Darius Garland y Collin Sexton: coexistir o morir

No fue hace tanto cuando los Cavs pretendieron llevar a cabo un experimento similar. Ahora, Darius Garland y Collin Sexton están protagonizando un proceso de aprendizaje y coexistencia mutua. Años antes lo intentaron con Kyrie Irving y Dion Waiters. Pero el experimento resultó un fracaso.

Así suele ocurrir cuando se introducen en un mismo hábitat baloncestístico a dos jugadores exteriores dominantes con perfiles similares. O funciona a las mil maravillas o se convierte en un auténtico desastre. Damian Lillard y C.J. McCollum han protagonizado el paradigma perfecto al primero, elevando a Portland a cotas bastante altas. Irving y Waiters, por su parte, fueron el claro ejemplo de una simbiosis parasitaria sin ningún tipo de beneficio colectivo. Ahora, queda por ver qué camino tomarán Garland y Sexton en su aún incipiente carrera en la NBA. De momento, los resultados han sido mixtos, si bien es cierto que la química entre ambos parece favorable, algo que no ocurrió con la pareja primigenia.

Eran dos machos alfas que luchaban por ser el principal referente”, explicó Tristan Thompson en unas palabras para The Athletic. “Fue muy difícil para ellos darse cuenta, especialmente a una edad tan temprano. Pero tampoco teníamos veteranos que los ayudaran en ese proceso con el que hacerles entender qué hacer para que un equipo funcione.”

Un papel que ahora recae en la figura del propio Thompson. Uno de los mayores errores de la primera reconstrucción de los Cavaliers tras la salida de LeBron rumbo a Miami fue la completa ausencia de un líder veterano. Waiters creía que él era el mejor jugador del roster y no llegaba a comprender por qué la organización apostaba por Irving. La situación se volvió tan insostenible y pueril que incluso, durante una rueda de prensa conjunta, ambos se disputaron la atención de los medios con el fin de demostrarse mutuamente quién tenía mayor tirón mediático.

Por suerte para los Cavs, ese no parece ser el caso esta vez. Ambos jugadores tienen un temperamento muy diferente y la juventud de ambos es suplida con una aparente madurez personal, creando un clima en el que no hay cabida a la polémica.

“La personalidad de esos dos tipos era definitivamente más fuerte en términos de machos alfa”, prosiguió Thompson, haciendo referencia a Irving y Waiters. “Creo que Collin y DG son más como los millenials de la nueva era. Simplemente absorben todo. No conversan demasiado. No es que sean imbéciles, son buenos tipos. Me gusta estar cerca de ellos.”

Terry Stotts, entrenador jefe de los Blazers, quiso ofrecer la que para él es una de las principales razones por las que el back-court de la franquicia de Oregon funcionó tan bien desde el primer momento. Si bien fueron seleccionados con un año de diferencia, Lillard llegó primero, mientras que McCollum no jugó mucho como novato. En su segunda campaña todavía cumplía un rol secundario saliendo desde el banquillo y para cuando abrazó la titularidad, Lillard ya era All-Star y líder indiscutible del equipo tras la salida de Aldridge. Los roles de ambos estaban mucho más definidos.

“Fue por etapas”, explicó el técnico. “Hubo una especie de puente. Cuando C.J. se asentó en el quinteto inicial en su tercer año, Dame ya estaba bastante establecido dentro del equipo. C.J. sabía cómo eran las cosas, pero creo que Damian siempre ha sido muy magnánimo en la forma en la que trata a sus compañeros de equipo y quería que todo funcionara.”

En su momento, Irving acababa de ser nombrado Rookie del Año cuando aterrizó Waiters. De inmediato, ambos compartieron quinteto inicial pero nunca descubrieron la forma de compartir responsabilidades y producir de forma positiva.

Un nacimiento conjunto y veloz que también han seguido Garland y Sexton. En el actual formato, Garland presenta un mayor potencial para asentarse como el base de futuro de la franquicia. El ex de Vanderbilt ha demostrado tener un mayor conocimiento global del juego y una mayor capacidad organizativa para involucrar y sacar mayor partido a sus compañeros de equipo. Parece inevitable el pensar que Sexton podría trasladar su rol de manera eventual a la segunda unidad, una situación que podría ayudar a ambos jugadores a prosperar y al equipo a mejorar. Separarlos y poner el balón en manos de Garland otorgaría a los Cavs una mayor consistencia y un mejor ritmo ofensivo, mientras que Sexton –con una tasa de uso mayor que la del pasado curso pese a compartir responsabilidades– podría asumir el rol de catalizador y microondas ofensivo desde el banquillo. Al mismo tiempo, esta alternancia en la cancha no resentiría tanto la defensa exterior de los de Ohio.

También es importante la confianza de un coach y eso de momento no ha resultado ser un problema. Desde su llegada, John Beilein ha mantenido su discurso de confianza sobre ambos jugadores, a quienes ha dejado muy clara la filosofía de juego a seguir: circulación de balón y tirar cuando la situación de tiro sea la propicia. De momento, aún sin resultados colectivos, los dos bases parecen haber entendido la situación y conviven pacíficamente. Y ese es el primer paso y quizá el más importante de todos ellos.

 

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