Seimone Augustus: ¿Una salida injusta de Minnesota Lynx?

Pensar en las Minnesota Lynx es pensar en Seimone Augustus. Una jugadora que ha dejado una gran parte de su vida en la madera del Target Center. Desde su llegada a la liga

Pensar en las Minnesota Lynx es pensar en Seimone Augustus. Una jugadora que ha dejado una gran parte de su vida en la madera del Target Center. Desde su llegada a la liga y hasta que comience la temporada 2020, no ha usado otra camiseta. El claro ejemplo de fidelidad. Y no solamente en los tiempos buenos donde todo es más fácil. Augustus ha demostrado ser una parte de la columna vertebral de una de las mejores dinastías de la historia de la WNBA, compitiendo a la misma altura de las Houston Comets que arrasaron en el final del siglo pasado. Pero también vivió tiempos malos antes de que el proyecto despegada los pies del suelo.

Hay que remontarse al Draft 2006 para ir al momento donde los caminos de las Lynx y Seimone se unieron. Una generación donde otros nombres como Cappie Pondexter estaban llamando a la puerta de un equipo en busca de una futura estrella. Por el lado de Augustus, no se quedaba atrás después de hacer unos grandes años con las LSU Lady Tigers y pudiendo ser esa jugadora diferencial.

En su primera temporada, después de ser la primera elección general, se plantaba ante el baloncesto profesional como una de las bases con proyección de tener uno de los mejores manejos de balón de la historia. Y los focos no tardaron en llegarle, dado que como rookie fue All-Star y ganó el premio a la mejor novata, además de ser incluida en el segundo mejor quinteto de la temporada.

El impacto directo de la guard en ‘Minny’ fue increíble. Anotó una media de 21.9 puntos, siendo la segunda mejor marca de la historia solo por detrás de Diana Taurasi para una debutante. En las Lynx estaba naciendo una estrella que apuntaba a ser una de las mejores jugadoras del segundo lustro del siglo.

Durante su segunda temporada fue aumentando mucho más a nivel ofensivo, siendo la segunda máxima anotadora de la liga por detrás de Lauren Jackson. El nombre de Seimone se estaba empezando a codear con las más grandes siendo solo una sophomore. Aunque un récord de 10-24 dejaba claro que sus compañeras no terminan de acompañarla para poder competir en los playoffs.

La mala suerte para Augustus es que los problemas físicos le llegaron justo en el mejor momento de su carrera. No llegó a ser MVP, pero se podría decir que es un ‘expediente Derrick Rose’ en toda regla. Con sus números y un equipo en lo alto de la clasificación, no hubiera dudas de que hubiera sido candidata a ser la mejor del planeta.

Una lesión en el ligamento cruzado anterior la hizo tener que quedarse fuera de la temporada 2009. Un golpe muy duro, y que no se quedó solamente en eso. Una vez iba a regresar, tuvo que someterse a una cirugía para extirpar tumores fibroides, incluido uno del tamaño de una pelota de ping-pong. Por lo que solo pudo jugar 25 partidos con un proyecto que no terminaba de carburar para ser de los mejores de la liga y aspirar al campeonato. Y además haber perdido a su estrella durante una temporada entera hizo que se retrasara el proceso. Es muy probable que con la guard sana durante esos años, las Lynx hubieran tardado menos en ser competitivas. Aunque es un ‘what if’ que no se podrá consumar.

Fue en el 2011 donde las de Minnesota empezaron a despegar vuelo, teniendo de nuevo una buena versión de la guard regresando al All-Star, además de Lindsay Whalen, Rebekkah Brunson y una joven Maya Moore que llegaba a las Lynx para ser una de las mejores jugadoras que jamás hayan pisado una cancha de la WNBA.

En los playoffs del 2011, las Lynx llegaban hasta las Finales siendo un equipo que por fin daba auténtico miedo. Una gran cantidad de diferentes nombres que hacían a la plantilla una de las más temidas una vez iban avanzando las rondas. Cuando llegaron las Finales, fue Seimone quien se hiciera cargo de gran parte de las pelotas que quemaban en las manos. Tras responder a un gran nivel, se llevó el FMVP del 2011 y el primer anillo de Minnesota en su historia y siendo el año donde comenzaría la dinastía. Esa es la parte de la historia, quizá, menos conocida dado que con Moore los focos se pusieron sobre ellas.

Después de toda una vida en la misma franquicia, la base acabó saliendo en la agencia libre. Algo que es totalmente nuevo para ella. Su aura de fidelidad era tan grande que Seimone aseguró que no le llegaban ofertas cuando terminaba su contrato porque se daba por hecho que renovaría. “La gente sabe que ni siquiera hacía falta venir a hablar conmigo, porque iba a volver a las Lynx“, dijo la jugadora para ESPN. Aunque siempre tiene que haber una primera vez para todo en la vida.

Una parte de mí todavía está confundida y un poco frustrada. Las cosas suceden por una razón, y siempre hay algo bueno en el otro lado. ¿Qué es? No lo sé. Lo desconocido da mucho miedo a mucha gente“, dijo en un vídeo de su Instagram la jugadora después de no conseguir llegar a un acuerdo económico en Minnesota y firmar con Los Angeles Sparks. Un escenario que hay quien lo llegó a ver como si fuera por el enfado con su anterior franquicia, dado que son grandes rivales por cruces de sus narrativas en ciertos momentos. “No fue como, ‘Oh, sí, voy allí porque Minnesota me ha cabreado. Me costó mucho pensar en todo este proceso“, añadió en ESPN.

Incluso cuando las Sparks le ofrecieron el contrato, Augustus las hizo esperar mientras intentaba llegar a un acuerdo con Minnesota. “Minnesota ofreció más dinero que Los Angeles, simplemente no pude superar mis sentimientos. Nunca se trató del dinero. Se trataba de la forma en que te relacionas con la gente. Especialmente con alguien con quien pasaste tanto tiempo“, dijo Seimone decepcionada con la formas en la que ocurrieron las cosas. Tanto ella como su familia se sintieron muy mal después de tener que cambiar de ciudad en verano.  “Cuando vi cómo mamá lloraba por esta situación… Realmente me molestó“, dijo la jugadora añadiendo más motivos a que se hiciera muy difícil tener que desvincularse de las Lynx.

No hay muchos detalles sobre lo ocurrido en las negociaciones para que se separaran estos caminos que parecían destinados a estar unidos hasta el fin de la carrera de Augustus, lo que queda claro es que no es la forma ideal de despedir a una jugadora que ha tenido en las venas los colores de las Lynx. Pocas cosas hubieran sido más bonitas que verla siendo una jugadora de un solo equipo y verla retirarse en el Target, pero las vueltas de la vida han hecho que no sean así las cosas.

Ahora en las Sparks es muy probable que se vea de nuevo con la oportunidad de competir por el anillo que le falta para llenar los dedos de una mano. Algo que en las Lynx podría haber sido más complicado a corto plazo, y seguramente allí prefieran apostar por darle minutos a jóvenes como Crystal Dangerfield. Por lo que el contexto de Los Angeles puede ser más adecuado para Seimone. Si Maya siguiera jugando y en Minnesota fueran contenders, seguramente la historia hubiera sido muy diferente.

El baloncesto te echa mucho de menos, Maya

 

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