Sue Bird y su gran influencia para que la WNBA sea un lugar mejor

Por culpa de su lesión de rodilla estuvo desde el 10 de septiembre de 2018 hasta el 25 de julio de 2020 sin jugar. Un largo periodo de 684 días en los que no se ha alejado lo más mínimo de la liga.

Desde el 2002 hasta el 2020… ¿Cuántas cosas habrán pasado en el mundo y en el baloncesto femenino desde que Sue Bird llegó a ser profesional? Prácticamente en España ha dado tiempo de que todos los que nacieron en el año de su draft ya sean mayores de edad o se encuentren a unos meses de serlo. Se podría decir que ha pasado media vida, aunque en lo deportivo la leyenda de las Seattle Storm tiene más vidas que un gato alargando su carrera hasta los 40 años, como mínimo ya que se espera verla en los Juegos Olímpicos de 2021.

 

Rain can't rain on Seattle Storm's WNBA title parade | The Seattle Times

En el segundo campeonato de Seattle en 2010 fue muy diferente a las celebraciones de hoy en día. Esa foto histórica de Bird con Lauren Jackson en el maletero de un coche celebrando el título por las calles de la ciudad, vista con la perspectiva de ahora, deja más que claro lo precario que era el baloncesto femenino a principios de siglo y lo que ha mejorado. No han pasado sino 16 años y no hay color en la profesionalización de la WNBA.

 

Para que esto ocurriera ha habido mejoras económicas que la mayoría han ido llegando de tener más aficionados como es lógico. Pero sobre todo ha sido gracias a el trabajo de esa generación de jugadoras que junto a Bird han movido cielo, mar y tierra para hacer que la liga que es su hogar sea un sitio mejor para todas. Solo hay que ver la celebración del anillo de 2018 de las Storm y compararla con la foto anterior:

Storm parades through Seattle as fans celebrate their WNBA title | KOMO

 

Y es que la situación actual de tener que hacer una burbuja por culpa de una pandemia mundial hubiera sido inviable años atrás. Esto ha servido para demostrar que la WNBA ha sido una liga consolidada tanto en el deporte como en la reivindicación social en el 2020.

Se logró un gran progreso en el convenio colectivo más reciente de la W. Este liderazgo actual, con Nneka (Ogwumike) como presidenta y Sue como vicepresidenta y tantas otras mujeres geniales involucradas, ha preparado a las jugadoras para un gran éxito, creo, tanto de inmediato como en el futuro. Sé cuánto significa todo eso para Sue: no solo los detalles del trato, sino el panorama general. Las cosas del legado” escribió una de las personas más influyentes del año 2020 y que ha convivido en la Wubble todos estos meses, Megan Rapinoe, en The Player Tribune.

Megan Rapinoe: Sue Bird remembers when Donald Trump targeted girlfriend - CNN

 

Ya van casi un par de décadas, y el nombre de Sue se ha colocado no solo en las mejores de la historia de la WNBA. Es una deportista que ha atravesado fronteras sociales para ser también todo un ejemplo de persona cuando sale de la cancha. La influencia que tiene esta leyenda de la pelota naranja cada día sigue aumentado, y quedando reflejada en que ha sido quien ha vendido más camisetas en la temporada 2020.

Por culpa de su lesión de rodilla estuvo desde el 10 de septiembre de 2018 hasta el 25 de julio de 2020 sin jugar. Un largo periodo de 684 días en los que no se ha alejado lo más mínimo de la liga, pero que también ha ayudado a que los aficionados tengan esas ganas extra de tener su camiseta de la que podría ser, aunque como ya comenté antes con los J.J.O.O esperemos que no, su última temporada.

Es muy bueno, no voy a mentir. Me di cuenta de que tenemos nuevos fanáticos de la WNBA” dijo Bird buscando un enfoque global de las ventas de su camiseta y no centrarse solo en ella. Mirando siempre en la evolución de la W no solo en su éxito personal. Ese es uno de los pequeños detalles que la hacen tan especial y tan importante para la liga. “He estado aquí tanto tiempo… Pudiste obtener esa camiseta hace más de 10 años. Tal vez sea una señal de que gente nueva está interesada en la liga, se están comprando a esas camisetas y eso es genial” añadió Sue a la declaración anterior.

Sue es el tipo de jugadora veterana que se preocupa por la generación más joven y que está tratando de dejar la liga en una mejor situación de la que la encontró” escribió también la pareja de Bird y leyenda del fútbol femenino, Rapinoe, en The Players Tribune. Una misma plataforma donde también el jugador de la NBA Isaiah Thomas aprovechó a apoyar al baloncesto femenino de su país:

No estoy diciendo que sepa lo que es ser una jugadora de baloncesto tratando de obtener el respeto que se merece por su forma de jugar; he tenido mucha buena suerte en el baloncesto solo porque el baloncesto masculino tiene una mejor infraestructura, más apoyo, mejores recursos, más publicidad. Pero lo que sí sé, y puedo decir con seguridad, es esto: ¿si le das una oportunidad a alguien? Te sorprenderá los niveles que pueden alcanzar“.

Minnesota gets WNBA All-Star Game when 'league has probably never been better' | Duluth News Tribune

 

Sobre esto último, tanto Sue como Diana Taurasi han sido claves en conseguir que el baloncesto femenino suba mucho de estatus. Además de otras más jóvenes como Maya Moore, Breanna Stewart o ahora A’ja Wilson que han ido cogiendo el relevo. Aunque las primeras siguen estando a ese máximo nivel. Solo ver a Taurasi entre las líderes de puntos y asistencias en la regular con 38 años o a Bird haciendo un partido histórico en las Finales con 39 es una muestra de ello.

Esto ha sido clave en que sin tener a Elena Delle Donne, Liz Cambage y otras estrellas de la liga se haya conseguido una gran audiencia y mayor crecimiento del feedback. En comparación con la temporada pasada, ha crecido un 68% la gente que ha estado al otro lado de la pantalla viendo los partidos. Además de que las interacciones en las redes sociales también han aumentando un 40%.

Para entender el contexto, en esto también influye que con la burbuja los aficionados no han podido ir al pabellón teniendo que ver el partido en su casa y comentarlo por redes sociales. No solamente se ha debido a la mejora del nivel de juego y de organización, que también. Ha sido una suma de todo lo que ha hecho que la WNBA vaya creciendo y creciendo hasta poder ser lo que se soñaba en 1996 cuando era un proyecto en formación.

Y el trabajo de estas jugadoras como Sue y Diana no terminará cuando se retiren. Ya Taurasi ha dejado claro que quiere ser dueña de un equipo y no sorprendería que Bird siga el mismo camino o alguno parecido. Estas mujeres no van a parar hasta que la WNBA se encuentre en el lugar que se merece.

 

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