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Calor en el mundial: 2% de pérdida de peso puede bajar la concentración de futbolistas

julio 28, 2026

Bárbara Sánchez, presidenta de los nutricionistas del fútbol español, sobre el calor en el Mundial: "Cuando un futbolista pierde un 2% de su peso ya no está tan concentrado"

El Mundial 2026 ha puesto a prueba el cuidado físico de los futbolistas de una manera poco habitual: la ampliación del torneo, las temperaturas elevadas y los largos desplazamientos entre Estados Unidos, Canadá y México han obligado a replantear la rutina de hidratación y recuperación. Esa combinación de factores no solo condiciona el rendimiento sobre el césped, sino también la planificación técnica y sanitaria de las selecciones.

La presidente de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas en Equipos de Fútbol Español (ADNEFE), Bárbara Sánchez, explicó en el podcast Fit Generation Nutrición que estos elementos han marcado la diferencia en la preparación física de los planteles. En términos prácticos, los nutricionistas han tenido que anticiparse para evitar pérdidas de rendimiento y problemas cognitivos derivados de la deshidratación.

Qué ocurre en el cuerpo y por qué importa ahora

El aumento del número de partidos —con la incorporación de la ronda de dieciseisavos tras la ampliación a 48 selecciones— incrementa la carga competitiva. Al mismo tiempo, los partidos en estadios con calor y humedad elevadas aceleran la pérdida de líquidos y sales minerales.

Una pérdida de apenas el 2% del peso corporal por pérdida de agua puede mermar la capacidad física de un futbolista. Además, la deshidratación impacta la atención y la toma de decisiones: los jugadores presentan menor concentración y reacción, lo que se traduce en fallos tácticos o en la ejecución de movimientos precisos.

Medidas prácticas de los equipos

Los equipos han reforzado las rutinas de nutrición y recuperación para responder a esas exigencias. La estrategia va más allá del simple consumo de agua y contempla la reposición de minerales, la planificación de comidas y la gestión del descanso durante los viajes.

  • Hidratación preventiva: asegurar ingestas adecuadas de líquidos antes del esfuerzo para minimizar la deshidratación inicial.
  • Reposición de electrolitos: sustitución de sodio y otros minerales perdidos con el sudor, especialmente en ambientes calurosos y húmedos.
  • Bebidas de rápida absorción: isotónicos u otros preparados durante los parones o descansos para recuperar fluidos de forma eficiente.
  • Plan de comidas: opciones sólidas antes del partido y en el descanso que faciliten energía sin sobrecargar el sistema digestivo.
  • Monitoreo individual: control de peso y síntomas para adaptar la hidratación a cada jugador.
  • Ajustes logísticos: planificación de viajes y rotaciones para reducir el impacto del jet lag y la fatiga por desplazamiento.

Sobre el terreno de juego hay limitaciones: la dimensión del campo y el ritmo del partido hacen que no todos los futbolistas tengan el mismo acceso a líquidos durante el juego. Por eso, las pausas de hidratación y las bebidas de rápida asimilación se han convertido en herramientas clave para minimizar la pérdida de rendimiento.

Adaptación y ventaja competitiva

No se trata solo de soportar el calor: la capacidad de aclimatarse —tanto a las condiciones ambientales como a los cambios de horario— está resultando decisiva. Según los especialistas, los equipos que mejor gestionen sueño, viajes y rehidratación ganan una ventaja tangible sobre sus rivales.

En la práctica, esto influye en decisiones técnicas: diseño de rotaciones, uso de cambios tácticos y priorización de jugadores más frescos en determinadas franjas del torneo. El corolario es claro: el control de la fisiología del jugador ya no es una cuestión auxiliar, sino un factor estratégico en este Mundial.

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