Slater Martin, un campeón en el anonimato

Slater Martin, un campeón en el anonimato

26/10/2020 0

Nacido en la localidad de El Mina (Texas) un 22 de Octubre de 1925, Dugie como fue apodado, se inició en el mundo del baloncesto en Jefferson Davis High School en Houston. Bajo la tutela de su entrenador Roy Needham aprendió y perfeccionó sus fundamentos, así como fue instruido en el arte de la defensa. ‘Roy era un adelantado a su tiempo’, diría de su entrenador.

Por entonces era un gran anotador a pesar de sus escasos 1’70 metros, explotando una de sus mayores virtudes, la velocidad. Fue reclutado por la universidad de Texas, pero tras su primer año con los Longhorns fue llamado a filas por la Armada de los Estados Unidos. Después de 18 meses fue liberado de su compromiso con las fuerzas armadas de su país, pero la temporada universitaria ya había comenzado, así que se unió a un equipo amateaur con el que ganó un torneo estatal. Gracias a ese triunfo, empezó a llamar la atención de varios ojeadores que intentaron reclutarle para jugar en otros centros universitarios, pero Martin regresó a la disciplina de la universidad de Texas para seguir jugando a las órdenes de Jack Grey.

Desafortunadamente para él, los años que estuvo ausente no computaron para poder ser elegido por una franquicia profesional, de tal forma que cuando se reincorporó al equipo todavía le quedaban por cumplir 3 años con los Longhorns. Durante el tiempo que estuvo en el ejército creció hasta 1’78 m. de altura. Se convirtió en líder anotador de su equipo al mismo tiempo que seguía deslumbrando con sus dotes de buen defensor. En su último año de colegial fue nombrado All America. El hecho de pasar 6 años desde su primer año de carrera universitaria hasta el último disuadió a cualquier posible franquicia interesada en él. Sin esperanzas de convertirse en profesional. Martin recibió una oferta para jugar con los Phillips 66 el mejor equipo amateur de todo el país. Tenían su sede en Oklahoma y le ofrecieron un trabajo remunerado de por vida en la empresa que patrocinaba al equipo.

El puesto que le habían ofrecido a Martin era de oficinista en jornadas de 8 horas diarias. Sorprendentemente rechazó el trabajo. Odiaba la idea de pasar el resto de su vida trabajando entre cuatro paredes detrás de una mesa. Prefería trabajar haciendo algún trabajo manual o mecánico que dedicarse a labores administrativas. La fortuna quiso los Minneapolis Lakers tuvieran un puesto vacante en el puesto de base tras dejar marchar a Don Foreman. Uno de los ojeadores que trabajaba para la franquicia de Minneapolis había visto jugar a Martin en un partido amistoso en New York.

Los Lakers le enviaron un contrato por correo, ‘lo tomas o lo dejas’. En esa situación no le quedaban muchas alternativas, firmó por $3.500 al año, con un bonus de $1.500 si salían campeones. En ese momento nadie lo sabía pero Martin al final de su periplo con los Lakers ganaría bastante dinero gracias a esas partidas extras en forma de bonus.

Martin viajó con su mujer hasta Minneapolis en su propio coche, un Ford Coupe del 49. Hasta que no consiguieron una vivienda se alojaron en un motel de $3,70 la noche.

Ese año llegaron a los Lakers Vern Mikkelsen y Bob Harrison, que sería su pareja habitual en el backcourt de los Lakers. En el equipo de los Lakers también estaba Jim Pollard, ‘the kangaroo kid’, uno de los jugadores más completos y con más talento de la liga; y el jugador más desequilibrante de aquella época, George Mikan. Ambos establecieron una muy buena relación tanto dentro como fuera de la cancha. En la pista Martin sería el principal responsable de suministrar balones a Mikan. Fuera de la pista solían hablar a menudo, siendo el confidente del gigante de Jolliett en muchas ocasiones. Martin ejercía de pegamento para evitar que los celos del resto de compañeros influyeran en la buena dinámica del equipo. Cuando salían de gira solían hacer todo juntos, esto ayudó a crear lazos entre los jugadores. Ese vínculo lo trasladaron a la cancha donde guiados por su eléctrico organizador de juego lograrían muchas victorias.

Martin tenía capacidad para anotar, pero en aquel equipo sobraban anotadores: Mikkelsen, Pollard y Mikan garantizaban muchos puntos. Hacía falta alguien que distribuyera el juego y repartiera los balones, dando a todo el mundo su ración del pastel. Martin sería el encargado de esa función. En defensa le tocaría uno de los trabajos más ingratos. A menudo se ocuparía del miembro más peligroso del backcourt del equipo contrario. Debería frenar en la medida de lo posible a los Bob Cousy, Bill Sharman, Max Zaslofski, Bobby Wanzer, Bob Davies… Su objetivo sería limitar su anotación, con eso los Lakers tendrían gran parte del trabajo hecho para poder ganar el partido. Bob Davies, el llamado Houdini de Harrisburg sufrió en sus propias carnes una de esas noches en las que Martin cumplía a la perfección su labor de perro de presa. Davies era un prolífico anotador para jugar en el puesto de base, un jugador clave para su equipo, Rochester Royals, los grandes rivales de los Lakers en aquella época. En el tercer partido de las finales de división de 1952, Martin dejó a su rival sin anotar, cuando su promedio en playoffs era de 23.8 puntos por partido.

Un dato curioso de Martin es que al entrar en la liga, era junto a Gene Stump los dos únicos jugadores en usar lentes de contacto. Dichas lentes debían ser cambiadas a menudo una vez por partido, por lo que a veces notaba ciertas molestias y problemas de visión hasta que el partido no se detuviera para poder ponerse otro par.

Debido a su gran rapidez y capacidad defensiva que le permitía evitar ser rebasado en el uno contra uno, muchos equipos utilizaron la estrategia de enviar a sus bases (casi siempre más altos que Martin) al poste bajo, pero raras veces daba fruto, porque en las inmediaciones del aro estaba George Mikan protegiendo la canasta. De la mano de su Big Four (Mikan, Pollard, Mikkelsen y Martin), los Lakers empezaron a conquistar campeonatos (50,52,53 y 54).

 

Basketball Hall of Famer—and Longhorn—Slater Martin Dies | The Alcalde

 

Minneapolis Lakers se convirtió en el rival a batir por todos los equipos. Eso provocó que tuviera que convivir con situaciones como la que se produjo en noviembre de 1950. En un partido disputado en Fort Wayne, el equipo rival, los Pistons decidieron aguantar la posesión de balón el mayor tiempo posible para evitar que Mikan entrara en juego. Eran los tiempos anteriores a la implantación del reloj de los 24 segundos. Aquella infamia acabo con un escandaloso resultado de 19-18 a favor de los locales. Lo más irónico de aquel partido es que los Lakers fueron por delante durante la mayor parte del mismo, y cayeron derrotados por una canasta de Larry Foust a falta de 3 segundos.

Martin siguió ganando títulos hasta el retiro de George Mikan. Los Lakers quedaron fuera de la lucha por el título las dos siguientes temporadas, (con un intento de Mikan de regresar a las canchas por medio). Martín empezó a elevar su producción anotadora y su influencia en el juego ante la ausencia de Mikan. El jugador entendía que su buen desempeño sobre la cancha merecía un aumento de sueldo. Los Hawks se interesaron por su situación y ofrecieron un trade por él, pero los Lakers rechazaron dicha propuesta y tras un tira y afloja decidieron traspasarle a los Knicks. Nadie en la franquicia de Minneapolis quería ver a Martin en un equipo de la división Oeste. Pero Ben Kerner había cerrado previamente un trato con los Knicks para que hicieran de equipo puente. Un mes después de ser traspasado a los Knicks, Martín fue enviado a Saint Louis.

Kerner llegó a las cifras que exigía Martin. ‘Te pagaré lo que me pides, ¿ganarás un campeonato para mí?’, le preguntó. ‘Si lo haré Mr. Kerner’, contestó Martin. En los Hawks se reunió con buen grupo de jugadores. Estaba Bob Pettit, Ed Macauley, el rookie Cliff Hagan, y algunos veteranos curtidos en mil batallas. Martin enseguida se integró en el equipo. Se le notaba cómodo e identificado con el proyecto, un ambicioso proyecto construido para ganar un título. Su compromiso con la causa saltaba a la vista como quedó comprobado en un partido que debían disputar como local contra los Knicks. El día anterior había recibido un corte en el ojo, la herida se infectó y se le inflamó el ojo cerrándose por completo. Martin se presentó al partido para jugar mientras Kerner le instó a retirarse al vestuario y cambiarse. Martin insistió en jugar. Con un ojo cerrado jugó 46 minutos y ganaron a los Knicks por 2 puntos. 4 días después jugaría contra su ex equipo en Minneapolis con la infección casi curada para ayudar a su equipo a ganar gracias a sus 19 puntos y 6 asistencias.

Durante su primera temporada en Saint Louis, el propietario, Ben Kerner, no estaba muy contento con la marcha del equipo (14-19). Entonces tomó la determinación de destituir al entrenador, Red Holzman, que a principios de la década de los 70 entraría en la historia de los Knicks consiguiendo 2 títulos. Con la temporada llegando al ecuador de su curso, Kerner decidió ofrecer el puesto a Martin, al que creía más que capacitado para realizar la función de entrenador-jugador. Martin aceptó como una medida provisional, hasta que Kerner encontrar a un sustituto idóneo. Pero no acababa de encontrarse a gusto con aquella situación. Pese a que los Hawks ganaron 5 de los 8 partidos bajo su batuta, Martin propuso a Kerner que contratara a Alex Hanuum, otro de los jugadores de la plantilla como entrenador. Kerner se mostró reticente, pero cedió ante la insistencia de Martin. Alex Hanuum se convertiría con el tiempo en uno de los mejores entrenadores de la historia, siendo el único técnico capaz de lograr algún título en la era de Bill Russell.

En plena construcción de los Celtics como la mayor dinastía del baloncesto profesional en Estados Unidos, los Hawks se postularon como el mayor obstáculo que tuvieron que sortear para cristalizar su proyecto. Jugarían 4 finales en 5 años, con un balance de 3-1 a favor de los Celtics. Sus duelos con Bob Cousy o Bill Sharman eran uno de los mayores atractivos que se podían ver durante las dos finales que disputaron. Realmente fue el adversario que más hizo sufrir a Bob Cousy, que veía como ante Martin su velocidad era contrarrestada por la de su rival. También hizo trabajar más de la cuenta al Houdini de Hardwood en defensa. Martin era un jugador mucho más incisivo y agresivo en los Hawks. Jugadores dinámicos como Bob Pettit o Cliff Hagan abrían mucho el campo y dejaban más espacios para que pudiera penetrar a canasta utilizando el recurso de su velocidad.

 

Slater Martin Photo Gallery | Los Angeles Lakers

 

En 1958 Martin cumplió la palabra que le había dado a Ben Kerner, y los Hawks conquistaron el campeonato tras ganar a los Celtics en la final por 4-2, tomándose la revancha del año anterior. Tras una década exitosa en la liga, y una mano cubierta de anillos (ganó 5 títulos), Martin que parecía inmune a las lesiones empezó a sufrir el desgaste de toda una carrera. Una lesión del tendón de la corva mal curada le hizo jugar mermado de condiciones y sufrir recaídas continuas. En los playoffs de la temporada 59-60 sólo pudo jugar tres partidos, siendo su baja una de las claves para que los Hawks no pudieran derrotar a los Celtics en la final (3-4). Tras aquello decidió retirarse, no quería regresar a las canchas sin recuperar su nivel anterior a la lesión.

Kerner le ofreció entrenar al equipo, pero en aquel entonces, su única inquietud era pasar tiempo junto a su mujer que vivía en Houston y regentaba el negocio que tenía el matrimonio. Llevó una vida tranquila y familiar y no se supo mucho de él hasta que criticó el fondo de reserva de pensiones para exjugadores NBA, que sólo se aplicaba para aquellos que jugaron a partir del convenio firmado en 1964. La asociación de jugadores se negó a implementar una cuota adicional para cubrir a aquellos jugadores que jugaron antes de 1964.

Como dijo críticamente Martin , ‘Sólo quedamos vivos 3 o 4 docenas de jugadores de aquella época. Un fondo destinado a aquellos pioneros que abrimos el camino para esos jugadores que llegaron después, y que se aprovecharon del desarrollo de la liga, no supondría un desembolso económico muy grande’.

Al igual que sucedió con ese colectivo al que la NBA ha ido olvidando, Martín ha ido pasando de puntillas por la historia, cuando es un jugador con una hoja de servicios al alcance de muy pocos: 5 veces campeón de la NBA, 7 veces All-Star, 5 veces All NBA y miembro del Hall of Fame. Espero que estas líneas sirvan para hacerle un merecido homenaje.

 

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Oscar Villares
Redactor de NBA.
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