Alea iacta est, que empiece el juego

La figura de James Harden se está elevando al Olimpo del baloncesto. Es cierto que tiene un estilo de juego que lo amas o lo odias, pero siendo objetivos – y estando en el primero de los grupos – he de admitir que pocas veces he visto un talento ofensivo como él. La manera de utilizar sus tretas pueden gustar más o menos, pero lo que queda claro es que es efectiva. Ahora mismo se encuentra con más puntos que minutos de promedio. En camino de realizar otro curso histórico. Las críticas hacia los porcentajes no han dejado de sonar, pero hablamos de un volumen de anotación ‘Jordanesco’.

Sus primeras semanas han sido a la altura de números de Wilt Chamberlain, por lo que son palabras mayores las comparaciones. Ya lo dije antes, y los haters de ‘La Barba’ pueden estar en contra de varios de sus aspectos, pero quitarle valor a la locura que está haciendo es un poco injusto. La estadística avanzada permite darle el reconocimiento que se merece, teniendo en cuenta que lleva desde el principio del 2018/19 con una media de 40.3% de uso de balón. ¿La excusa es que está casi solo?, claro, serviría si no fuera porque Kemba Walker en los Charlotte Hornets promediaba menos de un 30% en sus últimos años. Es más, ni Allen Iverson en sus años de pelear por el anillo con los Philadelphia 76ers llegaba al 38% de uso. La necesidad de Harden para que su equipo sea de la élite tiene muy pocos precedentes.

 

Como bien dice Kevin Durant: “El trabajo gana al talento cuando el talento no trabaja demasiado“. Una frase que da a reflexionar y que no se le puede aplicar a James, quien noche tras noche sale a darlo todo para que los Rockets se lleven la victoria. El año pasado ya tuvieron un arranque de temporada horrible, y necesitaron que su estrella fuera una apisonadora para remontar.

En los individual firmó unas estadísticas de escándalo, que no le sirvieron para el MVP por culpa del récord de la franquicia. Un tema bastante polémico ya que cuando lo recibió Russell Westbrook se tomaron en cuenta otros parámetros, pero eso ya es otra historia. La conclusión es que no quería tener que repetir el esfuerzo sobrehumano para conseguir una buena plaza de playoffs y se ha notado. Esta vez han cogido el tren del registro positivo a tiempo y no han tenido que ir con prisas después.

Las lesiones de compañeros como Eric Gordon, la nueva pareja de baile después del intercambio de bases con Oklahoma City Thunder o cualquier otro factor no le ha importado a Harden para empezar donde lo dejó la regular season pasada. Una rotación muy corta por parte de Mike D’Antoni, la aparición de piezas en la rotación titular que se tienen que adaptar y mil un motivos podrían haber influido en que Houston empezara mal la temporada. La suerte que han tenido es que el ’13’ quiere aprovechar la ausencia de Golden State en la pelea por el campeonato para lograr su ansiado trofeo.

Otro nombre que se cuela en las comparaciones estadísticas es Rick Barry, siendo junto a las dos leyendas ya citadas los únicos que habían anotado 600 puntos en solo 16 partidos. Un club que parecía haberse quedado cerrado desde el cambio que sufrió la NBA en los 90’s y que iba a quedar casi que en blanco y negro con una marca del rojo de Chicago Bulls. La historia del baloncesto seguramente no contaba con que alguien consiguiera hacer algo tan colosal en los tiempos modernos. Si queremos ponernos exquisitos con los datos, Jordan lo logró con menos uso de la pelota pero también con menor eficiencia.

 

Los números de Harden están sirviendo para estar en lo alto de la clasificación. El año pasado tenía una media de Win Shares – contribuciones para ganar partidos – en 48 minutos de .254 y ahora mismo se encuentra en .278, ayudando más a los suyos cuando ya parecía imposible. La temporada histórica de Jordan en anotación de la que hemos hablado tuvo un .247, siendo un contexto parecido porque no fueron los años de la franquicia de Illinois en la gloria.

Los Bulls previos a 1990 realmente son un buen ejemplo para seguir hablando de estos Rockets. Unos momentos donde el mejor jugador de la historia necesitaba encontrarse mejor rodeado para competir. Os suena la historia, ¿verdad?. En Texas todo comenzó con la renovación de Chris Paul. Un contrato que empezó a poner todo cuesta arriba. Una lesión les dejó a las puertas de ser campeones, siendo desde las oficinas el siguiente obstáculo para el proyecto. La situación obligaba a que desde la franquicia le dieran al guard lo que pidiera, siendo este el que tuviera que dar el brazo a torcer para no comprometer económicamente a la entidad. Una historia que ya todos sabemos como terminó.

Para volver al presente, me gustaría hacer un hincapié en que si realmente haber traspasado este verano al escudero de Harden ha sido positivo. Es cierto que el daño ya estaba hecho una vez firmado el contrato de CP3, pero traer a Russell Westbrook puede haber sido más parecido a meter el dedo en la herida que a poner un parche. En el que quizá haya sido el movimiento con más controversia del verano, los texanos han mirado más en el futuro a corto plazo que en el presente. Ahora mismo tanto a nivel de química sobre la pista como a nivel de juego se me hace complicado encontrarle mejora a la nueva pareja exterior.

La millonada que se lleva a la cuenta bancaria cada season Paul puede ser un poco doloroso para los Rockets, pero agarrándome a los tópicos: ¿Para qué cambiar algo que ya sabes que funciona?. El experimento que han planteado con ‘La Barba’ y Westbrook puede salir por cualquier lado, mientras que con Chris se aseguraban al menos una estabilidad entre las estrellas.

La aventura que han querido emprender en Texas puede salir muy bien o muy mal. Uno de las miles de incógnitas llegan con la minutada de Harden para conseguir estar bien posicionados. El año pasado promediaba 36.8 minutos y hasta ahora lleva 37.1. Una diferencia que podría parecer poca si no fueran 82 partidos. La temporada pasada tendría que haberles servido para aprender de los errores – más en contrato a D’Antoni – y con la llegada de un portento físico como Russell se esperaba que la carga de James fuera menor. Es uno de los pocos puntos a favor que se podrían sacar del trade de la off-season si no fuera porque Harden está jugando más.

La llegada de Westbrook parecía que iba a permitir descansar más a James. El hecho de que pensaba que no estarían mucho tiempo juntos en pista me hizo sacar esta conclusión. Hasta el momento con ambos en pista han estado 332 minutos, mientras que Harden ha estado 185 minutos sin su pareja exterior y Russell ha estado solo 133 minutos. Una situación parecida a la que ocurría con CP3, aunque cuando Paul estaba solo en pista tenían un NetRtg de 12.16 y cuando lo hace Westbrook están en -18.18, siendo de los peores de la NBA.

En este punto ya no ha vuelta atrás, y como diría Julio César: Alea iacta est. La doble cara de la moneda de los contratos de Chris Paul y Russell Westbrook en el corto y largo plazo será lo que marque el destino de la franquicia. En la lesión de CP3 en la Final de Conferencia contra Golden State Warriors tuvimos un gran ‘what if?’, pero ahora que los ‘Monstars’ están fuera hasta el 2020/21 y no veremos juntos a Harden con Paul este año… Se suma otro ‘what if?’ a la colección de los Rockets. Ahora solo nos queda esperar si se repite el ciclo repetitivo de los últimos años o veremos por fin a ‘La Barba’ con el campeonato que se merece para no unirse al club de las grandes leyendas sin anillo.

 

#EntraEnLaZona

Manu Fresno

Fundador y director.