Tatum también quiere su respeto
Este domingo que ha pasado, los Lakers se proclamaban campeones de la NBA y LeBron James, con su cuarto MVP de las finales , ha pedido respeto, para la franquicia, para Rob Pelinka y para él mismo. Así que, ahora que está de moda pedir respeto, es momento de pedirlo para el joven líder de los Boston Celtics, Jayson Tatum.
En su tercera temporada, el alero de Celtics ha crecido más todavía siguiendo su evolución natural de líder nato de la franquicia atlántica. No en vano, su producción ofensiva se ha visto aumentada un 67.1% solamente en puntos. Este es su aspecto de mayor crecimiento, pero no podemos obviar que lo ha hecho en todos los aspectos el juego. El balón de los verdes pasa por sus manos cada vez más, siendo capaz de igualar o mejorar sus porcentajes de tiro cuando hablamos de su triple.
Tatum es, a día de hoy, el principal ejecutor de los Boston Celtics y una estrella consagrada de la NBA. En su tercer año como orgullo verde, su crecimiento asusta, tanto que reputados periodistas como Antoni Daimiel le han colocado en la terna de 5 para el MVP. No es casualidad en absoluto. La evolución positiva del de Nueva Orleans es un fiel reflejo del buen trabajo de Brad Stevens y toda la organización por cuidar a sus jóvenes promesas como Brown, Smart o el propio alero.
La explosión de Tatum frente a LeBron en las finales de conferencia de su año de rookie, confirmando una temporada espectacular, fueron el broche de oro a un año impresionante, cuya recompensa fue el respeto de la liga, de sus compañeros y de las estrellas de los Celtics del pasado. Pese al segundo año algo más flojo, siendo una pequeña decepción tras las expectativas creadas, su tercer año ha vuelto a deslumbrar al mundo del baloncesto.
Danny Ainge, GM de los Celtics se frota las manos con el gran prospecto de jugador que ha drafteado y cultivado para su franquicia. Un jugador cuyo único impedimento para ser el ROY fue la tardía iniciación de Ben Simmons en la liga, lo que le permitió optar ese año y no el de su auténtica elección, en 2016.
Aunque, sin duda, el mayor beneficiado de que Tatum vista la camiseta de Boston es Brad Stevens, cuyo sistema pasa, en muchas ocasiones, por las manos del alero que es un ejecutor tremendo, acompañado por otros enormes tiradores capaces de jugarse un tiro final (como Brown frente a Houston). Pese a que su mayor habilidad sea la de anotar, su exponencial crecimiento se refleja en otras facetas como la de asistente o reboteador, además de un defensor que está alcanzando cotas de élite.
Su tiempo en Boston le ha dado la razón a aquellos que apostaron por él cuando otros (Lakers y Philadelphia) lo obviaron buscando otros jugadores. La grandeza de Tatum no parece tener techo, al menos de momento. De su mano, los éxitos parecen estar mucho más cerca. Dos finales de conferencia, el próximo paso dependerá de cómo se le rodee durante los años venideros.
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