La noche que cambió la NBA: “The Malice at The Palace”

El año 2004 nos regaló una de las mejores rivalidades en temporada regular y playoffs, una vuelta a la época de oro. Los Indiana Pacers y los Detroit Pistons, que eran conocidos por su increíble despliegue defensivo luchando de manera intensa cada rebote y defensa hombre a hombre. Por el lado de los Pacers teníamos al francotirador Reggie Miller, Jermaine O’Neal y el hombre controversia, Metta World Peace. Juntos tuvieron el mejor récord de la temporada con un 44-38, el mejor en toda su historia como franquicia.

En Detroit la historia era muy diferente, eran los favoritos para ganar el título ese mismo año con la peculiaridad que ningún jugador había sido elegido para los mejores 3 quintetos ofensivos de la liga. Con nombres como Richard Hamilton, Ben Wallace y Rasheed Wallace eran la muestra viviente que no necesitabas una superestrella para alcanzar la gloria.

La noche del 19 de noviembre de 2004 será recordada como el altercado más serio, con múltiples suspensiones y sanciones legales hacia los jugadores y aficionados. Los Indiana Pacers habían dado un mensaje claro, su victoria estaba prácticamente sellada. Con un Metta World Peace haciendo alarde de su despliegue defensivo en lo mejor de su carrera y un Reggie Miller que no podía fallar. Un par de jugadas catalogadas por los oficiales como flagrantes a lo largo del encuentro solo encendieron más la chispa de los jugadores por demostrar quien era el mejor, la cosa ya pintaba mal desde el final del tercer cuarto.

A falta de 57 segundos por jugar, Indiana tenia la delantera 97 a 82. Ben Wallace hace una bandeja y Metta comete una falta dura golpeando en la cabeza a su contrincante. Con ello la furia de los Pistons se desato y la batalla a golpes había empezado. Las bancas de ambos equipos se vaciaron en un intento por parar el altercado separando a sus jugadores respectivos. Todo parecía calmarse, lo que nadie vio venir fue a un fanático de Detroit que agredió a World Peace arrojando sus bebidas al jugador.

Inmediatamente la desgracia ocurrió, el jugador arremetió contra el fanático equivocado producto de su furia, donde más fanáticos se sumaron a la pelea y terminaron con múltiples lesiones producto de los golpes de un jugador con un peso mayor a las 230 libras.

Luego de 15 minutos de golpes, empujones y calmar las aguas, los Pacers regresaron a sus respectivos camerinos, el camino fue un martirio sumado de abucheos y muchos objetos contundentes volando hacia los jugadores. Noches posteriores al encuentro la NBA emitió 10 suspensiones con sus respectivas multas entre ambas franquicias. En su momento Bill Walton dijo: “Esto es una desgracia, de las peores noches en una duela de NBA”. Gracias al fatídico suceso, hoy tenemos un despliegue de seguridad amplio que resguarda en un primer momento a los fanáticos y posteriormente a los jugadores. Es mandatario que hoy en una cancha NBA tengamos más de 10 agentes de seguridad en cada rincón del entablillado.

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