Kyrie Irving y el liderazgo

Kyrie Irving y el liderazgo, dos conceptos que muchos aficionados y analistas no se atreverían a conjugar en una misma oración. Al menos no como sinónimos o términos complementarios.

A sus 27 años, el de Victoria se encuentra inmerso en una etapa vital de su carrera en la que tiene que abrazar con fuerza dicho papel, incluso si no lo desea. Y después de la forma en la que finalizó su estancia en Boston en su primera oportunidad para demostrar sus aptitudes como líder, nadie le culparía si intentara evitar dicha responsabilidad.

Si hay algo que ha cambiado desde que firmó un estratosférico contrato por cuatro temporadas y 136’5 millones de dólares con los Nets este verano es el manejo de su responsabilidad dentro del equipo hacia menesteres únicamente deportivos. Y nunca había comenzado una temporada a un nivel tan alto.

El verdadero liderazgo se muestra en la forma en la que hablan las acciones”, explicó Irving en una entrevista para The Athletic. “Eso es lo más importante. No se trata de enfatizar todo el tiempo lo que significa ser un líder y explicarlo en exceso. No es cuestión de decir: “Este soy yo siendo un líder”. Es mucho más profundo que eso en un deporte en equipo como es el baloncesto.”

El base promedia 32’6 puntos, 5’6 rebotes y 7’0 asistencias por partido y sus 163 puntos anotados suponen el máximo registro para un jugador en su nuevo equipo tras cinco partidos –sin contar Rookies- superando los 153 anotados por Kevin Durant en 2016 con los Warriors.

Hay, por supuesto, un largo camino por recorrer. Es demasiado pronto para proclamar el advenimiento de una nueva versión de Irving alejada de los mismos errores y la misma problemática que terminó por sentenciar de forma fugaz su estancia en Boston, donde sembró un profundo resentimiento.

Sin embargo, Irving ya no siente que tenga que ratificarse en cada ocasión como el líder de los Nets como se empeñó en acentuar en los Celtics. Ahora, la responsabilidad de liderar a su nuevo grupo está implícita por el simple hecho de pertenecer a la plantilla.

“Es solo la constatación de que voy a ser uno de los líderes, independientemente de si quiero decirlo o no”, afirmó el base. “Esa es parte de la responsabilidad de ser uno de los mejores jugadores del equipo, asumir la responsabilidad de preparar a los muchachos, o utilizar mi experiencia, o mi talento, no solo para lograr más anotación o defender mejor, sino para unir a todo el grupo.”

Irving inició su andadura en Brooklyn con una actuación histórica en la que alcanzó los 50 puntos en la noche de apertura que se saldó con derrota ante Minnesota. La anotación, virtud que ha demostrado poseer de manera formidable, sea probablemente una de sus principales funciones, así como tomar las decisiones correctas, organizar al equipo y reforzar la estructura en cancha del roster. Un rol que, el próximo curso, puede verse desplazado a un papel más secundario.

Se espera que la próxima temporada Kevin Durant ya esté de vuelta después de recuperarse de la grave lesión en el Aquiles que sufrió en las pasadas Finales con los Warriors. No obstante, Irving asumirá sin ningún tipo de problemas el reparto de responsabilidades con tal de lograr el máximo objetivo: el campeonato.

“En este punto de mi carrera quiero hacer lo que sea necesario para ganar. Entiendo lo especial que soy con el balón en mis manos y el estar en un nivel muy alto de anotación. No me importa mostrarlo el resto de la temporada. Si Durant jugara probablemente sería un poco diferente. Pero hay que entender que hay que dar lo que el equipo necesite”.

¿Habrá aprendido Kyrie Irving la lección de experiencias pasadas o volverá a caerá en los mismos errores? El primer paso apunta directamente a la capacidad del base para conducir a los Nets a los Playoffs después del irregular inicio de curso de la franquicia neoyorquina.