En una entrevista reciente en Radio Marca, el ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, aseguró que España debería replantearse su continuidad en la organización del Mundial 2030 si la final se celebra fuera del país. Sus declaraciones reavivan la polémica sobre la candidatura tripartita —España, Portugal y Marruecos— y pueden complicar las negociaciones con la FIFA.
Qué dijo Rubiales y por qué importa
Rubiales reivindicó su papel en el diseño original de la candidatura y afirmó que la propuesta había nacido con la idea de que España ejerciera un papel principal: inaugurar el torneo y acoger la final. Según su versión, Marruecos se incorporó al proyecto como socio de apoyo y conocía de antemano que la “locomotora” sería España, mientras que Portugal y Marruecos serían piezas relevantes pero no cabeza de la candidatura.

El ex dirigente recordó conversaciones celebradas durante el partido España-Portugal en el Mundial de Rusia 2018 y llegó a mencionar al estadio Santiago Bernabéu como sede potencial de la final. Desde su salida de la RFEF —tras el episodio del beso no consentido a la seleccionada Jenni Hermoso en 2023—, Rubiales se ha mostrado más contundente en sus críticas públicas.
En la charla, responsabilizó al presidente del Gobierno y al máximo dirigente de la FIFA por movimientos que, a su juicio, debilitaron la posición española. Afirmó además que se llegó a ceder el partido inaugural a una fórmula sudamericana (Argentina, Uruguay y Paraguay) como gesto diplomático que, según él, no era necesario porque la candidatura europea ya contaba con apoyos suficientes.
- Posición de España: Rubiales sostiene que España debía ser anfitriona del partido inaugural y de la final.
- Rol de Marruecos: Según el ex presidente, Marruecos aceptó desde el principio un papel de país de apoyo.
- FIFA y decisiones políticas: Rubiales responsabiliza a Gianni Infantino y a figuras políticas por decisiones que, según él, han limitado la influencia española.
Posibles consecuencias para la candidatura
Si la postura de Rubiales encuentra eco entre otros actores del fútbol español, podría derivarse en una presión política y mediática que complique la relación entre las federaciones implicadas y la FIFA. La retirada de apoyo formal por parte de España tendría efectos logísticos, diplomáticos y reputacionales: cambios en la planificación de sedes, redistribución de partidos y un nuevo calendario de negociaciones.

No obstante, Rubiales ya no ocupa cargo ejecutivo en la RFEF, por lo que su capacidad de decisión directa es limitada. Sus afirmaciones, eso sí, pueden influir en la opinión pública y en el debate interno entre federaciones y autoridades gubernamentales.
En este contexto, la duda clave sigue siendo quién decidirá finalmente la ubicación del partido inaugural y de la final, y si las federaciones implicadas encontrarán un acuerdo que evite la fractura de la candidatura tripartita.
Resumen rápido
- Rubiales reivindica haber impulsado la candidatura y reclama protagonismo para España.
- Asegura que Marruecos aceptó un papel secundario desde el inicio.
- Afirma que decisiones políticas y de la FIFA redujeron la influencia española.
- Advierte que España no debería seguir en la organización si la final se celebra fuera del país.
La polémica pone sobre la mesa dos preguntas inmediatas: hasta qué punto las federaciones están dispuestas a reabrir la negociación y cómo responderá la FIFA ante la presión pública. Los próximos movimientos —tanto diplomáticos como deportivos— serán determinantes para el futuro de la candidatura al Mundial 2030.
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Periodista apasionado por el ciclismo, con años de cobertura de las grandes vueltas. Sus análisis tácticos y narraciones inmersivas transportan al lector al corazón de la competición.
