Meesseman, presidenta por sorpresa

Meesseman nació en Ypres, un pequeño municipio belga cercano a Brujas. Su afición por el baloncesto le vino casi impuesta, pues su madre fue una exitosa pívot belga que llegó a ser nombrada jugadora belga del año en 1983.

A pesar de su premio de MVP de las Finales de 2019, nada hacía presagiar la tesitura en la que se encuentra Meesseman ahora mismo, y mucho menos la soltura con la que se está desenvolviendo en el papel. Tras las confirmaciones de las ausencias de Delle Donne, Charles, Cloud y Sanders, el plantel que acompañaría a Emma como titular en las Mystics, la belga se ha encontrado con un equipo nuevo, tanto por incorporaciones como por jugadoras que están teniendo que crecer a pasos agigantados. Y es que todas las jugadoras de este equipo están afrontando un escenario adverso contra el que han de presentar batalla, la cuál están venciendo de momento. Pero a pesar de lo colectivo de la carga, la mochila que porta Meesseman quizá sea la más pesada de todas.

La interior ha de ser la líder de un equipo desmembrado que lucha por revalidar ni más ni menos que el campeonato. Y, aunque en anotación no esté siendo la más destacada, su aportación está siendo clave en el éxito inicial del equipo de la capital, que marcha con un 3-4 tras un brillante comienzo (3-0) que pocos esperaban al comienzo de la burbuja. La ausencia de Latoya le ha dado el cetro en defensa, algo a lo que no está habituada, pero que está resolviendo con gran confianza. Igualmente, está siendo vital en el rebote y en la distribución ofensiva, situándose como decimocuarta máxima reboteadora y como décima máxima asistente. Sus dotes para influir en todos los aspectos del juego no son nuevas, pero si su excelso desempeño a la hora de ponerlas en práctica.

 

Imparable

Meesseman nació en Ypres, un pequeño municipio belga cercano a Brujas. Su afición por el baloncesto le vino casi impuesta, pues su madre fue una exitosa pívot belga que llegó a ser nombrada jugadora belga del año en 1983. Emma fue una buena niña desde pequeña, pero con las primeras palabras y las primeras interacciones con compañeros de clase sus padres notaron algo extraño en ella. No hablaba como los demás niños y le costaba entender lo que decían. Tras unas pruebas médicas, descubrieron un déficit auditivo del 50%. Esto la emparejó de por vida a unas prótesis auditivas que se pueden observar a cada lado de su característica coleta en el terreno de juego.

La pérdida auditiva pudo haberle supuesto un problema a la hora de jugar a un deporte como el baloncesto, donde la comunicación colectiva es vital. Pero Emma fue capaz de superar esos problemas y se convirtió en una gran jugadora. Ese desarrollo se vio recompensado por primera vez en 2011, cuando fue galardonada con el premio a la jugadora europea joven del año por la FIBA, un reconocimiento que despertó el interés de su actual entrenador, Mike Thibault, que desde entonces no le quitó el ojo de encima. Tanto fue así que cuando Emma decidió atreverse a dar el salto a la WNBA en 2013, Thibault fue el encargado de draftearla con la posición número 19.

Su llegada a la WNBA no fue precisamente dulce. Su llegada a la WNBA con tan solo 20 años fue atípica, pues las jugadoras americanas no llegan hasta los 21 o 22 años. Igualmente, encontrarse a esa edad en un país extranjero, con un idioma que no conoces y con un problema auditivo que te impide comunicarte al mismo nivel que el resto fueron problemas que le afectaron en su inicio. Pero la actitud de Meesseman fue la de afrontarlos como nuevos retos. Su primera temporada en la liga fue dura, no jugaba demasiado y no se comunicaba apenas con el resto del equipo.

Sin embargo, la llegada de una extrovertida Stefanie Dolson al equipo sirvió a Emma para abrirse. La ex de Connecticut hizo migas rápidamente con la belga y fue su punto de apoyo dentro y fuera del campo. Emma dejó de tener miedo de revelar su condición auditiva y de hablar con sus compañeras. Esto le permitió centrarse en el juego y permitir que sus compañeras le facilitaran el trabajo. Tanto fue así que en su tercera temporada en la liga se convirtió en All Star con tan solo 22 años en unas Mystics con menor plantel que el de los últimos años. Así mismo, esta mayor apertura y su éxito en la cancha le permitieron ser un ejemplo de superación para aquellos que sufren de pérdida de audición, no solo pasivamente, sino con diversas campañas y asociaciones en su Bélgica natal.

 

Heroína nacional

Precisamente con su selección le llegarían sus siguientes éxitos en unas temporadas en las que su mente estuvo poco fijada en la liga norteamericana. En 2016 Bélgica daba la sorpresa clasificándose para el EuroBasket de 2017 tras 10 años sin participar en ninguna competición internacional. En dicho EuroBasket, las belgas, comandadas por Emma, lograrían su primera medalla en un torneo internacional de baloncesto femenino, colgándose el bronce tras una victoria contra Grecia. Meesseman sería el estandarte de su equipo, siendo elegida mejor pívot del campeonato y acabando como máxima taponadora y quinta máxima anotadora. Con esta medalla Bélgica conseguía también clasificarse para un mundial por primera vez.

Tras aquel glorioso verano, tocaba volver a Ekaterimburgo, el equipo ruso que se hizo con sus servicios en 2016 y para el que continúa jugando. Un equipo que aquella temporada contaba con estrellas del calibre de Brittney Griner y Maya Moore y que aspiraba a todo. La temporada no pudo ir mejor para el equipo ni para Meesseman, proclamándose campeonas de la liga rusa y de la Euroliga, con la belga como MVP de la Final Four del torneo continental tras promediar 19 puntos.

Tras la buena temporada de su estrella y los buenos resultados del pasado verano, Bélgica afrontaba el mundial de Tenerife de 2018 con grandes expectativas. Un fantástico inicio en fase de grupos las permitió imponerse a España y avanzar como primeras, aunque eso significara ir por el lado estadounidense del cuadro. Tras una exhibición impresionante contra Francia, Bélgica llegaba a unas semifinales contra las temidas norteamericanas. A pesar del buen juego belga, EE. UU. se impuso en el marcador por la mera calidad de la plantilla. En la batalla por el bronce perderían contra España, que se tomó la revancha tras la fase de grupos.

Aunque el final no fuera el mejor posible, las belgas quedaban con buen sabor de boca y Meesseman volvía a ser reconocida con un puesto en el mejor quinteto del torneo, además de ser la máxima reboteadora y la segunda máxima anotadora. La vuelta a Europa volvió a ser buena con Ekaterimburgo paseándose por las competiciones locales y continentales. Tras la buena temporada llegaría el varapalo para Bélgica: un amargo 5º puesto en el EuroBasket que las obligaba a jugar el preolímpico. Su tardía llegada a la WNBA y el mal recuerdo de su juego con la selección parecían augurar una mala temporada para la pívot.

Emma tendría que salir desde el banco en un equipo que quería optar a todo. Y su rendimiento no pudo ser mejor. Solo la cantidad de partidos la separó de acompañar a su amiga Delle Donne en el club del 50-40-90. Su excelso juego saliendo como suplente también la valió el premio 6th Woman of the Year. Pero lo mejor estaba por llegar. La buena temporada de Mystics las situó primeras, por lo que su clasificación era automática a semifinales, donde se enfrentarían a Aces. Las Vegas no fueron rivales para Washington por más músculo que Cambage sacara y en 4 partidos se colocaron en las finales.

El enfrentamiento contra Connecticut en las WNBA Finals permitiría ver un duelo entre Meesseman y la estrella interior Jonquel Jones, que parecía bastante superior a la belga. Pero las expectativas no se cumplieron a pesar de lo apretado de la serie. Jones tuvo mejores números, pero Meesseman fue vital para que su equipo se llevara el título. Tan vital que fue elegida como MVP de las Finales, siendo la primera jugadora en lograrlo saliendo desde el banquillo y siendo la segunda jugadora internacional en conseguirlo tras Lauren Jackson en 2010.

 

Altas expectativas

La carrera de Meesseman ha distado de lo habitual para una jugadora de sus características personales y de su nacionalidad, pero su potencial parece quedar mucho más lejos de su nivel actual. La situación de Washington es la propicia para que podamos ver el cumplimiento de esa expectativa. Para ello, Emma deberá seguir aceptando ese rol parecido al que toma en Bélgica, aunque Carpreaux sea la que “lleva el brazalete”, y servir de jugadora franquicia. Su personalidad está a años luz de la timidez mostrada en sus inicios en la WNBA, pero necesita dar un paso adelante a la hora de erigirse como referencia dentro y fuera del vestuario.

Con la oportunidad servida solo queda ver si Meesseman sigue por el camino del liderazgo o, por el contrario, elige esperar a Elena Delle Donne y a Tina Charles para formar un big three en 2021. Sea cual sea su decisión, lo que seguro que no nos faltará por su parte es un juego bonito y, sobre todo, inteligente. Juego que además será posible ver por primera vez en unos Juegos Olímpicos, pues la selección femenina de Bélgica participará en el evento por primera vez en su historia en Tokyo 2021.

 

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