‘Dear Kobe…’

No hay homenaje lo suficientemente bueno para despedir a Kobe Bryant, pero hemos intentado unir a todos nuestros cercanos de la pelota naranja para brindarle la despedida que merece

Marcelo (@nbamarcelogodoy)

El 2020 empieza arrancándonos parte de nuestro pasado.

En menos de un mes que llevamos del año nuevo, la comunidad de la NBA en el planeta ha tenido que vivir dos fallecimos impactantes.

No ha dado tiempo de asimilar la lamentable pérdida del ex comisionado de la NBA, David Stern, tras no poderse recuperar de una trombosis que le arrebató la vida al embajador del baloncesto el 1 de enero y se nos adelantó antes de tiempo.

Y ahora este domingo justo cuando estaba en la pre-producción del contenido editorial para nuestro programa de 24 segundos, me hallo con la noticia. Desde el fondo de mi corazón rogaba a Dios que no fuera verdad. La trágica muerte de uno de los jugadores que me dio gusto relatar sus partidos a través del canal de televisión TNT.

A medida que pasaban los minutos y revisaba las diferentes fuentes de información para confirmar la noticia, se me encogía el corazón, le pedía con toda la fuerza a Dios para que no fuera realidad, y me embargaba el llanto de pensar que fuera realidad el trágico suceso ocurrido a las a fueras de Calabasas, California, pasada las diez de la mañana tiempo del Oeste este domingo 26 de enero.

Pasaron varias horas desde el momento que TMZ Sports en primicia dio a saber la desgarradora noticia, para que la página web de NBA se pronunciara y confirmara tan lamentable suceso.

Hablar de Kobe Bryant es hablar de la última y verdadera estrella de Los Ángeles Lakers, un icono que representa en todo el sentido de la palabra a la capital del glamor y la meca del cine.

Solo nos quedan los gratos recuerdos deportivos y de gloria que la Mamba Negra aportó a la NBA y el baloncesto universal.

Antes de la aparición en la esfera básquetera en el 2003 de LeBron James, el jugador más mediáticos de la liga estadounidense fue la Mamba Negra.

Un jugador que aportó a las vitrinas de Los Ángeles Lakers 5 anillos de campeonato, 2 veces MVP de las finales, seccionado 18 veces al All Star Game, Ganador 2 veces del oro olímpico, entre otros premios. Además es el segundo jugador en toda la historia de la NBA que más puntos anotó en un partido. El 22 de enero den 2006, Kobe Bryant encajo 81 puntos en la victoria de Los Angeles Lakers por 112-104 ante los Toronto Raptors.

Kobe Bean Bryant nació en Philadelphia, Pensilvania el 23 de agosto 1978 y falleció el 26 de enero en Calabasas, California.

 

 

Pozo (@Adrian_P95)

Comienzo este texto con el corazón encogido, la garganta seca y los ojos llorosos. Es la noticia que nunca quise saber, la noticia que todos deseamos que fuese mentira, la noticia que más nos duele de los últimos años, la noticia (que aún) sigo sin querer creer. Te nos has ido, Kobe. Y para mi, como los de mi generación, que he (hemos) crecido viendo como ponías una liga y una franquicia a tus pies, la perdida nos duele mucho. Ese ‘8’ reconvertido en ’24’ que jamás olvidaremos, se nos ha ido, te nos has ido. Y una despedida irremediable duele mucho. Tu despedida de las canchas ya supuso un antes y un después en nuestra vida como aficionados, tratamos de aceptarla y la habíamos conseguido superar hace, relativamente, no tanto.

Pero está no va a ser nada fácil. Porque tu marcha es definitiva. Ya no volveremos a verte más en las cercanías de tu Staples Center, ni te veremos chalar, bromear y sonreír a pie de pista con viejos compañeros que deja el baloncesto. Fuiste el que nos quitaba horas de vida por verte para pasar a ser tu quién se dejase las horas viendo tu amada NBA como un aficionado más. Se va una leyenda, un competidor histórico y uno de los mejores jugadores que hayan visto mis ojos. Saluda a Petrovic ahí arriba y.. rest in peace. Mamba Out. 

 

 

Bruno (@brunoSSking)

La razón de mi amor por el baloncesto, ese era Kobe Bryant. Dolor no describe bien lo que siento ahora mismo, es más abatimiento, incredulidad, apatía. No soy capaz de asimilar que la persona por la que tantas y tantas noche me he levantado de madrugada se haya ido. La persona con la que más me he emocionado gritando sus jugadas, celebrando sus canastas y asombrándome con sus mates ya no está.

Nos quedan en el recuerdo todos los momentos mágicos regalados, ese partido final de los 60 puntos, el de los 81 contra los Raptors, sus 5 anillos, su carisma. Porque de eso le sobraba, al igual que la obsesión casi enfermiza por el trabajo duro y la constancia, que lo hacía resaltar como ídolo por encima de los demás.

Él era la viva demostración de que el esfuerzo se come al talento. De que sí buscas algo con todas tus fuerzas se puede hacer realidad, que hay que luchar por tus metas.
Quedará reflejado como uno de los más grandes de la historia, para muchos el mejor.Lo que Bryant transmitía no se puede explicar, lo veías en la cancha y te hacia vibrar como ningún otro, cuando la cogía en los duelos apretados sabías que no fallaba, transmitía confianza y era el jugador con el que todos soñábamos ser.

A muchos nos ha marcado como personas, teniéndolo como ejemplo y modelo a seguir, era mucho más que un simple deportista.

En su último partido en el Staples hubo lágrimas, las mismas que ahora brotan de mis ojos mientras escribo esto, pero si algo nos enseñó Kobe es que hay que seguir adelante, no importa la situación mirar atrás no es una opción. Aún así lo haremos para recordarte, porque en nuestro recuerdo serás eterno. Como eternas quedarán colegas en los alto del Staples tus dos camisetas, el 8 y el 24, números que, partir de estar en tu espalda dejaron de serlo y cobraron un significado especial para cada uno de los que te veíamos.

Mamba Out.

 

 

Lorena (@LorenaSmoreno)

Se ha parado todo. No salen las palabras cuando hay que hablar de estas cosas. Hoy todos hemos perdido. Algunos sólo hemos perdido a nuestro ídolo de la NBA, pero otros han perdido a un compañero, a un amigo, a un padre, a un hijo. Kobe era para mí, lo que Jordan fue para mi padre.

Un especialista del aro pasado, cuando no todo en el basket era el triple. Cuando el basket estaba en la pintura. Era otro baloncesto y él era el rey. Creador de una filosofía de juego que traspasó fronteras. Como digo, no tengo palabras… solo el recuerdo de ese que estuvo siempre al lado de Pau. La leyenda de L.A. Su emblema. Hoy se apagan los focos en nuestros corazones. Ahora eres eterno Kobe.

 

 

Marcos (@Marcosanton16)
  1. Salón de mi casa, mi hermano me va a enseñar el mundo del baloncesto en la televisión. ¿Balonqué? Le respondí. No entiendo la finalidad de este juego. ¿Ese balón es naranja?

Cada fin de semana nos sentamos todas las mañanas a ver un partido de ese deporte tan extraño que un chico de mi edad no conseguía entender. Pero era entretenido. Me divertía ver como corrían la cancha y sonaba la red cada vez que anotaban.

  • Mira, Marcos, estos son Los Ángeles Lakers. Son el equipo más conocido del baloncesto y son unas auténticas máquinas.
  • Madre mía, como corre ese, ¿no? ¿cómo se llama el 8? Dios mío, el 34 es super fuerte, les va a hacer daño a los del otro equipo.
  • El 8 se llama Kobe Bryant, un auténtico crack, ya verás ese. El otro es Shaquille O’Neal, está muy gordo, ¿Verdad?

Me gustaba la camiseta. El color ayuda mucho a que un niño muestre atención frente a la televisión. Me encantaba pasar tiempo con mi hermano todas las mañanas viendo ese deporte tan raro.

Esa misma temporada, los Lakers ganaron la NBA, y acabamos viendo la temporada prácticamente entera. Hagamos algo distinto y aprendamos a jugar a este deporte.

Kobe Bryant es quien, indirectamente, hizo que se me abriese una puerta. Un amor hacia un deporte que no era consciente que iba a sentir por él. Cada año me gustaba más, esperaba con locura que llegase el fin de semana, jugar un partido, y volver a casa para ver si los Lakers jugaron y ver con qué nos sorprenderán Kobe y Shaq.

22 de junio de 2006, Kobe Bryant anotó 81 puntos a los Toronto Raptors. El mayor espectáculo individual que he visto hasta la fecha. ¿Cómo ha sido capaz? Es imposible que un jugador sea capaz de meter tantos puntos. No paré de hablar sobre ello en el colegio, y lo primero que hice al volver fue ponerme a verlo. Seguía sin ser consciente de ello, pero cada vez me estaba enganchando más al baloncesto.

Los anillos con Pau, su instinto depredador, el esfuerzo que desprendía en la pista, la forma en la que cautivó a varias generaciones de jóvenes que queríamos ser como Kobe Bryant. Quiero jugar como él, en la misma posición y con el mismo número, por muy mal que lo haga. Quiero anotar 81 puntos, correr y tirar, pasármelo bien en los partidos y seguir mejorando.

Cada partido, la lesión que lo cambió todo, el momento de su retirada. Son tantos momentos, sentimientos y palabras de agradecimiento las que tengo hacia Kobe que no podría acabar jamás.

Muchos no serán capaces de entender lo que siento por el baloncesto, y todo tiene un comienzo, y se llama Kobe Bryant. Amo el baloncesto por Kobe Bryant, comencé a jugar al baloncesto por Kobe Bryant, soy de Los Ángeles Lakers por Kobe Bryant, es mi mayor pasión gracias a Kobe Bryant.

Un chico de 24 años que quiso dedicarse al baloncesto, y que actualmente desea llevarlo a cabo de una manera informativa, debe todo su amor al baloncesto a Kobe Bryant. Hoy se va con él un pedacito de mí. Ese chico que comenzó en su casa con su hermano a ver su último gran año con Shaq en Los Ángeles y que, sin tener ni completa idea, acabo siendo algo fundamental en su vida. Gracias por enseñar, ya no a mí, a toda una generación de personas igual o más amantes al baloncesto que yo, precisamente a querer el baloncesto. Te quiero Kobe Bryant, descansa en paz.

 

 

Jacobo (@jalekal)

Para personas como yo que nos enamoramos de este deporte por él, no ha muerto Kobe Bryant. Ha muerto el baloncesto. Viviste demasiado rápido. Incluso llegaste a la liga cuando pocos apostaban por tí. Y ahora te has ido. Demasiado pronto. Gracias por tanto.

 

 

René (@RsGomez11_)

La antorcha de la vida ha cambiado de manos más rápido de lo que pensamos. El que para muchos fue un ídolo, ahora lo lloramos como un hermano mayor. Como un padre, como un amigo que estuvo en esos momentos difíciles en nuestra vida. Trascendiste en una generación que no sabía apreciar el verdadero valor del baloncesto, donde nos enamoraste con la idea del cuido del detalle es tan importante como alcanzar nuestras metas. Eres, fuiste y serás el lado del baloncesto que todos deben aprender a entender, sabiendo que nada se toma a la ligera. Gracias por todo y por lo que venga Kobe Bryant.

 

 

Pablo (@PabloNuden3)

Para muchos de quienes hoy les escribimos, Kobe Bryant fue el Dios del baloncesto. En mi caso, desde niño, tenía en claro que el por entonces número ocho de los Lakers podía hacer lo que quisiera en la cancha y nadie era capaz de frenarlo. Por razones de edad, no tengo recuerdos de Michael Jordan picando la pelota, pero para mí, Kobe encarnaba al mismo Dios que los fans de Jordan describen en el 23 de los Bulls.

El recuerdo de mis primeros tiros al aro, entrenamientos y compañeros de equipo está ligado a Bryant. Porque, ¿quién no quería imitarlo? “¡Kobe!” gritábamos al meter un tiro lejano o imposible. Era nuestra inspiración. La de mi equipo, y luego supe que la de muchos más en todo el mundo. Aún cuando no simpatizáramos con los colores amarillo y púrpura, era indiscutible quién era el mejor jugador de la NBA.

Ya con 16 años, acostumbrado a vivir la NBA a la distancia, Kobe Bryant me hizo un regalo invaluable. Aprovechando un viaje en familia en Los Angeles, pude presenciar la magia de la Mamba Negra en carne propia. Pese a no jugar un gran partido, Kobe sentenció el juego con un triple a nueve metros, a pocos segundos del final, que hizo explotar el Staples Center.

Nunca olvidaré ese momento en que la pelota entró, tras varios rebotes en el aro. Mis oídos estallaban por los gritos de la multitud, que saltaba y se abrazaba a lo que encontrara. Mi familia, que poco entiende de básquet, tampoco lo olvidará jamás. ‘La magia de Kobe Bryant’, me nombró una de mis primas hace poco, describiendo aquel día.

Aunque fue una pequeña muestra de su condición extraordinaria, bastó para que llegara a mi corazón. Ese día lo entendí, eso era Kobe Bryant: la capacidad de alcanzar lo inalcanzable, de romper fronteras y enfrentar sin temor los desafíos más difíciles, con la certeza de que eres capaz de lograrlo.

Por último, no quiero dejar de hablar del otro Kobe, el que unió a la familia del baloncesto fuera de la cancha. Su lugar como embajador FIBA fue de vital importancia para fortalecer la relación de la Federación con la NBA, como pudimos ver en el último Mundial. Asimismo, su apoyo al básquet femenino fue de vital importancia para darle visibilidad a la WNBA y sus jugadoras. Se nos fue un verdadero grande, que aún tenía mucho por aportar a este deporte. Que en paz descanse él y su hija Gianna.

 

 

Juan (@ElKyrieplanista)

Cada vez que juego en una plaza, cuando escucho el ruido de una pelota acariciando el pavimento, el ruido de una red de cadenas engullendo un balón, en todas esas oportunidades en algún lado de la cancha se escuche un “¡Kobe!”.

Un joven ahorra para unas zapatillas de basquet, quiere ser como él. Un jugador semi-profesional se entrena horas extras después del trabajo para intentar llegar a ser mejor. Un chico que nunca pudo llegar a ser el mejor en el basquet se esfuerza en donde le toco. Porque tiene un ejemplo. Ese es Kobe Bryant. Podriamos hablar de numeros, de anillos, de heroicas jugadas y de hazañas deportivas. Pero quizás lo que más represente a Kobe sea lo que genero, genera y generará en la gente.

 

 

Cristina (@Criiistina_98)

Yo diría que es una gran pérdida, sobre todo porque era una de las personas que más apoyaba al baloncesto femenino. Por mi experiencia nosotras hablamos de él casi todas las semanas por el gran ejemplo de trabajo y competitividad que tenía. Siempre será recordado.

 

 

Leandro (@leocarranza99)

Kobe fue un binomio perfecto. Una combinación pocas veces vista de competitividad y respeto, de agresividad y entendimiento. Un hombre que tocó la fibra más íntima del básquet y fue capaz de inspirar a futuras generaciones. Una demostración de amor constante por su trabajo y por todo aquel que se exigiera al máximo para honrarlo, tal como él hacía cada noche. The Black Mamba no se ha ido: vive en cada joven que encara un gimnasio para mejorar. Vive en el deseo de la gente que no se rinde y lucha por conseguir sus sueños. Vive en el básquet, en el deporte y en la NBA. Y así será siempre.

 

 

Fede (@GSWarriorsLATAM)

Kobe Bryant fue mi puerta de entrada al mundo de la NBA. Mi inspiración de niño y el jugador que todos queríamos ser cuando jugábamos al básquet. Todavía no caigo, estoy en shock. De a poco nos daremos cuenta del gran legado que Kobe nos ha dejado, de la clase de persona y de jugador que era y que estará vivo por siempre en cada cancha de básquet del mundo y en nuestros corazones. Es una leyenda.

 

 

Patricio (@PatricioCesar7)

Para los que no vimos a Jordan, Kobe Bryant fue nuestro primer referente. Él marcó a mi generación y especialmente a mi, fue el motivo por el cual estoy enamorado de este hermoso deporte. Que en paz descanses Kobe, estarás siempre en los corazones de todos los fanáticos de la NBA.

 

 

Santi (@SantiiB03)

Es muy cierto el dicho que dicen, que en un abrir y cerrar de ojos todo puede cambiar. Como una persona un día está, y al otro ya no. Hoy no solo la NBA, ni siquiera el baloncesto, todo el deporte en general se encuentra de luto. Una noticia que como todas, empiezas sin creerlo, ves que se va confirmando por muchos lados, hasta que entras en un estado de shock, de pensar que no es real. Otra de las reflexiones que podemos analizar, es que realmente el ser humano está preparado para muchas cosas, pero no para la muerte. El hecho de un fallecimiento, puede generar un poco de temor o incluso ser shockeante, pero siempre referido a alguien cercano, ya sea un familiar, un amigo, etc.

Kobe Bryant sin duda alguna fue, es y será un referente y una leyenda de nuestro deporte. Una generación que nació viendo noche tras noche sus locuras, sus jugadas, sus campeonatos, todo. Llegado a tal punto, de volver una tradición cada vez que tiramos un ‘fadeaway’ y gritamos ‘Koobe’. O el estar en la escuela y lanzar un papel a la basura diciendo lo mismo. Algunos habrán llorado, otros solo reflexionando, pero sin dudas que es una noticia impactante y entristecedora para cualquier aficionado al deporte. Es cierto, quizás Kobe no es el mejor de la historia, quizás ni un top-10, pero la trascendencia y lo que ha marcado para muchos jóvenes es admirable.

En mi caso, no era uno de mis jugadores favoritos. Pero sin embargo, respetos a quién respeto merece. Kobe es una leyenda de este deporte, dejo un legado mucho más grande que sus anillos, All Stars o MVP. La cultura implementada con el ‘Mamba mentality’ es una de las mejores formas para salir adelante y, un ejemplo más de superación y lucha. El éxito, es el resultado de muchos factores, en donde los pilares más importantes son el esfuerzo y el no rendirse hasta el final. El talento es una gran virtud, pero si no va acompañada de las dos anteriores, no nos llevará a ningún lado.

Simplemente gracias por todos los recuerdos grandiosos que nos has dejado.

Q.E.P.D. Kobe Bean Bryant.

 

 

Miguel (@NbaPY)

Bryant, es lo que podría llamarse un jugador total. Su adn basquetbolistico traído de la infancia, de la inspiración de su padre.

A tratar de hacer jugadas como lo hacían los grandes, a perfeccionarlas, imitarlas y patentarlas.

Su carrera llena, de gloria la dividiría en dos. La de ser un gran escudero de una fuerza de la naturaleza El Kobe con dorsal 8. Y la de convertirse en el jugador total capaz de guiar a sus amados Lakers a la gloria la del dorsal 24.

Llegó joven a liga y se fue joven de la vida. Deja lugar al humano para convertirse en leyenda. Según Magic el mejor Laker de la historia y de los mejores de la mejor liga del mundo. Buen viaje Kobe.

 

 

Gonzalo (@gonzaloms20)

Empecé a ver la NBA por Kobe y para mi siempre será ese jugador que refleja perfectamente lo que es el baloncesto. Su mentalidad ganadora y su forma de jugar le hacen ser uno de los mejores deportistas de la historia y la verdad que siempre me acordaré de tirar un fade away de pequeño y gritar Kobeeeee!

 

 

Héctor (@24segundos_es)

El sueño, la pesadilla, ya está durando demasiado; queremos despertarnos y desayunar. Olvidar como sucede con lo soñado tras el vaso de agua matutino o después de pasar por el baño. Porque Kobe ha muerto. Hay que decirlo de forma tajante porque de otra forma no habría manera de comprenderlo. La Mamba ya no está, pero lo que nos ha dejado.

Todos lo sabíamos ya, pero las últimas horas nos han dejado bien claro lo que era y fue Kobe Bryant. Cuánta grandeza en un solo cuerpo. Lo que nos ha dolido a todos.

 

 

Manu (@Maanuf96)

Puede que mi posición sea la peor, dado que he leído casi todos los aportes de los compañeros antes de escribir esto. ¿Un error? Quizá, pero no estamos en un momento donde sea sencillo equilibrar las emociones y hacer malabares con ellas, de hecho, son ellas las que juegan contigo. Mientras escribo esto, sin haber dicho absolutamente nada, ya tengo el cuerpo con frío en algunas partes y calor en otras, además de temblar donde siento más hielo que fuego. ¿Enserio esto tenía que pasar?

Hoy fui a la playa, como casi todos los días, con la diferencia de coger un collar de conchas, cauris y restos de collares artesanos pensando que me iba a dar suerte. En el momento estaba seguro que me transmitía buena energía. Ahora, viendo lo ocurrido, un supersticioso se lo pensaría antes de volver a usarlo.

El destino no se puede cambiar, pero… ¿Por qué tiene que ser tan cruel para querer cambiarlo?

Desde que me escribió Héctor por whatsapp para decirme la noticia, no me lo creía. En todo momento pensé fue era una ‘fake news’ que tanto están de moda… No lo era.

Intentando ser positivo, imaginé a ‘Gigi’ en un futuro jugando en la WNBA y emulando los fadeaway de su padre… Minutos después cuando me enteré de todo… Fue un shock. En el momento piensas que no te puede afectar tanto, pero si. Afecta mucho.

Ya es un tópico, pero no puedo cerrar de otra forma que no sea: “No se muere quien se va, se muere el que se olvida“.

 

 

Alex (@Alexin_Garcia)

Lo efímera que es la vida. Nadie ni nada es para siempre, tarde o temprano todo acaba. Es algo inminente, todos sabemos que en algún momento sucederá, y todos perdemos algo. A diferencia de la pérdida de una persona que muere por alguna enfermedad o por la avanzada edad, el recibir la noticia de alguien que perdió la vida a causa de un accidente fatídico, es una catástrofe.

En esta ocasión, nosotros perdemos a un ídolo; los jugadores que crecieron viéndolo perdieron a una figura a seguir, y los compartieron cancha con él pierden a un amigo; el mundo del deporte pierde a uno de sus leyendas y máximos exponentes, fuente de inspiración aún para los que no son seguidores del mismo; su mujer pierde a su esposo, sus padres ven partir a su hijo, y sus hijas pierden a un padre. Una de ellas, lo acompañara en esta dura travesía.

El 26 de enero del 2020 será un día que sin duda marcará un antes y un después en la mejor liga de baloncesto del mundo. Se ha ido una de las máximas figuras en el deporte. Kobe Bryant se fue sin avisar, a todos nos tomó por sorpresa y el daño es irreparable.

Comencé a ver el baloncesto hace relativamente poco, pero desde siempre he sabido la magnitud y lo que significa la figura de Kobe. Ahora que el deporte del balón naranja me apasiona como ninguna otra cosa, sé lo que “The Black Mamba” significa para todos los fervientes aficionados a este deporte. Ha sido sin duda gran inspiración para las nuevas generaciones y para grandes estrellas que hoy nos llenan de alegría a todos, y ver su intención de querer replicar el legado que marcó es una clara muestra de esto. Me siento afortunado de haber podido ver juegos del All Star Game en directo donde el era la máxima estrella y ver grandes discursos que a todos nos llenó de motivación.

Personalmente, no fue mi jugador preferido, seré sincero, pero tan sólo el ver su palmarés, sus historias donde todos acabamos rendidos a sus pies, es increíble. Todos le temían y los respetaban profundamente al verle en cancha. Cuando se veía su mirada ardiendo en llamas, y a su vez materializando todo lo que visualizaba, no nos quedaba más que callar y admirar. Esa que todos conocemos como la “Mamba mentality” es una inspiración que prevalecerá. Esa mentalidad ganadora, que nos hace pensar que todo es posible, él es el hombre detrás. No se muere quien se va, se muere quien se olvida, dicen por ahí, y Kobe jamás será olvidado. Vivirá siempre en nuestros corazones y los que lo disfrutamos y gozamos de sus barbaridades le diremos a las próximos quien fue a las próximas generaciones.

Es un día triste, no está por demás decirlo, pero lo mínimo que podemos hacer dadas las tristes circunstancias es recordarlo por siempre y homenajearlo de todas las formas posibles. Su legado no desaparecerá y no hará más que hacerse más grande. La leyenda apenas comienza. Siempre en nuestros pensamientos. Descansa en paz, Kobe Bean Bryant.

 

 

Dante (@Dantee_Leal)

El párrafo que estoy escribiendo no alcanza ni alcanzará para poder simplificar en algunas líneas todo lo que le has dado tanto a nuestro amado baloncesto como también al mundo del deporte. Tu figura y tu legado van más allá de solamente un deporte. Ser reconocido a nivel mundial es algo que pocos deportistas han logrado. Sin embargo, y más allá de todos los títulos y trofeos que has conseguido tanto a nivel colectivo como individual, lo que todos remarcan y que es fundamental es que supiste ser un profesional y una gran persona tanto dentro como afuera de la cancha. Tu hambre de gloria, tu competitividad, tu liderazgo, tu gran talento y superación diaria y el poner el beneficio del equipo antes que el propio son algunas de las cualidades que puedo nombrar de ti.

Jamás olvidaré el anillo del 2010 que conseguiste junto con tus amigo Pau Gasol; ese título que fue el puntapié inicial para ser el hincha de los Lakers que soy hoy en día. Tampoco podré olvidar toda tu lealtad y devoción por la camiseta púrpura y oro, habiendo ganado cinco anillos de campeón con ella pero también habiendo atravesado lesiones y malas temporadas. Siempre tirando para adelante y dando lo mejor de ti para ser cada día más grande.

Sin duda, este domingo 26 de enero de 2020 ha sido uno de los días más tristes de mi vida, como seguramente también le haya sucedido a otros que también te aman y te admiran. La mayor de las fuerzas para tu familia y todos tus seres queridos; el simple hecho de pensar que hace poco habías tenido otra hija y que no va a poder tener a su padre por el resto de su vida me parte el corazón. Te quiero, te admiro y jamás te olvidaré #MambaOut.

 

 

Juanlu (@Juanlu_num7)

 

 

Jorge (@Jorge13Gonzalez)

20 años de amor a una franquicia, 20 años de mentalidad ganadora y un recuerdo imborrable para todos los amantes de este deporte.

Es triste decir adiós así, nunca piensas en leer estas cosas con alguien o bien que has crecido o bien que lo has disfrutado desde desde una edad más adulta. Triste que la vida de alguien tan joven se acabe así, teniendo toda la vida por delante para disfrutar con la familia ya estas horas una familia totalmente desestructurada.

Triste despedir a uno de los mayores anotadores de la historia, alguien que dejó huella hasta en sus más detractores, porque ese carácter aveces díscolo, sacaba lo mejor y lo peor tanto en su propio equipo, como al del contrarío, sus duplas con Shaq primero y con Pau, después han sido de lo mejor que hayamos vistos en 20 años y merecen su lugar en el Olimpo.

Hasta siempre Kobe, tu recuerdo y tu legado serán eternos.

 

 

Álvaro (@Alvaro_CR8)

Para mi generación, entre los 20 y los 30 años, nunca hubo un Drazen Petrovic, ni un Fernando Martín. Convivimos con sus historias, con sus relatos, con la conmoción de quienes en su día también perdieron la vida de forma prematura. Siempre nos hicimos una idea, pero nunca llegamos a entender la magnitud del shock de recibir aquella noticia. Los primeros instantes, la incredulidad, el torrente de emociones, la búsqueda de consuelo en el prójimo, sabiendo que no hay consuelo posible en quien lo siente tan profundo como tú. Conocíamos sus historias, pero no las emociones ni el dolor, porque nunca vimos brotar la sangre, sino solo las cicatrices.

Hoy entendemos aquel luto y su magnitud aunque, a diferencia de aquellos años, ya no había que permanecer pegados al televisor o a la radio con el corazón en un puño, con información que llegaba a cuentagotas. En una sociedad hiperconectada y globalizada, bastó un simple tuit para que corrieran cientos de noticias e informaciones, gran parte de ellas, falsas. Bastó un tuit para que la carroña se repartiera los restos de Kobe para vender a su costa, mientras el resto de aficionados y medios se debatían entre el duelo y la incredulidad.

Hoy, más sosegados, era el momento de recordar el legado de quien lo dio todo por el baloncesto. Porque mi generación es la que creció viendo a Kobe como el heredero de un Jordan al que pocos de nosotros vimos jugar en directo en sus mejores años. La misma generación que sufrió aquel tiro libre con el cruzado roto, como un guerrero de las superproducciones de Hollywood, afrontando la batalla final, magullado, herido. Lo que ninguno imaginamos nunca es que aquella película terminaría en tragedia. Hoy, aquella obscena gira de despedida suena al mejor homenaje posible, justa pleitesía a un personalismo hiperbólico que se despidió como merecía.

 

 

Jordi (@JordiRibera6)

Aquel 14 de abril de 2016 tenía varios exámenes. Necesitaba dormir y llegar descansado al instituto. Esa fue la razón por la que me levanté a las 6:00 y no a las 4:30.

Cuando me sonó la alarma del móvil, todavía no sabía qué partido iba a ver. Tenía la opción de disfrutar del 73-9 de mis Warriors y del “show” del primer y único MVP unánime de la historia de la NBA.

Pero elegí Kobe. Porque era una noche especial. Tal vez la más especial. Una de esas en las que él nunca falló. Y no lo hizo. No cabía en semejante mentalidad ganadora marcharse sin brillar.

Estaba obsesionado con ganar. Estaba loco. Por encima de Jordan en ese sentido, dijo una vez Phil Jackson.

Y ahora ya no está. Deja un legado inmenso. Con muchas luces y también con sombras imborrables. Y, sobre todo, nos deja un vacío infinito. INFINITO, como él. Porque las leyendas nunca mueren.

MAMBA OUT.

 

 

Sergio (@Sergio_Vegas)

Solo puedo darte las gracias Kobe. Por tantos momentos, canastas, celebraciones y por ser un icono del deporte que amo.

Has marcado mi vida. Y tu pérdida nos ha dejado a todos sin palabras.

 

 

Isma (@IsmaMvp)

“Lo que Michael Jordan fue para la generación nacida a mediados de los 70 e inicios de los 80, Kobe Bryant lo fue para la generación Millenial, hemos perdido al ídolo de toda una generación, te vas pero nos dejas tu legado, descansa en paz Mamba.”

 

Leo Montero (@soyleomontero)

Kobe=Basquet. Grandeza, entrega, talento, superación, apasionado, exigente, inspirador, crack, ganador, único y glorioso. Uds lo saben, en Mi top5 ideal de la historia. Conectado y amable en c/nota. Muerte devastadora. Dolor inmenso y llanto eterno.

 

 

 

 

Todas las palabras son pocas para ti, Kobe.

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