Hay jugadoras que dejan una huella tan grande que aunque se encuentren retiradas sigue pareciendo que están en activo. Una de ellas es, sin ningún tipo de dudas, Marta Xargay. El mundo del baloncesto le debe mucho a la catalana, por todos esos momentos en los que nos hizo levantarnos de nuestros asientos y las lecciones que dio sobre las canchas.

Una jugadora que fue el espejo en el que se miraban muchas jóvenes que soñaban ser como ella. Esa niña que jugaba con 5 años en su colegio, el C.E. Vedruna, se convirtió en una leyenda del deporte que ganó muchas medallas con la Selección, fue a la WNBA y ganó la EuroLeague, entre otras cosas.

Es un ejemplo de que con trabajo, constancia, haciendo sacrificios y pasión se pueden lograr grandes cosas. Desde el C.E. Santa Eugènia de Ter y las categorías inferiores del Uni Girona logró impulsar su carrera hasta el cielo. Xargay era una jugadora que no tenía límites, con un carácter especial, determinante para los momentos calientes de partido y todo lo que se necesitaba para ser una estrella europea.

Todo lo que Marta le dio al baloncesto español tiene un valor incalculable, y por desgracia no pudo seguir haciendo su magia todo el tiempo que nos hubiera gustado. Factores extradeportivos le cortaron las alas, pero su vuelo siempre será recordado.

Una jugadora que flotaba por el parqué haciendo jugadas espectaculares y solía marcar las diferencias. Capaz de cambiar partidos. 147 partidos con la Selección, dejándose la piel y siendo fundamental para conseguir medallas en todos los veranos entre 2013 y 2019. Una pieza fundamental en la época dorada del combinado español. Es probable que sin Xargay y algunas de sus acciones, como el triple contra Bélgica en el Mundial de Tenerife, el camino del conjunto nacional hubiera sido mucho más complicado.

 

 

 

A sus 32 años, por mala suerte hay que hablar de ella como jugadora en pasado. Pero tras sufrir lo que todos sabemos, ahora hablamos de sus éxitos con mucho más mérito. Un ejercicio de resiliencia y fortaleza mental que agrandan más su figura. Fue capaz de tocar el cielo mientras la intentaban arrastrar al infierno. Esta cita de Andrew Davidson, viene a la perfección para Marta Xargay: “Soy más que mis cicatrices”.

Hay que darle infinitas gracias a Marta por permitirnos disfrutar de su carrera, por contribuir en tantos logros, por hacer crecer el baloncesto femenino español y una larga lista de cosas.

Desde el 2008 que debutó con el Girona hasta su retirada en el mismo club, el baloncesto no se entendería igual sin la figura de Xargay. El legado que dejó en poco más de una década es algo inolvidable y que marcó a muchos aficionados. Es una de esas jugadoras, y personas, que dejan su huella muy profunda. No es una huella en la playa que la borran las horas, la dejó marcada en asfalto.

 

 

 

 

 

 

#EntraEnLaZona

 

Imágenes vía: FIBA

 

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Por Manu Fresno

La magia ocurre sobre el parqué, solo soy encargado de narrarla.