Las Aces traspasan a Dearica Hamby. Hasta aquí, todo normal en el negocio WNBA, ¿no?

Pues no es tan normal cuando el trade se produce en las circunstancias que han elegido para hacerlo. Se traspasa a una jugadora clave y capital en el título conseguido por las Aces en 2022 por el hecho de quedarse embarazada, habiendo trabajado por y para el equipo, con la firme intención de volver en 2023 a las pistas. Acusaciones de falta de compromiso y de profesionalidad, frases como «necesitamos cuerpos», que vejan a las jugadoras por su condición, y comentarios de entrenadores y cuerpo técnico poniendo en duda la ética de trabajo de quien, hasta hace nada, se consideraba indispensable, como acredita la extensión de contrato que se le ofrece, y firma, una jugadora excepcional, que lleva en la franquicia desde que eran San Antonio Stars.

¿La respuesta? Elegante, pero directa y honesta, achacando una falta de compromiso a una directiva enfocada en ganar, dejando a un lado el componente humano. Sintiendo lástima por las promesas que le hicieron, y que nunca se cumplieron, y frustración por poner en duda su dedicación, su ambición de campeona y sus ganas de volver al parqué. 

Pensaba que éstas situaciones ya eran ajenas a un deporte tan grande como el baloncesto… Me equivocaba. Qué tristeza que una franquicia casi al completo formada por mujeres tenga éstas situaciones. 

Ahora, que brille con una nueva «Spark». Lo hará. Lo merece.

 

 

 

 

Aquí dejo traducida su explicación: «Ser traspasada es parte del trabajo. Ser engañada, manipulada, acosada y discriminada no. He visto atacados mi carácter y mi ética de trabajo. Se me prometieron cosas para asegurar una extensión de contrato que después no se han cumplido. Se me ha acusado de firmar la extensión sabiendo de mi embarazo. ES FALSO. Se me ha dicho que soy un interrogante, y se dijo que yo había dicho que «volvería a quedarme embarazada» y eso generó una preocupación con respecto a mi compromiso con el equipo. Se me ha dicho que «no he cumplido mi parte del trato (Porque «nadie pensaba que me fuera a quedar embarazada en los próximos dos años») ¿Esperaba el equipo que me comprometiera a no quedarme embarazada en contraprestación a la extensión de contrato? Se me preguntó si había planeado mi embarazo. Al responder «no», me dijeron entonces que «no estaba tomando precauciones para evitar el embarazo». Me estaban traspasando porque «no estaré lista y necesitamos cuerpos». Tenía pensado jugar ésta temporada, y ese deseo se lo comuniqué al equipo. Me he esforzado durante mi embarazo y continué trabajando (baloncesto incluido) por mi cuenta y con miembros del equipo, incluso en días que se me hacía pesado andar, sólo para que, de manera incoherente, se me diga que «no me estaba tomando en serio los entrenamientos» y «no lo vemos» (mi regreso). 

Me mantuve transparente con todo el mundo dentro de la organización y, aún así, fui recibida con frialdad, faltas de respeto y de agradecimiento por parte de miembros de la directiva. Puse a ésta organización como prioridad desde el primer día, antes de que ninguno de ellos estuviera aquí. «Te traspasaremos independientemente, y lo mejor para tu carrera es que dejes las Aces. La manera tan poco profesional y ética de tratarme ha sido traumática. Ser tratada así por una organización, POR MUJERES que son madres, que han dicho «estar en mis zapatos», que predican con familia, química y empoderamiento femenino es decepcionante y me pone enferma. Luchamos por provisiones para sostener y proteger a los padres jugadores. 

Ésto no será usado en mi contra».

 

 

 

 

 

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Imagen vía: Getty Images