A los 94 años, un campesino brasileño se ha convertido en un símbolo de que nunca es tarde para aprender: recibió su diploma de alfabetización tras incorporarse a un programa estatal que busca reducir el analfabetismo entre adultos. Este caso pone en foco el impacto práctico de políticas educativas locales y las consecuencias directas para la calidad de vida de las personas mayores.
Severino Nascimento da Silva vivió una infancia marcada por pérdidas y trabajo desde muy pequeño. Quedó huérfano a corta edad y fue criado por sus padrinos, con quienes trabajó en una granja lechera desde los seis años. Más tarde se estableció en Angical do Piauí, donde se dedicó a la agricultura y la cría de animales; enviudó en 2014 y, buscando compañía y apoyo, se mudó a la capital del estado, Teresina.
El impulso a estudiar en la vejez
Hace unos meses, Severino tomó la decisión de inscribirse en Alfabetiza Piauí, una iniciativa de la Secretaría de Educación de ese estado destinada a enseñar a leer y escribir a quienes no tuvieron la oportunidad en su juventud. Tras completar el curso, se graduó oficialmente el pasado 10 de junio.
Para él, la experiencia ha significado más que aprobar un examen: ha abierto nuevas posibilidades para comunicarse y mantener autonomía. Ha repetido en entrevistas que la educación le permitió sentir que produce y participa más en su entorno, y que su felicidad actual está ligada a esa conquista personal.
Docencia, comunidad y planes por delante
La maestra a cargo destacó la constancia y el entusiasmo de su alumno más veterano: asistía siempre, intervenía en las clases y se relacionaba con facilidad con sus compañeros, aportando además buen humor al grupo. A pesar de la edad, Severino no piensa frenar; plantea seguir estudiando para consolidar lo aprendido y avanzar en su formación.
- Edad del beneficiario: 94 años.
- Programa: Alfabetiza Piauí, impulsado por la Secretaría de Educación del estado.
- Fecha de graduación: 10 de junio (reportada por medios locales).
- Alcance del programa: Más de 50.000 personas alfabetizadas en dos años, según datos oficiales del estado.
El caso de Severino resume varias lecciones: la alfabetización adulta aporta autonomía y puede mejorar la integración social; las políticas públicas dirigidas a poblaciones marginadas suelen tener efectos rápidos y visibles; y el aprendizaje durante la vejez es viable cuando existen apoyos locales y voluntad personal.
Más allá del gesto simbólico de recibir un diploma, esta historia plantea preguntas prácticas para gestores y comunidades: ¿cómo ampliar este tipo de programas para llegar a quienes aún quedan fuera? ¿Qué recursos son necesarios para mantener la continuidad educativa en zonas rurales o entre personas mayores? Las respuestas marcarán si episodios como el de Severino se convierten en excepciones o en un modelo replicable.
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Periodista apasionado por el ciclismo, con años de cobertura de las grandes vueltas. Sus análisis tácticos y narraciones inmersivas transportan al lector al corazón de la competición.
