Quizás muchos hayan conocido a Becky Hammon por su etapa en los San Antonio Spurs como entrenadora asistente o por haber llegado, no sin polémica, a la WNBA, como entrenadora jefe de Las Vegas Aces, pero Rebecca Lynn Hammon ha sido una de las más grandes de este deporte antes de aportar toda su sabiduría al mundo del coaching. No en vano pertenece al selecto grupo de las 25 mejores jugadoras en los primeros 25 años de vida de la liga americana. Vamos a conocer en detalle a esta tremenda deportista.

Su etapa universitaria en Colorado State está plagada de éxitos siendo todavía la máxima anotadora de todos los tiempos en su universidad, máxima asistente o más puntos por partido. Fue incluida tres veces en el All-American, galardón que la colocaba como una de las mejores universitarias del país. Su número 25 está retirado en Colorado State siendo leyenda de la Universidad y de su conferencia.

Sin embargo, una vez finalizada su etapa universitaria, en 1999 ningún equipo de la WNBA la drafteó. Las New York Liberty ficharon a Becky para salir desde el banquillo como revulsiva sustituyendo a la estrella del equipo, Teresa Weatherspoon. Su juego agresivo y anotador pronto la hicieron destacar y convertirse en una de las favoritas del público neoyorquino. Se le resistía la titularidad y el título de liga que disputó en los años 99, 2000 y 2002, perdiendo contra las Houston Comets las dos primeras y contra Los Angeles Sparks en última ocasión.

Después de una grave lesión en 2003, la temporada siguiente significó la de su consagración, tomando las riendas de las Liberty como titular en el puesto de base y comenzar a producir puntos y asistencias de manera regular.

El año 2006 fue desastroso para las Liberty con un pobre récord de 11 victorias en toda la temporada que las apartó de los play-offs. Tras este mal año, fue traspasada a San Antonio Stars donde pasó de ser una buena jugadora a leyenda en sus últimos 8 años de profesional, los mismos que pasó en Nueva York.

Durante esos años, Becky tuvo temporadas de casi 20 puntos por partido y casi 6 asistencias, logrando ser máxima asistente de la temporada en el 2007 e incluida en el mejor quinteto ese mismo año y en el 2009.

En 2008 volvió a disputar una final de la WNBA que acabó perdiendo de nuevo esta vez contra las Detroit Shock de Swin Cash y Deanna Nolan, consumando su terrible 0-4 en finales disputadas y perdidas. Dura losa para una luchadora como ella.

Durante aquella época recibió el apodo de «Big Shot», como se conocía al ala-pívot de la NBA Robert Horry, uno de los grandes tiradores en el clutch, esos momentos críticos de final de partido que se le daban tan bien al jugador de Lakers o Spurs. Becky era una de esas tiradoras fiables en las posesiones más decisivas. Así de buena era.

La huella que dejó en la franquicia tejana fue impactante y quizás por eso recaló posteriormente en los San Antonio Spurs como ayudante. Ambas franquicias estaban conectadas de muchas formas y eso fue determinante para su posterior incorporación.

En cuanto a las competiciones de selecciones, Becky jugó para Rusia en las Olimpiadas de 2008, Europeo 2009, Mundial 2010 y JJOO 2012, debido a su paso en aquel momento por la liga rusa y el escaso compromiso del Comité de EEUU con la jugadora. Fue una decisión muy controvertida en su momento y no exenta de críticas en su país. Sin embargo, el espíritu olímpico tuvo mayor influencia a la hora de aceptar que jugadoras nacionales compitieran para otros países. Bronce olímpico y plata europea fueron sus logros con grandes actuaciones individuales en las competiciones internacionales.

En 2013 sufrió la temida lesión de cruzado anterior (ACL) que la mantuvo fuera de las canchas, cosa que aprovechó para destapar la que a la postre sería su nueva profesión. El staff técnico de los Spurs pidió consejo a Becky en múltiples ocasiones ante la visible capacidad táctica de la jugadora y una visión distinta del baloncesto desde su propia perspectiva. De todos es sabida la enorme riqueza táctica que el baloncesto femenino ofrece y eso, al final, es aplicable a cualquier baloncesto, no importa qué género lo practique.

La última temporada en activo de Hammon fue la 2014 en la que llevó a las Stars hacia las semis de conferencia, no pudiendo conseguir el ansiado anillo de campeona en sus 16 años de profesional. Rápidamente, un 5 de agosto pasó a formar parte del staff técnico de los San Antonio Spurs, la segunda mujer en hacerlo hasta ese momento.

 

Becky Hammon just shattered a huge glass ceiling - Vox

 

 

A partir de ahí, derribar barreras se convirtió en lo habitual en ella:

  • Primera mujer en dirigir a un equipo masculino en la liga de verano de la NBA y ganarlo (2015)
  • Primera mujer en ser entrenadora asistente de un partido ALL-STAR (2016)
  • Primera mujer en dirigir a un equipo en la historia de la NBA en un partido en el que fue expulsado Greg Popovich (2020)

Su nombre estuvo encima de la mesa de múltiples franquicias para sentarse en los banquillos como entrenadora jefe durante varios años, quizás lo más cerca que ha estado ninguna mujer en la historia de la liga.

Desgraciadamente, ningún equipo se arriesgó con ella y acabó firmando por Las Vegas Aces de la WNBA. Y no defraudó ni un ápice en la mejor liga femenina del mundo. El juego desplegado por el equipo, las arengas, la dirección y, sobre todo, el método de coaching empleado supusieron un triunfo inmediato dentro y fuera de las canchas. ¿Resultados? Todo lo habido en juego. Entrenadora del año. Anillo de campeonas. Triunfo en la Commisioner´s Cup. Todo o nada. Así es la mentalidad.

Quizás algún día sea ella la que eleve el nivel de una franquicia NBA hasta la máxima cota posible o quizás sea otra mujer la que lo haga, pero ella fue la primera, la que vislumbró un futuro en el que la igualdad entre hombres y mujeres podía ser real. Puede que no lo haya conseguido, o quizás el hecho de permanecer en el imaginario colectivo de que ella podía haber sido la primera, sea motivo suficiente para enorgullecerse de ella y que se permita que otras lo hagan.

Pau Gasol lo definió de la siguiente manera:

«He ganado dos campeonatos… He jugado con algunos de los mejores jugadores de esta generación… y he jugado bajo dos de las mentes más brillantes en la historia de los deportes, Phil Jackson Gregg Popovich. Y te digo que Becky Hammon puede entrenar. No estoy diciendo que pueda entrenar bastante bien. No digo que pueda entrenar lo suficiente como para salir adelante. No digo que pueda entrenar casi al nivel de los entrenadores masculinos de la NBA. Estoy diciendo: Becky Hammon puede entrenar en la NBA. Punto.«

Es una suerte que una competidora como ella esté en la WNBA. Es un lujo que entrene a un equipo y que lo haga campeón. Y es algo que todos los que amamos el baloncesto femenino deberíamos agradecer. Si ellos no quieren disfrutar de la sabiduría de Becky, mejor para nosotr@s. Ya ha derribado barreras que parecían imposibles en el deporte mundial. Ahora les toca a otras seguir su camino. El de las campeonas.

 

 

 

 

 

#EntraEnLaZona

 

Imágenes vía: Getty Images

 

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Por David Ortega

Abogado, escritor, músico, comercial a partes iguales.