White Men Can’t Jump, a través del tiempo

White men can’t jump es sin duda alguna uno de los iconos cinematográficos del baloncesto callejero. El escenario, ambientado en las canchas de Venice Beach, los diálogos sarcásticos propios del trash talk del streetball, la química surgida entre sus dos protagonistasy más cosas, han hecho de esta película un referente para varias generaciones de aficionados a este deporte.

White men can’t jump es sin duda alguna uno de los iconos cinematográficos del baloncesto callejero. El escenario, ambientado en las canchas de Venice Beach, los diálogos sarcásticos propios del trash talk del streetball, la química surgida entre sus dos protagonistas, y sobre todo escenas de baloncesto, en las que se incluye la aparición de todo un 5 veces All-Star como Marques Johnson, han hecho de esta película un referente para varias generaciones de aficionados a este deporte.

La historia comienza cuando un ex-jugador universitario (Woody Harrelson en el papel de Billy Hoyle) que se gana la vida retando a jugadores callejeros aprovechando su frágil apariencia. Derrota en un concurso a cinco tiros a Sidney Deane (interpretado por Wesley Snipes). Deane, el derrotado en la apuesta, pierde un puñado de dólares, pero en su cara se dibuja una leve sonrisa, ha ganado un compañero de juego.

White Men Can’t Jump es una película de deportes poco convencional: vulgar, divertida, una verdadera historia de baloncesto callejero que toca de perfil temas como la raza, las relaciones y la supervivencia en las calles de Los Angeles en la década de los 90.

Ron Shelton, el director de la película, relataba como él fue uno de esos jugadores callejeros. Una de las canchas que frecuentaba fue el escenario de un asesinato. Un individuo “fue a la guantera” (lo que en el argot callejero significa ir a por un arma de fuego al coche para zanjar una disputa por una decisión polémica en un partido). Tras regresar con un revólver mató a su rival de dos certeros disparos.

“There is democracy on the playground”, es un dicho que quiere decir que en las canchas a nadie le importa cómo eres, como vistes, o el color de tu piel, sólo se fijan en tu juego. Puedes ser un ‘sin hogar’, un exitoso ejecutivo, o un fontanero, a nadie le interesa. Yo estuve jugando durante varios años con los mismos tipos, y no sabían que había dirigido ‘Bull Durham”, simplemente era un chico blanco que jugaba lo suficientemente bien para compartir cancha con ellos”

RON SHELTON

Shelton estaba fascinado por el ambiente y la forma de interactuar entre los individuos, de lo poco que se jugaba a baloncesto en proporción al tiempo que se pasaban discutiendo. En su cabeza rondaba una idea para hacer una película. No tenía gran cosa, solo el enfrentamiento de un hombre blanco y un hombre negro en una cancha que se unirían para derrotar a los mejores jugadores callejeros. Hizo un primer borrador con 37 páginas y se lo enseñó a Joe Roth de la 20th Century Fox.

“Pensé que era un buen material para una película. Conocía a Ron desde hacía mucho tiempo y sabía que podía hacer una película entretenida y divertida”

JOE ROTH

Los dos primeros actores en los que se había pensado para interpretar los papeles de Sidney Deane y Billy Hoyle, fueron Denzel Washington y Keanu Reeves. Denzel Washington declinó oferta. Estaba terminando el rodaje de ‘Ricochet’ y tenía otro proyecto entre manos ‘Malcolm X’. No le parecía atractivo. Keanu Reeves se presentó al casting pero tenía tanto atractivo y elegancia como torpeza dentro de una cancha de baloncesto.

“Reeves no era un buen jugador, trabajamos con él durante varios días, y se esforzó muchísimo. Tuvo un comportamiento extraordinario, pero no habría sido convincente en las tomas, porque había verdaderos jugadores de baloncesto y habría desentonado mucho”

RON SHELTON

Una vez descartado Denzel Washington se barajaban los nombres de Lawrence Fishburne y Wesley Snipes. En un principio el perfil que se buscaba era el de alguien con un nombre dentro del mundo del cine y Snipes no era muy conocido en ese momento. El día que se entrevistó con Ron Shelton entró de manera arrogante, con un lenguaje impropio para un casting o una reunión de trabajo. A Shelton le encantó ese rasgo de su personalidad (real o fingido) para el papel de Sidney Deane. Así que se dirigieron a una cancha de baloncesto en una antigua fábrica abandonada en Culver City, que estaba al lado de la oficina del casting. Ningún actor leería un guión o diría una sola frase sin lanzar primero a canasta. Wesley Snipes no deslumbró por su técnica, la cual era menos que decente, pero demostró unas grandes cualidades atléticas. Para Shelton tenía un gran margen de mejora, creía que podrían moldearlo.

Una vez elegido el protagonista negro de la película faltaba su pareja blanca. Keanu Reeves había demostrado ser un peligro descontrolado dentro una cancha lanzando codos y moviéndose sin ningún criterio, necesitaban otro perfil diferente. Ron Shelton viajó a Chicago a entrevistarse con John Cusak, pero éste adolecía de la técnica y el físico mínimos para que su personaje fuese creíble. En ese momento el nombre de Woody Harrelson fue puesto encima de la mesa.

“Cuando me llegó la oportunidad de hacer el casting, llevaba mucho tiempo sin rodar una película. Había empezado a replantearme mi carrera. Tuve mucha fortuna porque si Keanu (Reeves) hubiera sido un jugador de baloncesto decente, el papel habría sido para él”.

WOODY HARRELSON

Para el papel de Billy Hoyle había dos actores más aparte de Harrelson. Ron Shelton los puso en una habitación a cada uno con Wesley Snipes, manteniendo un pulso dialéctico para ver cómo se desenvolvían en un ambiente callejero. El único que salió airoso fue Harrelson demostrando una buena química entre ellos. Ambos se conocían del rodaje de “Wildcats”, y aunque mantenían una buena relación, en ‘White men can’t jump’ terminaron por forjar una gran amistad.

Para el papel de la pareja sentimental de Billy Hoyle, se había pensado en la figura de una chica sureña, la típica universitaria hija de un millonario que se había juntado al hombre equivocado, un capricho que reflejaba su carácter rebelde. Era un papel para una chica anglosajona. Rachel Griffiths y Holly Hunter estuvieron haciendo el casting. Ésta última parecía haber convencido al director, incluso a Woody Harrelson. Sin embargo fue Rosie Pérez la que lograría el papel. Su interpretación y su sintonía con Woody Harrelson impresionó a Ron Shelton.

“Estaba en el casting junto a otras tres chicas, cuando me senté me preguntaron si estaba allí para representar el papel de la mujer de Sidney Deane (que era una mujer afroamericana). Cuando respondí que me presentaba al papel de Gloria Clemente (la pareja Billy Hoyle) se hizo una silencio sepulcral en la habitación”.

ROSIE PÉREZ

Para la actriz que compartiría focos con Wesley Snipes se pensó en un primer momento en Halle Berry, y Angela Bassett. Finalmente concedieron el papel a Tyra Ferrell. Una vez completado el elenco de actores, el equipo de rodaje se reunió en Dorsey High School en South Central, Los Angeles. El primer desafío era enseñar a jugar a Wesley Snipes.

“Estuvimos trabajando varias semanas sobre los fundamentos del baloncesto. Allí los actores empezaron a reconocer sus virtudes y sus limitaciones y como poder trasladarlo a una cancha de baloncesto.”

ROB RYDER, entrenador de baloncesto del rodaje.

Durante los dos primeros meses los actores principales y el resto del reparto (ex-jugadores y jugadores callejeros) estuvieron entrenando de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

“Estuvimos ensayando en partidos de 3 contra 3, siguiendo las instrucciones de Dick Baker, ex entrenador de Loyola y colaborador de Ryder. Cada vez que salía alguna jugada mal, teníamos que volver a empezar otra vez, y casi siemore era por culpa de Wesley Snipes. Era un gran atleta, pero no era un buen jugador”

MARQUES JOHNSON

Wesley Snipes tuvo que trabajar muy duro para no desentonar respecto al resto del elenco. Trabajaron mucho en su bote del balón y en los giros o reversos. Su técnica de tiro era bastante mala, en la famosa escena del concurso de tiro con Billy Hoyle, se tuvieron que emplear varias tomas, porque Snipes no hacía más que lanzar ladrillos contra la canasta.

“Nos quedanos dentro de sus limitaciones y creo que logramos engañar a mucha gente”

ROB RYDER

Ron Shelton le mostró cintas de video de Tiny Archibald, quería que aprendiera a realizar algunos movimientos similares a los suyos. Tenían que enseñarle a pasarse el balón entre las piernas y hacer bandejas a aro pasado. Snipes trabajó con tenacidad y aunque no se convirtió en un gran jugador, pasó de ser una bailarina sobre la cancha a poder hacer un reverso o lanzar una suspensión. Además estaba su carácter competitivo que le daba un plus a la hora de enfrentarse a los otros jugadores del reparto. En defensa su capacidad atlética le ayudaba bastante una vez asimilados los mecanismos defensivos con y sin balón. Woody Harrelson era un jugador con más talento que Wesley Snipes, pero al final del rodaje, Snipes vencería en uno contra uno a Harrelson.

“Wesley Snipes mejoró muchísimo durante el rodaje, aunque al final del mismo todavía cometía muchísimas infracciones, sobre todo pasos.”

KADEEM HARDISON, que interpretaba el papel de Junior

Para Marques Johnson, ex-jugador de la NBA, cinco veces All-Star, también era una experiencia nueva. Una cosa era ejecutar una jugada sobre una cancha de juego y otra distinta repetir la toma de esa misma jugada 25 veces.

“Hubo una escena en la me lanzaban un alley-oop y lo tenía que hundir en el aro. Estuve repitiendo una toma tras otra durante una tarde entera. Estaba agotado, al llegar al hotel a la noche no podía ni moverme”

MARQUES JOHNSON

Las escenas de juego filmadas en primer plano tenían un dificultad añadida para los jugadores, no sólo había que buscar el ángulo adecuado para que el plano saliera bien, sino que además tendrían que ejecutar sus movimientos evitando una unidad de Steadicam que grababa la filmación. Había muchas jugadas ensayadas para realizar las escenas de los partidos, pero una gran parte de esas escenas se dejaban a la improvisación de los jugadores. La mayoría de jugadas pick and roll y puertas atrás (movimientos básicos ) se ensayaban como una coreografía desde ambos lados de la pista. Infinidad de tomas con ese tipo de jugadas. Luego se grabarían escenas en las que se dejaba a los actores jugar por libre de tal manera que al montar las imágenes pareciera lo más natural posible.

Los actores también trabajaron independientemente el guión. Se quería fomentar la improvisación en los ensayos y algunos diálogos espontáneos se incluyeron en el montaje final de la película. En ocasiones los diálogos improvisados consistían en mucho trash talk, y no faltó alguna ocasión en el que algún miembro del reparto se pasaba con los insultos provocando tensos momentos. Ron Shelton era el encargado de aprobar o censurar todos esos comentarios y escenas. Incluso tenía preparado un libreto con chistes de madres por si a los jugadores les faltaba inspiración a la hora de intentar sacar de quicio a sus rivales.

Algunos de esos chistes preparados se volvieron virales en Estados Unidos cuando se estrenó la película. Muchos ellos nunca se ensayaron siquiera, porque de haber salido en la película, ésta no habría recibido la calificación de ‘apta para menores de 18 años’.

Los actores se metieron tanto en el papel, que muchas veces entre escena y escena, mataban el tiempo tirando los dados contra la acera, o apostando en concursos de tiros libres. Woody Harrelson fue el que más se enganchó al mundo de las apuestas. Algunos de los miembros del rodaje aseguraron que en pequeñas apuestas de $100 o menos llegó a ganar $5.000.

“Nunca llevaba la cartera en el set de rodaje. Woody Harrelson era un experto en provocarte y hacer que apostaras. Siempre estaba diciendo ‘ $50 si meto este tiro desde aquí’ y cosas por el estilo. Cualquier cosa sobre la que de pudiera apostar”

CYLK COZART, actor.

Cozart llegó a ganarle una buena cantidad de dinero en una de esas apuestas a Harrelson e invitó a todo el equipo a cenar. Wesley Snipes llegó a apostar con Woody Harrelson en la vida real que no podría machacar. Harrelson estuvo tentando a Wesley Snipes para que apostara, éste se fue a su camerino sin picar el anzuelo. Mientras tanto Ron Shelton y algunos de los miembros del equipo bajaron la altura de la canasta, cuando Wesley Snipes salió de su caravana, Harrelson le presionó tanto que Snipes aceptó la apuesta cuando llegó a la cantidad de $1.000. Cuando Harrelson machacó el aro, la expresión del rostro de Wesley Snipes era indescriptible. Hasta el propio director, Ron Shelton, se llegó a jugar la cantidad de €15.000 del presupuesto con un ejecutivo de la Fox que les estaba presionando por llevar medio día de retraso en el rodaje.

Aprovechando las disponibilidad de las canchas a causa de la película, había partidos todos los días. En una ocasión Woody Harrelson se trajo a varios de los actores del reparto de la serie Cheers. Ted Danson (Sam Malone), George Wendy (Norm Peterson) y John Ratzenberg (Cliff Calvin) jugaron un 3×3 con Wesley Snipes, Woody Harrelson y otro miembro más del rodaje. En uno de los lances del partido, George Wendt (Norm Peterson) anotó una canasta sobre el compañero de Snipes y Harrelson. Éstos se estuvieron burlando de él durante el resto del rodaje, porque George Wendt tenía un físico bastante voluminoso, apenas levantaba un palmo del suelo y casi no sabía jugar. Las burlas y trash talking estaban tan impregnados en sus personajes que afloraban a la superficie fuera del rodaje.

Uno de los temas más incómodos aparte de algún tema racial en los diálogos con los que Tyra Ferrell sé sintió muy incómoda, fue un desnudo de Rosie Pérez. La actriz tuvo alguna duda respecto a esa escena, pero lo resolvieron entre Harrelson y ella. Su buena relación sirvió para rebajar la tensión de ese momento.

Tras el montaje de gran parte de la película, Ron Shelton y su equipaje le enseñaron la cinta a Tom Sherak, vicepresidente ejecutivo de la 20th. Century Fox. Su respuesta al finalizar el visionado de la cinta fue ‘terminadla, estoy impaciente por estrenarla’.

“Sabíamos perfectamente a que público se dirigía, a varones jóvenes afroamericanos o de raza blanca. El título tampoco era un problema, ‘los hombres blancos no pueden saltar’ ya era una frase que se escuchaba en todos los playgrounds de Venice Beach”

TOM SHERAK

La primera preview de la película se hizo en Pasadena. Se llenó la sala con audiencia racialmente mixta. La tensión se palpaba durante la primera media hora porque nadie sabía muy bien hacia donde se dirigía el tema de la película ¿era tan sólo una película de baloncesto, era algo racial, era sobre el mundo de las apuestas?. Cuando fue transcurriendo el largometraje, tuvo una mejor aceptación. Hubo gente que salió de la sala y volvió a entrar.

La película se estrenó en 2.000 salas, lo cual era un número considerable en aquella época, y la recaudación fue de $75 millones. Teniendo en cuenta el presupuesto del que se disponía fue un éxito mayor de lo esperado. La gente de la Fox estaba tan contenta que incluso se habló de una secuela, pero Joe Roth, uno de los culpables que que el proyecto saliera adelante firmó con Walt Disney, y el nuevo grupo de trabajo que entró en la Fox desechó la idea de una segunda parte.

Precisamente el cambio de dirección en la 20th Century Fox trajo problemas contractuales con el director Ron Shelton, el cual tuvo que interponer una demanda por ganancias netas retenidas. Un jurado falló a su favor, otorgándole $ 9,8 millones y sentando un nuevo precedente en los casos de contabilidad de estudio.

El baloncesto, el trash talking y el humor fueron los principales motores de la película, pero ‘White men can’t jump’ coincidió con un momento muy concreto del contexto social y económico del país: en medio de una recesión económico por el conflicto de la Guerra del Golfo, habían muchos personajes como Sidney Deane, yendo de trabajo en trabajo, haciendo un poco de todo para ganar el dinero suficiente para subsistir un día más.

“Muchos de esos tipos veían en el baloncesto otra salida. Apostando como una forma de ganarse la vida. Esa era la razón por la que en muchos momentos se producían momentos de alta tensión por lo que podía ser una simple diferencia de criterios en una falta. Había algo que más que un partido en juego. Nadie lo hacía por gusto, era otra manera diferente de ganar un dinero extra”

MARQUES JOHNSON

En cierto sentido ‘White men can’t jump’ era una película vertebradora. Hombres blancos y negros jugando en una misma cancha, no importaba la raza, sólo el talento suficiente para jugar. La reflexión era: si dentro de la cancha nos podemos llevar bien, ¿por qué no fuera de ella?.

“Hoy en día sería difícil producir una película de ese tipo por la “corrección política” que hay en el mundo de Hollywood. Un film con tantas connotaciones raciales levantaría muchas ampollas, y los estudios hoy en día ceden con mucha facilidad a las presiones de los lobbys en las redes sociales o en otro tipo de plataformas.”

RON SHELTON

La película no sólo tuvo éxito en Estados Unidos, sino también a nivel internacional. Casi tres décadas después todavía sigue siendo una de las películas de referencia de temática de baloncesto.

“De vez en cuando la vuelvo a ver. Los diálogos, los chistes el drama, soportan muy bien el paso del tiempo, eso significa que se hicieron las cosas bien”

KADEEM HARDISON

A casi todos los jugadores de baloncesto a cualquier nivel parecía gustarles, sobre todo a los jugadores de streetball.

“Recuerdo una vez que estaba dando una charla con motivo de los Wooden Awards. La sala estaba llena de jugadores universitarios y de High School. En mi presentación twbiay que hablar brevemente de mi carrera, pero a ninguno de los presentes les sonaba ni por lo más remoto mi nombre. Entonces miré a toda la audiencia de la sala y pregunté:

-¿Cuántos de vosotros habéis visto White Men Can’t Jump? – la mayoría levantaron sus brazos.

-¿Os acordáis del tipo que robó la licorería? – entonces se oyeron susurros en la sala

-Es verdad, es él.

Yo era un jugador que había sido cinco veces AllStar, All NBA, All American, campeón universitario con UCLA, mejor jugador de la conferencia Pac-8, mejor jugador universitario en 1977 y ganador del premio Adolph Rupp, el premio John Wooden, y el Oscar Robertson trophy, y me conocían por haber participado en la película de White Men Can’t Jump”

MARQUES JOHNSON

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