La falta de sueño en jugadores preocupa a la NBA

Hoy nos sentimos raros. Cansados, con sueño. Comemos a deshoras y el sol empieza a ponerse bastante antes que ayer. El cambio de hora nos trastoca todo. Nos pone de mal humor y parece que nada nos sale bien. Pues si eso es a nosotros, pobres mortales, imaginaos los efectos que el poco descanso o mal dormir puede tener en los deportistas de élite en general y en los jugadores de la NBA en particular.

Un magnífico artículo de Baxter Holmes en ESPN (ver original) bucea por los efectos que produce el mal sueño o la falta de ello en los jugadores y cómo éstos y los equipos técnicos luchan para minimizar sus efectos.

Todos hemos sido jóvenes y muchos de vosotros seguro que lo sois cuando leáis esta lineas y experimentáis en vuestro cuerpo que lo que antes apenas os cansaba, ahora os cuesta más recuperar. Antes os tirabais el día entero jugando al baloncesto con amigos, os duchabais y volvíais a la calle a disfrutar de la noche porque uno es joven solo una vez. Al día siguiente con unas pocas horas de sueño os levantabais y estudiabais o trabajabais sin ningún efecto secundario.

Eso ya hoy cuesta más. Vas notando que cada vez recuperas peor. Y si ya le metes a esa rutina bebidas alcohólicas o energéticas, ni te cuento. El estrés. El trasnochar día sí y día también, etc. Vas notando como tu rendimiento cae y sólo hay una forma de recuperarte: durmiendo bien.

Bueno, pues todo esto es exactamente igual para los jugadores de la NBA. Son jóvenes, son atletas de élite y tienen un físico privilegiado pero como no duerman y descansen bien, todo por lo que trabajan puede venirse abajo en forma de mal rendimiento primero y lesiones perfectamente evitables después.

Jugar 82 partidos en 6 meses implica vestirse de corto una media de 3 veces en la semana. El tamaño de Estados Unidos es superior al de Europa por lo que los equipos de la NBA recorren distancias impensables para los que estamos a este lado del charco. En una temporada se hace una media de 80.000 kilómetros en desplazamientos.

Por ejemplo, Hassan Whiteside jugó el 26 de febrero en Miami contra los Warriors. Esa misma noche, alrededor de la 10 de la noche, el equipo marcha al aeropuerto para viajar a Houston donde aterrizarán a eso de las 3 de la mañana para enfrentarse al día siguiente a los Rockets en iniciar una gira por el Oeste contra los equipos tejanos.

El ritmo es infernal. Dormir es muy importante. Importa muchísimo. Puede significar la diferencia entre tener el partido de tu vida o un partido de pesadilla. El problema es que dormir en el avión no es dormir bien. Muchas veces es difícil dormir cuando tienes que hacerlo. Si has disputado un partido es difícil bajar tu nivel de adrenalina para conciliar el sueño. Otras veces llegas al hotel y la cama no es adecuada. No es cómoda o no cabes. Durante la temporada es muy difícil, casi imposible, tener sueño de calidad.

Un jugador no sólo juega partidos. Entrena, tiene que atender a la prensa, tiene que acudir a actos publicitarios de la NBA, del equipo o de quien sea. El descanso es complicado por lo que muchos equipos están empezando a elaborar estudios científicos sobre cómo afecta su falta al rendimiento de los jugadores y, más importante aún, ¿afecta la falta de descanso a las lesiones?.

Un general manager confiesa que la liga ve este tema como un problema importante que hay que atender.

La salud de los jugadores y su bienestar debe estar bajo el foco de la NBA. No sólo habría que hacer un cambio en el calendario para evitar los partidos seguidos. También debe invertirse en un nuevo programa de vuelos aéreos para todas las franquicias. Hay que aprovechar el avance de la tecnología. El sueño es un aspecto sobre el que habrá que centrarse profundamente de ahora en adelante. Debemos centrar nuestros esfuerzos en ello.

Otro jugador muy preocupado por el tema del sueño es el alero de los Sixers Tobias Harris. Su objetivo es tener siempre una rutina de, cuando no hay partidos, estar en la cama a las 20:30 de la noche para conseguir 9 horas de sueño.

Si preguntas a cualquiera en el vestuario te dirán que el tema sobre el que siempre hablo es el sueño. De aquí a un par de años estoy seguro que la falta de sueño será un problema en la NBA como lo son las conmociones cerebrales en la NFL.

Pero, ¿qué pasa los días de partido?. Esos días Harris inicia su rutina de sueño conforme el partido acaba. Debido al estrés del encuentro, Harris sabe que la hormona hidrocortisona ha bloqueado la producción de melatonina que es la hormona que produce el cuerpo de manera natural para regular el sueño. Los días de partido el cuerpo está desequilibrado por lo que, con la camiseta aún puesta, Harris realiza varias inspiraciones profundas e intenta reducir su ritmo cardíaco poco a poco monitorizándolo con su iPad. Su objetivo es llegar a la cama para entrar lo más rápido posible en un sueño reparador.

¿Queréis más nombres?

LeBron James gasta al año miles de dólares en programas específicos de fitness y bienestar físico con el que mantener su físico privilegiado. Sus trucos para el descanso son que los hoteles cuando viaja tengan su habitación a 20 grados. Además, 30-45 minutos antes de dormirse apaga todo equipo electrónico excepto su móvil donde tiene una App de sueño que emite ruido de lluvia cayendo sobre hojas. Toda rutina es buena para coger el sueño.

C.J. McCollum es otro jugador estrella que tiene claro que su prioridad es recuperarse a través del sueño.

La falta de sueño afecta negativamente a tu recuperación. Afecta a cómo juegas, a tus funciones cognitivas, a tu nivel de concentración y a cómo te mueves por la cancha. Dormir lo es todo, pero no siestas en un aeropuerto, un autobús o un avión. Me refiero a dormir 8-9 horas seguidas.

Los médicos expertos que han estudiado el sueño asocian la falta de éste a un aumento del riesgo de padecer cáncer, ataques al corazón, Alzheimer, depresión, ansiedad, psicosis y hasta tendencias suicidas. La falta de sueño no sólo afecta al cerebro sino a todos los órganos.

La testosterona es una hormona vital para los atletas masculinos. Afecta directamente a la velocidad, fuerza, masa muscular y estado de ánimo. Estudios han demostrado que dormir 5 horas durante una semana disminuye los niveles de producción de testosterona por lo que la posibilidad de sufrir lesiones de fracturas por estrés o roturas musculares aumenta.

En definitiva, que cuando nos dicen que un buen descanso es la piedra angular para tener una vida sana y equilibrada, no andan muy desencaminados pero… ¿cómo cumplimos ese precepto con los horarios de los partidos NBA en Europa?… si es que nos lo ponen muy difícil.