Opinión | La NBA de la burguesía

Tras muchos años donde en la NBA había dos poderes, franquicias y jugadores, una nueva clase social ha salido en los jugadores más destacados. La burguesía

Antiguamente la sociedad se definía por dos clases, la nobleza compuesta por familias de sangre real con poder y el clero, y el pueblo llano compuesto por sirvientes y campesinos. Pero apareció una tercera clase en estos últimos, entre los comerciantes y artesanos, nacieron los burgueses, en el que gracias a su unión en grupos de gremios consiguieron riquezas, poder y status en la sociedad. ¿Esto que tiene que ver con la NBA? Te preguntarás mi querido lector mientras lees con una lágrima pensando en que ver esta noche sin NBA por la suspensión por el coronavirus. Pues tiene que ver mucho, ya que la NBA funciona como una sociedad, siendo las franquicias los nobles y los jugadores el pueblo llano.

Pero en los últimos años también ha aparecido la burguesía en la NBA, representada por los jugadores de renombre, estrellas o incluso jóvenes promesas. Y como pasa en todos los casos, tiene su puntos positivos, como que la imagen y status de esos jugadores sirva para que las franquicias no tengas tanto poder y no se conviertan en esclavos deportivos. La creación de un “gremio” como la asociación de jugadores donde se buscan decisiones para mejorar al pueblo llano. Y también son una fuerza importante para que no ocurran casos como racismo (Donald Sterling en 2014). Pero todo esto tiene su punto negativo, se trata del poder y como utilizarlo.

Los “problemas” del nuevo convenio

Con la firma de la NBA con TNT y ESPN en 2014, la liga de baloncesto americano embolsaría 24000 millones en un lapso de 9 años, un dinero destinado a la propia competición, franquicias y jugadores, pero todavía tenían que ponerse de acuerdo la NBA y la NBPA (asociación de jugadores) para el reparto económico. Tras unos meses de arduas negociaciones en el que había un temor real de que hubiese un lockout, las dos partes concretaron un acuerdo. 50% para jugadores y 50% para franquicias con un aumento salarial del casi el 50% comparado con el convenio anterior, además de una series de reglas y contratos como son los supermáximos, la over 36-rule (conocida como la Chris Paul Rule) y los derechos de imagen en la que pertenecen 100% a los jugadores y no a las franquicias como antaño. Estas medidas que en principio se puede pensar que son positivas para los jugadores, ha creado una una desigualdad salarial en la que en el convenio anterior no había.

Apenas hay clase media en la NBA, o aspiras a máximos, o a mínimos, o contrato de veterano. Y esto ha hecho que las estrellas tenga poder, mucho poder, como “aconsejar” la firma de x jugador, mover el roster entero en un momento concreto porque no estás cómodo (ejemplo Cleveland Cavaliers en 2018 con Lebon James), forzar tu salida diciendo que no quieres jugar ningún partido más (Iguodala esta temporada con Memphis). hacer la cama al entrenador de turno, o para más INRI, pactar con otra estrella y sobretodo amigo en decidir tu futuro como han hecho varios jugadores, pero nos quedamos con Kevin Durant y Kyrie Irving en los Brooklyn Nets como ejemplo que comentaremos a continuación.

La toxicidad de Durant e Irving en los Nets

No hay que irse muy lejos para comentar ejemplos sangrantes de estos jugadores aburguesados que tenemos en la NBA. Kevin Durant y Kyrie Irving representan esta expresión en su máximo esplendor. Dos jugadores endiosados por su gran talento que se creen por encima del bien y del mal y que con tal de conseguir sus objetivos propios les da igual la moralidad. Se que mi crítica es dura pero todo lo que ha pasado en Brooklyn con estos dos individuos hace que pensamos eso, además de lo que ya llevaban arrastrando en sus anteriores puntos de carrera. Recapitulemos.

Nos encontramos en Charlotte, en el All Star de 2019, donde una grabación pilló a Kyrie y a Durant platicando y en una frase dice Irving “Dos espacios para contratos máximos. ¡Es la hora!”. Algo que parecía una anécdota para crear especulación y polémica, algo que a estos dos individuos les encanta, llegó la agencia libre y ambos firmaron con los Brooklyn Nets, pero con ciertas condiciones. Kevin Durant por ejemplo obligó a los Warriors a dar una primera ronda (aparte del propio jugador) para adquirir a Russell, o si no, no aceptaba el sign and trade. Otra de ellas fue la firma de DeAndre Jordan por los Brooklyn Nets, petición expresa de KD y KI para la llegada al barrio neoyorkino. Un sin sentido teniendo en cuenta que tienes en plantilla a Jarrett Allen un interior de características similares, joven y con contrato en vigor. Pero el ser amigo de x o de y tiene sus beneficios.

Tras estos precedentes la temporada de Brooklyn ha sido bastante decepcionante, con sus dos estrellas lesionadas la mayor parte de la competición (Durant todo el año). Pero recientemente se confirmo la marcha de Kenny Atkinson como entrenador de los Nets. Un hombre que había conseguido construir una identidad competitiva de los restos que quedaron de aquel fatídico traspaso entre los Nets y los Celtics en 2013, en el que Brooklyn lo perdió todo.

El cese fue de mutuo acuerdo, pero las malas lenguas apuntan según The Athletic, que KD y KI tuvieron mucho que ver en su marcha. Criticando sus decisiones, como no poner a Deandre Jordan de titular, haciendo saber que el problema de que algunos jugadores específicos no rindiesen era culpa suya y haciendo que el vestuario se le fuese de las manos, es más Durant comentaba que los Nets estaban volviendo a la cultura perdedora de antes. El poder mediático de estos jugadores y su soberbia ha podido con un entrenador que había levantado a una franquicia del desierto, sin grandes estrellas ni picks de draft. La alta burguesía tiene sus cosas.

El motín de los Cavaliers

Otro de los casos que ha impactado esta temporada ha sido la renuncia de John Beilein como entrenador de los Cavaliers. El neoyorkino venía con alto bagaje en NCAA, donde estuvo más de 20 años en la liga universitaria y donde ha llegado a lograr grandes logros. A Beilein se le conocía por tener mano dura, ser un sargento de hierro, una faceta que en la NBA de hace 20 años se valoraba positivamente pero en la actualidad el ser amigo de los jugadores se tiene en mejor estima. La firma del ex de Michigan vino con muchos eligios por entrenadores y leyendas de la liga como Brad Stevens o Shaquille O’Neal, pero nada más lejos de la realidad. En diciembre con un cuarto de la temporada jugada, ya llegaban quejas de algunos miembros del roster, de que los métodos de entrenamiento de Beilein estaban anticuados, y que su carácter y trato a los jugadores no era el correcto, criticando los fundamentos básicos de algunos jugadores y dando charlas como si fuese un profesor a sus alumnos.

En principio, Beilein afirmaba que tenía el apoyo total de su plantilla, pero poco a poco iba perdiendo adeptos, Kevin Love que parecía ser uno de sus mayores apoyos, acabó desquiciado y mostró su descontento en un entreno ante compañeros, directivos y como no el propio Beilein. Pero en enero llegó el caso más surrealista donde en una sesión de vídeo el entrenador llamó por error matones a sus jugadores, connotación racista por el tema del color de piel. Beilein lo intentó solucionar diciendo que quería decir babosas (en ingles la palabra matón y babosa es similar) pero digamos que no es la mejor de las soluciones. Tras ese incidente, la franquicia puso en venta a toda su plantilla, excepto a Darius Garland

“No me di cuenta de que había dicho la palabra thugs (matones), pero mi personal me dijo más tarde que lo hice y entonces es que así debió ser. Tenía la intención de decir slugs (babosas), por lo lento que se mueven. Antes no estábamos jugando duro y ahora sí. Quería decirlo como un cumplido a los jugadores. Eso es lo que intentaba. He hablado ya con hasta ocho de mis jugadores y dicen que lo entienden”.

 

Pero no parecían entenderlo cuando  en febrero se hablaba de que Beilein dejaría los Cavs y de que el vestuario estaba montando un motín contra el entrenador, solo había que esperar si sería en pleno curso de la temporada o al finalizarla, y así fue, el el all star se despidió al coach de Cleveland, mejor dicho se le recolocó, ya no es entrenador jefe, pero sigue perteneciendo al staff técnico.

Algunos jugadores expresaron su alegría con la decisión como Collin Sexton que dijo que “ahora están enfocados e intentando jugar por algo, y que todos están felices” mientras que un recién llegado como Andre Drummond que decía que si Beilein se quedaba, él se iba , que esto era peor que Detroit, pero en un tweet desmintió la información.

 

Lo que quiero decir con esto, es el poder de los jugadores para echar al jefe que no les gusta, algo que ya pasaba antes pero últimamente, hacer la cama a entrenadores está de moda, hasta el último en llegar ha tenido palabras y no favorables a su entrenador como Drummond.

El caso de Lebron James

Dwyane Wade: LeBron and I considered joining Bulls until Heat ...

La actual estrella de los Lakers no ha sido ni mucho menos la primera que ha usado su influencia para presionar a directivos en que haga decisiones que mejor le convenga, todos conocemos el caso de Michael Jordan en cuanto a la brecha salarial en los Chicago Bulls o el vetar un traspaso entre Scottie Pippen por Tracy Mcgrady para retirarse un año después. O Kobe Bryant, el primer jugador con clausula de veto en traspaso cuando renovó con los Lakers en 2004. Iverson haciendo la cama a Larry Brown poco después de llegar a las finales con los Sixers… Pero Lebron es otra historia.

Él inició la NBA del club de amigos, juntarte con otras dos estrellas (rebajándote una pequeña parte del salario) y hacer una dinastía (como paso en Miami o Cleveland), forzar traspasos y hacer cambiar el plan inicial de la franquicia (Cavs, Wiigins por Love), influencia para elegir entrenadores (Tyron Lue en Clevelando o tener a Jason Kidd de asistente en Lakers) y la mayor locura, cambiar todo un roster en un trade deadline o noche del draft (su último año en la franquicia de Ohio o quitarte toda la young core de Lakers por Anthony Davis). Pero también ha potenciado la reuniones de entreno con otras estrellas en verano, algo que en lo 90 o en los principios de los 2000 era imposible verlo, debido a las rivalidades de muchos jugadores.

En resumen, la influencia de James ha hecho que se pierda un poco de competitividad en favor de que todos sean amigos. Y un ejemplo claro es en las elecciones del all star donde el de Akron cogía siempre a sus “amigos”, incluso haciendo la broma del tampering en pleno directo. LeBron James es uno de los mejores de la historia del baloncesto, pero el mejor en usar su poder para hacer cambios a su antojo, el burgués de burgueses.

 

 

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