El uniforme ‘verde’ de protección en la Vuelta: 132 guardias civiles custodian el pelotón
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En la competición de la Vuelta Ciclista a España, 23 equipos compiten por el codiciado maillot rojo. Sin embargo, existe otro grupo esencial, conformado por 132 ‘ciclistas’ vestidos de verde, dedicados a la seguridad. Estos son los agentes de la Guardia Civil que, siguiendo de cerca al pelotón, se aseguran de que cada kilómetro de la carrera transcurra sin contratiempos.
Capitaneados por David Rebate, . acompañó a estos agentes durante la novena etapa de la carrera, que cubrió 195 kilómetros desde Alfaro hasta la estación de esquí de Valdezcaray en La Rioja, concluyendo sin incidentes notables.
Preparativos: un proceso de selección riguroso
La tarea de la Guardia Civil inicia mucho antes del arranque de la Vuelta. Aunque el recorrido es diseñado por los organizadores, los agentes lo revisan meticulosamente para identificar posibles obstáculos.
En esta 80ª edición, fue necesario ajustar ligeramente dos etapas debido a derrumbes provocados por lluvias que comprometían la seguridad.
Seleccionar a los motoristas de Tráfico que participarán en el evento es igualmente crucial. Este año, 59 agentes, incluidas dos mujeres, fueron elegidos. Cada año, un tercio de los participantes anteriores es renovado.
La selección se realiza entre voluntarios y es altamente competitiva, con tres candidatos por cada puesto disponible. Los seleccionados deben superar pruebas exigentes de manejo, conocimientos teóricos y evaluaciones psicológicas.
El equipo final, compuesto por agentes de casi todas las autonomías, está dirigido por un comandante jefe, un capitán y dos tenientes, formando la Unidad de Movilidad y Seguridad Vial (UMSV). Aunque inicialmente son casi desconocidos entre sí, la experiencia de la Vuelta los unirá de manera indeleble, según afirma Rebate.
Además, 39 guardias civiles del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de Valencia se han integrado para reforzar la seguridad en puntos clave del recorrido.
En cada etapa, estos agentes cuentan con el apoyo de las comandancias locales y, previamente, especialistas en Inteligencia realizan un trabajo de análisis para identificar cualquier riesgo potencial que pueda comprometer el evento o sus participantes.
Gerardo Suárez, comandante jefe de la UMSV, relata a . que además del despliegue de seguridad, existe un equipo logístico responsable de asegurar alojamiento adecuado y alimentación balanceada para los agentes, quienes enfrentan jornadas de casi doce horas bajo condiciones exigentes.
Este año, los motoristas están equipados con chalecos airbag, aumentando su seguridad durante la carrera.
«No es miedo, es respeto a la Vuelta»
Alberto García, conocido como V3 por ser su tercer año en la Vuelta, expresa que más que miedo, lo que siente es un profundo respeto por la competencia. Originario de Benavente (Zamora), su experiencia previa le permite orientar a sus colegas en la resolución de cualquier duda.
Destaca la habilidad requerida por esta unidad de élite, que opera motocicletas pesadas mientras permanecen vigilantes ante cualquier amenaza potencial o incidente.
Miriam Rodríguez, en su primer año en la Vuelta y con experiencia previa en la ronda femenina, considera un honor su selección para participar en las etapas masculinas, que implican jornadas de trabajo más extensas y desafiantes.
El despliegue: banderas amarillas, rojas y verdes
Cada día, los vehículos y motocicletas de la UMSV se dirigen a un punto de control preestablecido para verificar que todo esté en orden.
Tras alinear perfectamente los vehículos, los agentes se forman y son inspeccionados. En la etapa dominical, la inspección fue ante el general jefe de la Agrupación de Tráfico, Tomás García Gazapo, quien les instó a mantener la vigilancia y adherirse estrictamente a los protocolos de seguridad. «Seguro que todo terminará bien», les pronosticó.
La rutina se repite en cada etapa: un grupo de agentes se adelanta al resto para señalizar y asegurar las áreas riesgosas, guiando a los ciclistas en su trayectoria. Luego, los agentes de «bandera amarilla» detienen el tráfico contrario a la carrera, mientras que los de «bandera roja» crean un perímetro de seguridad alrededor de los ciclistas.
Los «abrecarreras» se mantienen alerta para cualquier fuga, asegurando que ningún ciclista quede desprotegido. Los «reserva de pelotón» se sitúan al final de la carrera y tras los primeros coches de los equipos, siendo el «bandera verde» quien cierra el paso. Una vez que pasa, la organización retira toda señalización.
Los motoristas utilizan códigos propios para señalizar movimientos y solo pueden ser adelantados con su permiso, indicado mediante el estiramiento de la pierna derecha. Al acercarse a un bache, levantan el puño.
Un camión mecánico sigue la ruta para atender cualquier problema con las motos, mientras que los 39 agentes del GRS monitorean la carrera desde vehículos, atentos a cualquier anomalía y equipados con dispositivos antidrones para neutralizar estas aeronaves en zonas restringidas.
El despliegue se ajusta dinámicamente según el desarrollo de la carrera y las instrucciones que el comandante emite a través del radio.
Los motoristas, junto con los ciclistas, son frecuentemente aclamados por los espectadores.
El ‘cuco’: supervisión desde el cielo
En el aire, ‘el cuco’, un helicóptero del Servicio Aéreo de la Guardia Civil comandado por el capitán Sergio González, ofrece cobertura adicional. La tripulación, que incluye otro piloto, un operador de cámara y un mecánico, recibe apoyo en tierra de otros dos agentes para las operaciones de repostaje durante la carrera.
Para González, en su primera Vuelta, la perspectiva aérea es crucial para complementar la visión de los motoristas y GRS en tierra. Intentan mantener una distancia prudente para no incrementar el estrés de los ciclistas. Además de la seguridad, ‘el cuco’ coordina a otros cuatro helicópteros involucrados en la Vuelta, incluyendo el de RTVE y tres de la organización.
El aliviadero: una pausa antes de la siguiente etapa
A pesar de la lluvia, la etapa transcurrió sin mayores problemas. Algunas banderas palestinas y manifestaciones contra Israel en la meta, así como pancartas reclamando la libertad de los presos de ETA, fueron las únicas incidencias menores.
Generalmente, el público se comporta adecuadamente en un ambiente festivo, pero cuando los espectadores se concentran demasiado, los agentes permanecen vigilantes para proteger a los ciclistas.
En la meta se establece el aliviadero, donde un agente controla el acceso de los vehículos autorizados y desvía aquellos que no lo están, así como las motos y coches de la Guardia Civil, que tienen un área reservada para detenerse.
Desde hace varias ediciones, el agente encargado del aliviadero usa casco, después de que un colega fuera atropellado y resultara gravemente herido.
En ese aliviadero, . pudo observar las expresiones de alivio y satisfacción de los motoristas y del GRS al finalizar la etapa exitosamente, tal como predijo el general. El lunes es día de descanso para los ciclistas, y los agentes también lo agradecen. Aún queda mucha Vuelta por delante.
Sagrario Ortega
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Periodista apasionado por el ciclismo, con años de cobertura de las grandes vueltas. Sus análisis tácticos y narraciones inmersivas transportan al lector al corazón de la competición.
