lo más probable que por jugar en las Huskies.

También pasa con otras universidades. Si nos centramos en un caso de este último draft, tenemos a Te’a Cooper, quien estuvo pronosticada también en un pick más elevado del que fue finalmente. Una jugadora que tuvo la suerte del escaparate de las Baylor Lady Bears de Lauren Cox para mejorar su estatus de cara a llegar a la WNBA.

Esto no quiere decir que por jugar en UConn o Baylor una jugadora sea sobrevalorada y que ‘Stewie’ sea una excepción. Solo con saber que Diana Taurasi y Sue Bird fueron Huskies queda aclarado eso, pero nunca está de más decirlo. La conclusión es que muchos nombres salen drafteadas tan arriba por su universidad de formación y no por sus proezas individuales.

¿Jefferson o Tuck, con su nivel en la NCAAW, habiendo estado en equipo con focos focos hubieran sido, inclusive, primera ronda? Nunca lo sabremos, pero queda abierto a la mente de cada uno dibujar ese Draft 2016 sabiendo lo ocurrido con cada una.

 

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