Denzel Valentine, un futuro incierto por culpa de las lesiones

Ni siquiera han pasado tres años del debut en la NBA de los jugadores del Draft de 2016. Sin embargo, solo cuatro de los elegidos en la lotería continúan actualmente en el equipo que los seleccionó. Tres de ellos son Ben Simmons, Jaylen Brown y Jamal Murray. Simmons ya es una estrella de la liga y Murray va camino de serlo, mientras que Brown es una pieza clave en uno de los mejores conjuntos de la Conferencia Este. El otro miembro de este selecto club es un jugador al que han maltratado mucho las lesiones. Llegó a la liga tras ser el jugador del año de la conferencia Big Ten de la NCAA. De hecho, apuntaba a top 10 del Draft hasta que salieron a la luz sus graves problemas de rodilla. Hablamos, por supuesto, de Denzel Valentine, elegido por los Bulls en el puesto 14 de aquel sorteo.

Valentine llegó a la NBA tras completar el ciclo universitario con Michigan State. Con los Spartans fue ganando protagonismo año a año hasta convertirse en una de las grandes estrellas de la competición colegial en su temporada senior. Aquel curso fue designado por Associated Press como el mejor jugador universitario del año. También fue incluido en el equipo All-American y, por tanto, galardonado con el Premio Julius Erving al mejor alero de la NCAA. Las expectativas con su llegada a la mejor liga del mundo eran muy altas. Sin embargo, como ya hemos dicho, sus lesiones de rodilla le hicieron bajar puestos en el Draft.

Tras ser drafteado, su primera toma de contacto con la NBA fue en la Liga de Verano de Las Vegas. Sus sensaciones en ella no fueron las mejores, especialmente de cara al aro, pues lanzó con porcentajes muy pobres. Pese a ello, anotó el tiro que dio el título a los Chicago Bulls frente a los Minnesota Timberwolves. En definitiva, y aunque la Summer League no es algo a tomar muy en cuenta de cara al futuro rendimiento de los novatos, había ciertas dudas acerca de lo que podía ofrecer a la franquicia de Illinois un Valentine mermado por sus problemas físicos. El talento estaba ahí, pero la inseguridad que producían sus lesiones también.

El escolta debutó en la liga el 29 de octubre de 2016 ante los Pacers. En aquel partido disputó menos de cinco minutos, al igual que en la gran mayoría de los que jugó en las primeras semanas de competición. Con el paso de la temporada fue ganando minutos en la rotación, aunque pasó brevemente por la NBA G-League. Finalmente, estuvo presente en 57 encuentros de los Bulls, en los que pisó la cancha 17 minutos de media. También participó, aunque de forma testimonial, en cuatro partidos de Playoffs. Su rendimiento a lo largo del curso no fue el mejor, pero dejó destellos de lo que podía llegar a ser. Y, lo más importante, no sufrió ninguna lesión importante.

Con la marcha de jugadores como Dwyane Wade o Jimmy Butler, Valentine tuvo más protagonismo en el equipo. La franquicia dejó de competir para empezar una reconstrucción en la que, a priori, él formaría parte. Fred Hoiberg contó más con su talentoso escolta y éste respondió. Valentine disputó 77 encuentros, en los que jugó algo más de 27 minutos de promedio. Además de aumentar su tiempo de juego, también mejoró sus prestaciones. Pese a que seguía siendo incapaz de anotar con cierta irregularidad, subieron sus porcentajes de tiros de campo y de lanzamientos triples. Fue titular 37 veces y se le concedió algo más de responsabilidad. Llegó incluso a ejercer de playmaker en momentos puntuales de algunos partidos.

El escolta mejoró notablemente en su segunda temporada en la NBA. clutchpoints.com
Cuando parecía que empezábamos a ver al Valentine de Michigan State con los Bulls, la mala suerte se interpuso en su camino. El 25 de septiembre, mientras entrenaba, sufrió una lesión en su tobillo izquierdo, con el que ya tuvo problemas en la recta final de la temporada anterior. En un principio, se creyó que solamente sufría un esguince normal y corriente. De hecho, el propio Hoiberg dijo en unas declaraciones que estaría preparado para empezar el nuevo curso. Sin embargo, y tras ser revaluado unas semanas después, se descubrió que la lesión era mucho más grave. Valentine sufría una inestabilidad continua en su tobillo, del que debía ser operado. La intervención se llevó a cabo con éxito el 27 de noviembre de 2018. Al día siguiente, la franquicia anunció que el escolta se perdería toda la temporada. Estimaban que el tiempo de su recuperación sería de unos seis meses.

Han pasado ya más de ocho meses y, según las últimas noticias proporcionadas por la franquicia, sus ejercicios se limitan a trabajo de gimnasio y a partidos de uno contra uno con poca intensidad. Todavía no está listo para competir en cinco contra cinco. Una lesión que aparentaba ser leve y a la que no se le daba más de mes y medio de recuperación ha terminado desembocando en una temporada en blanco para Valentine. Y quién sabe si el tiempo de baja aún puede ser mayor. En principio, tal y como dicen los Bulls, estará listo para dar comienzo al próximo curso.

Valentine lleva más de un año sin pisar una cancha debido a su lesión de tobillo. nbcsports.com
Pese a que parece que volverá pronto a las canchas, este año de inactividad puede suponer un paso atrás en su rol con los Bulls. Con Zach LaVine y Otto Porter Jr. en las alas, sus opciones de ser titular son inexistentes. Deberá demostrar que es capaz de aportar desde el banquillo. No tiene asegurados muchos minutos de juego. Se los deberá ganar, al igual que deberá convencer a la franquicia que puede formar parte de su reconstrucción. Ésta está formada por jugadores más jóvenes que él (cumplirá 26 años en noviembre) o, en su defecto, con mucho más recorrido en la liga, como es el caso de Porter Jr.

En definitiva, Valentine afronta la próxima temporada como, probablemente, la más decisiva de su carrera. Arrastra con él muchos meses de baja y tendrá bastante competencia en los Bulls. Sea como sea, el reto debe ser demostrar que puede ser un jugador importante en la NBA. En Chicago o donde sea. Con solo 134 partidos en la liga, perder el tiempo no es una opción. La NBA no espera a nadie, y no será diferente en su caso. El talento está, el físico falla y su fuerza de voluntad decidirá hasta dónde puede llegar. Hasta ahora, casi todo ha ido en su contra. Veremos si aquel senior de los Spartans consigue dar la vuelta a la situación y se hace, por fin, un hueco importante en la Ciudad del Viento. O a dónde el viento de la NBA quiera llevarle…

Portada vía NBA

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