El lenguaje del baloncesto, cuando Bill Walton jugó en KK Zadar

El lenguaje del baloncesto, cuando Bill Walton jugó en KK Zadar

22/04/2020 0

A finales de la primavera de 1970, tendría lugar en Ljubljana (Yugoslavia) el sexto campeonato del mundo de baloncesto. La selección norteamericana, organizó sus tryouts particulares en la base de las Fuerzas Armadas en Fort Hamilton (Brooklyn). Allí 25 jugadores lucharían por formar parte del equipo que tomaría parte en aquel campeonato. Entre los seleccionados finales se encontraba un pívot californiano, Bill Walton, de 17 años.

El entrenador de aquel equipo era un coronel de las Fuerzas Armadas, Hal Fischer, que no dejó un grato recuerdo en la memoria de Walton. El primer día que Walton trabajó a sus órdenes, Fischer soltó un discurso de media hora que parecía sacado de la película ‘La chaqueta metálica’ de Stanley Kubrick. Para Bill Walton, Fischer representaba la antítesis de lo que debía ser un entrenador de baloncesto. A lo largo de su carrera tuvo varios entrenadores de distintos perfiles, pero con un denominador común, su pasión por el baloncesto y sus ganas de enseñar.

Walton reconoció que la gira realizada por el combinado norteamericano fue de lo mejor y de lo peor que le sucedió en su vida. De las cosas positivas destacó la visita a varios países en los que fueron recibidos por autoridades y fueron el centro de atención de medios de comunicación en algunos de ellos. Entre las cosas negativas destacaba por encima de todas la figura de Hal Fischer:

Es la peor persona y con peor carácter que he conocido en toda mi vida. A su lado Bobby Knight parecía la madre Teresa de Calcuta“.

La relación de Walton con sus compañeros era muy buena pero Fischer era un entrenador poco dado a las rotaciones, y Bill Walton cayó en el ostracismo. No jugaba ni en partidos amistosos. Partido tras partido se sentaba al final del banquillo viendo cómo el encuentro transcurría sin participar en él.

Cuando se acercaban las fechas para la celebración del campeonato del mundo, la selección estadounidense pactó un partido con KK Zadar en Yugoslavia. La mañana antes del partido, durante el entrenamiento, Fischer llamó a Walton, lo cual le sorprendió bastante:

Billy, el partido que vamos a jugar esta noche…
Sí, mister, ¿por fin voy a jugar?
…bueno el equipo contrario, tiene varios jugadores convocados con el combinado nacional yugoslavo, y no tienen pivots para jugar, ¿te importaría jugar con ellos?
Sí, por favor.- le suplicó Walton

Sólo quería jugar, le daba igual para quien. Cuando llegó la noche, Walton se dirigió al vestuario del equipo anfitrión, le dieron una camiseta que no era de su talla. No entendía ni una sola palabra de lo que le decían sus compañeros. Se entenderían en el lenguaje del baloncesto. Curiosamente uno de los pivots a los que Walton tenía que sustituir en su ausencia era Kresimir Cosic, un ídolo en Zadar y en toda Yugoslavia. Cuando la afición local vio salir a un muchacho espigado y pelirrojo, blanco como la nieve, saltar a la cancha con el uniforme de Zadar, se volcó con aquel desconocido jugador que se llevó las mayores ovaciones en la presentación del equipo.

Es lo más surrealista que he vivido nunca“- confesaba Walton.

 

Hal Fischer era muy conocido por enseñar a sus jugadores algunos triquiñuelas que sobrepasaban la legalidad. Aquella noche, sería Bill Walton el que las pondría en práctica contra los que aquella noche eran sus rivales, sus compañeros en la selección. Los árbitros fueron muy permisivos con aquel juego lleno de subterfugios, la afición local estaba encantada de ver a un jugador que no era propio, defender sus colores con esa intensidad. Walton tuvo un partido espléndido, jugó como hacía tiempo no jugaba. A pesar de todas las bajas, Zadar llevó el partido a la prórroga, perdiendo por uno o dos puntos.

Cuando el partido terminó, el público invadió la cancha, me alzaron sobre sus hombros y me sacaron del pabellón, paseándome por las calles de Zadar al grito de ¡¡ Wal-ton!! ¡¡ Wal-ton!! ¡¡ Wal-ton!! . Cuando finalmente pude volver a pisar el suelo, regresé al pabellón entre las felicitaciones de la multitud, me duché y regresé al hotel junto a mis compañeros de selección. Al llegar todos coincidimos que lo que pasó aquella noche había sido lo más singular que habíamos visto alrededor de un partido de baloncesto. Tras aquello, Hal Fischer no volvió a dirigirme la palabra el resto de la gira y tampoco durante el campeonato“.- Bill Walton

 

La selección yugoslava quedaría campeón del mundo, y la selección de Estados Unidos en el quinto lugar de la clasificación. Bill Walton apenas contó con unos pocos minutos en algunos de los partidos y acabó su participación en la selección como la empezó, sumido en el ostracismo.

 

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Oscar Villares
Redactor de NBA.
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