Wonny Geuer: Crónicas de una retirada anunciada

El contexto siempre es fundamental en la narrativa de la pelota naranja y no iba a ser menos para saber donde surge la imagen de Margarita Ivonne Geuer Draeger, o mejor conocida por simplemente Wonny.

Es muy sencillo mirar los triunfos de una baloncestista, deportista o incluso persona sin pararse a profundizar en el esfuerzo detrás de ellos, quedando invisible el verdadero valor de los éxitos. Un sacrificio constante con el único objetivo en la mente de mejorar hasta límites impensables. Un poco al conocido estilo “Mamba Mentality”. Es lo que da el verdadero brillo a los trofeos que se vayan recopilando a lo largo de toda una carrera dedicada a una pasión que termina por convertirse en un estilo de vida que te absorbe.

Todo un prototipo de ello es la que muchos conocerán por ser la madre de dos actuales jugadores de la NBA, pero que probablemente haya sido una celebridad más trascendente que ellos pero teniendo su auge en una época sin redes sociales.

El contexto siempre es fundamental en la narrativa de la pelota naranja y no iba a ser menos para saber donde surge la imagen de Margarita Ivonne Geuer Draeger, o mejor conocida por simplemente Wonny. Una niña de procedencia alemana pero criada en tierras españolas, más concretamente en plena Andalucía donde nació un 3 de mayo de 1966.

La ciudad de Sevilla no lo sabía aún, pero una de las mayores guerreras de las próximas décadas tocaba por primera vez un un balón de basket allí. Un momento exacto que cambió el destino de esta disciplina deportiva, al menos en el ámbito femenino en España.

La joven sevillana desde sus primeros coletazos en categorías inferiores empezó a demostrar la casta de campeona, dejando entender desde muy pronto las dimensiones a las que iba a ser capaz de llegar. El Club Irlandesas de Bani fue el primer afortunado en tener entre sus filas a una de las jugadores más dominantes que se recuerden a esa edad de 14 años. Era joven e inexperta, pero eso no fue obstáculo para empezar a saborear finales de campeonatos infantiles a nivel nacional, proclamándose victoriosa en la edición de 1980 y con ello llamó a los clubs profesionales diciéndoles que había un diamante en bruto esperando por ellos.

 

Momento de abandonar el nido

Ivonne, ya con un nombre labrado entre las deportistas con mejor proyección del país tenía que afrontar uno de los momentos más difíciles: Abandonar la zona de confort y lo que conocía para aventurarte a una nueva ciudad, nuevas compañeras y entrenadores… Todo un cambio de paradigma que no iba a frenar el camino hasta convertirse en un referente del baloncesto a nivel europeo.

El Real Canoe Natación Club recibió con los brazos abiertos a la andaluza que había dominado a todas las de su generación y se encontraba lista para dar uno de los saltos más estratosféricos que vivió de una temporada a otra.

La categoría en la que debía de haberse encontrado en lugar de jugando como profesional era juveniles, donde sí estaba al unísono con la Selección Española dejándose la piel para hacer crecer, no solo su figura, sino las aspiraciones que tenía ese grupo de chavalas de conseguir hacer algo grande para poner en el mapa las canchas de la Península ibérica y enseñar al mundo que no solamente jugaban hombres en ese país.

Unas intenciones que venían avaladas porque nada más aterrizar en Madrid para ser parte del Canoe ya sabía lo que era ganar la Liga Femenina Profesional de Baloncesto con solo 17 años sin tener problemas en cambiar de enfrentarse a niñas a competir con mujeres.

 

Wonny' Geuer: "Ver a Willy y Juancho en la selección es mejor que verlos en la NBA" | Marca.com

 

El club madrileño, fundado en 1940, nunca se había colado en la disputa seria de un título, mientras que en los años de la señorita Geuer se llevaron la Liga por tres campañas seguidas desde 1983 hasta 1986. Una hazaña heroica que podría haberse incrementado con la final de Copa de la Reina que se les escapó de las manos. Algo que para nada resta méritos al gran y fugaz paso que tuvo.

Una estancia en la cual tuvo tiempo para dejar algunas declaraciones que en ese instante podrían parecer una locura pero son con un trasfondo razonable. En 1985, con la tercera liga por ganar, en un reportaje con Gigantes del Basket dijo que después de las Olimpiadas de Barcelona 92 se retiraba, a lo que ha añadido recientemente en una entrevista con Teresa Novillo:

“No es saber, pensaba que si lográbamos jugar los Juegos Olímpicos ese era el mayor reto, porque jugar unos Juegos Olímpicos es lo más para una deportista, no sólo ya de baloncesto sino de cualquier deporte. Según la edad, parecía que estaba muy lejano, con 19 años te parecía que del año ochenta y tantos al 92 era mucho tiempo y siempre pensaba que iba a ser el broche de oro para una carrera.”

La trayectoria de Wonny se representó por las ganas de darlo todo en cada posesión, cada cuarto, cada partido, cada temporada… Pura garra y competitividad. Una ansia de jugar que la llevó a estar seis años entre varias categorías de la Selección y sus clubes sin descansar ni dos días al año, estando en el extremo de comunicar a su entrenador nacional que iba a tomarse un tiempo para recuperar la carga en las piernas.  Una petición que Chema Buceta entendió a la perfección no contando con ella en el verano de 1986, dándole tiempo a la jugadora de pensar en su situación y replantearse un cambio de aires.

 

La corta aventura en CD Xuncas y PB Godella

La ya ex-jugadora del Canoe puso rumbo a un destino que estaba en pañales al haber sido fundado en 1984. La ventaja era que tenía toda su historia por escribir y la habían citado para ser uno de los íconos de la misma tras haberse consagrado como uno de los mayores talentos de esa década en el baloncesto femenino nacional.

El Club Deportivo Xuncas de Vigo se creó a la par que Geuer se forjaba como la mujer que podría liderar a un vestuario sin antecedentes en los que fijarse de ese propio club. Una etapa que vivió sin nuevos trofeos en la estantería pero con el peso a sus espaldas de ser la primera espada y punto de apoyo del juego de las compañeras.

La experiencia de no poder sobreponerse al Club Deportivo Tortosa, perdiendo una Liga y dos Copas de la Reina ante ellas, hizo terminar su estancia como jugadora del Xuncas después de haberles dado sus mejores temporadas hasta que desapareció en 1992.

Un sabor agridulce que hizo recalar a Margarita en la Comunidad Valenciana, de cara a formar parte de un proyecto capacitado para aumentar la vitrina que había recopilado hasta firmar por su tercer equipo profesional. El PB Godella le daría el Campeonato de Europa y Mundial de clubs, que se encontraron muy próximos a las crónicas de una retirada anunciada en los Juegos Olímpicos.

 

 

Contenido extra:

 

Teresa Novillo en la entrevista citada le preguntó sobre la hija y respondió esto:

“Hombre, me encantaría que Andrea viviese todas las experiencias que he vivido yo, me encantaría que llegase a lo más alto y, yo creo que me superará, seguro que me superará.”

(Andrea Hernangómez nacida en el año 2000 y jugadora de la Universidad de Fairfield.)

 

 Por último le preguntó que representa el baloncesto para ella ya retirada:

“Cuando me retiré pensaba que no volvería a pisar un polideportivo (se ríe) y, ahora, realmente con mis tres hijos no paro, entonces ahora es fundamental el baloncesto. Me entregué al máximo a él, él me lo dio todo y yo creo que ahora estamos disfrutando porque le he dado tres muy buenos jugadores y sigo disfrutando mucho del baloncesto. El baloncesto es muy importante en nuestra familia.”

 

 

#EntraEnLaZona

 

Si te gusta leer y escuchar podcasts sobre baloncesto te recomendamos que nos sigas en nuestro Patreon y allí encontrarás contenido exclusivo que no está en la web. ¡En patreon.com/elperimetro lo encontrarás!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate