“Esto es en memoria de Kim. Esto es en homenaje a Kim”

En 1997 se formó la WNBA y llegó a las Houston Comets para unirse a Cynthia Cooper, Sheryl Swoopes y Tina Thompson en un equipo de leyenda.

Nacida en 18 de enero de 1967 en Lafayette, Louisiana, la jugadora que formó parte del equipo más legendario de la WNBA será recordada por siempre como una de las que colocó las primeras piedras para acabar construyendo el castillo en el que se ha convertido la liga. No siempre se ha vivido una época con facilidades para las atletas femeninas en el país de las franjas y las estrellas, y tuvo que haber una generación que abriera las puertas para todas las que han ido detrás.

Desde su etapa universitaria que Kim Perrot ya destacaba a un gran nivel, siendo de las mejores anotadoras de la historia antes de dar el salto a profesional. En University of Southeastern Louisiana hizo un partido de 58 puntos que quedó como la tercer mayor marca anotada por una estudiante atleta. En su curso senior promedió 30 puntos, 5.8 rebotes, 5.6 asistencias y 5.1 robos, haciendo una línea estadística a la altura de muy pocos deportistas que hayan botado la pelota naranja.

Al terminar su etapa de formación y no existir una liga profesional a la que ir en Estados Unidos, la guard tuvo que irse varios años a Europa para seguir creciendo como jugadora hasta que en 1997 se formó la WNBA y llegó a las Houston Comets para unirse a Cynthia Cooper, Sheryl Swoopes y Tina Thompson en un equipo de leyenda.

Remembering a Houston dynasty. When I think about the Houston ...

 

La franquicia texana dominó la liga por completo, ganando los primeros campeonatos que se disputaron con mucha soltura y mostrándose muy superiores al resto. La primera gran dinastía del baloncesto nació en Houston. Y se podría decir que es la única junto a las Minnesota Lynx de esta última década que realmente han sido capaz de dominar la WNBA durante varios años.

Perrot era una de las jugadoras favoritas del público, ya que dejaba todo en la pista noche tras noche. En sus temporadas con las Comets promedió 7.2 puntos, 3.3 robos y 2.9 rebotes sin hacer mucha justicia a lo que aportaba Kim en ese equipo que había ganado los campeonatos de 1997 y 1998 creando su leyenda.

En 1999, Perrot no pudo unirse con sus compañeras debido a que fue diagnosticada de cáncer de pulmón a los 32 años de edad. Tras haber pasado por una cirugía y luchar contra la enfermedad, Kim no terminó muy convencida por los métodos de la medicina convencional y decidió probar alternativas. Ese mismo año fue a México en busca de tratamientos naturales o diferentes, dado que la metástasis se había expandido y pensó que en los hospitales no tenía ya nada que hacer.

En este viaje al país vecino, Cynthia Cooper y sus familiares la acompañaron para cumplir con su deseo de seguir luchando contra la enfermedad. La que era su compañera en las Comets también era una de sus mejores amigas, por lo que no podía dejarla hacer esa aventura sin darle su apoyo en las condiciones que se encontraba.

Finalmente unos días después de regresar de México, Perrot falleció sin haber conseguido encontrar en Tijuana algún remedio que pudiera combatir el cáncer.

 

Remembering Kim Perrot

Un golpe muy duro para su familia, sus compañeras, los aficionados y todo el mundo del baloncesto. Aunque las que compartieron vestuario con ella aseguran que aunque no la tuvieran allí notaban como las guiaba espiritualmente hacia levantar el tercer campeonato consecutivo. Un título donde también figuró el nombre de Kim Perrot como una de las integrantes de la plantilla.

Dijimos que Kim no estaba aquí físicamente, pero definitivamente estaba aquí en espíritu. Ella siempre será parte de las Comets“, dijo Sheryl Swoopes al terminar el partido de las Finales.

Su dorsal fue el primer número retirado en la historia de la WNBA y en la celebración del tercer anillo Cooper se encargó de que Perrot fuera la protagonista ya que ese campeonato estaba dedicado de forma íntegra a ella.

 

 

Cynthia inmortalizó la celebración con la camiseta de Perrot en su manos enseñando al mundo que sin ella no hubiera sido posible todo lo que consiguieron y recordando a su amiga de la mejor forma posible. “Tengo que decir que realmente queríamos ganar para Kim. Esto es en memoria de Kim. Esto es en homenaje a Kim” recalcó Cooper al terminar esa temporada 1999.

Han pasado ya 21 años y los más jóvenes es probable que no conozcan mucho de las Houston Comets, pero son al equipo que en parte le deben agradecer que el baloncesto femenino haya crecido tanto en los Estados Unidos para ser lo que es ahora mismo. Esta evolución que ha tenido la liga es gracias a ellas. Gracias a Kim, quien será inmortal en los recuerdos de los aficionados del baloncesto.

 

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