San Antonio Spurs y su particular “Juego de Tronos”

Aunque en esta historia no hay envidias, asesinatos ni sucesos de ciencia-ficción, lo cierto es que Gregg Popovich no se mantendrá mucho más tiempo sentado en el trono de head coach

DETROIT, MICHIGAN - DECEMBER 01: Head coach Gregg Popovich of the San Antonio Spurs looks on next to assistant coaches Becky Hammon and Tim Duncan from the bench while playing the Detroit Pistons at Little Caesars Arena on December 01, 2019 in Detroit, Michigan. Detroit won the game 132-98. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Gregory Shamus/Getty Images)

Aunque en esta historia no hay envidias, asesinatos ni sucesos de ciencia-ficción, lo cierto es que Gregg Popovich no se mantendrá mucho más tiempo sentado en el trono de head coach de los San Antonio Spurs. “Pop” lleva siendo entrenador de los Spurs desde que un servidor habita este mundo, y en los últimos años ya ha amenazado varias veces con dejar el cargo, básicamente las mismas que jugadores que lo habían acompañado casi toda su carrera se marcharon del equipo, es decir tres: Tim Duncan, Manu Ginobili y Tony Parker.

Muchos grandes entrenadores actuales han pasado, tarde o temprano, por las manos de Popovich a lo largo de estas 24 temporadas, desde Steve Kerr hasta Mike Budenholzer pasando por otros como Brett Brown o el más joven: James Borrego. Pero lo cierto es que, ahora que se acerca la hora de la verdad, hay tres nombres muy bien posicionados. Es impensable que la dirección deportiva de los tejanos busque una alternativa fuera de la franquicia a seguir el linaje del de Indiana, y por tanto los caballos ganadores son Becky Hammon (asistente desde hace seis años y mano derecha de Popovich), Will Hardy (también asistente desde hace cuatro temporadas) y el propio Tim Duncan, que se incorporó al cuerpo técnico esta misma campaña.

Con 71 años, seguro que Pop está ya buscando al candidato perfecto para continuar con su legado, y estas tres figuras del cuerpo técnico tienen todos los números. Esta temporada, alguno de ellos ha tenido que sustituirlo, como fue el caso del encuentro ante Portland Trail Blazers del pasado mes de noviembre, en el que Popovich fue expulsado en el tercer cuarto. El pasado martes día 3 de marzo, el veterano técnico se ausentaría del partido ante Charlotte Hornets por motivos personales, y quien figuró como “entrenador jefe” en ambas ocasiones no fue otro que el exjugador a su servicio: Tim Duncan.

Esta designación ha levantado rumores y opiniones, sobre todo destacando el agravio comparativo hacia Becky Hammon, que es la más veterana y ha demostrado en múltiples ocasiones estar más que capacitada para el puesto (ha sido tres veces la entrenadora jefe en la liga de verano). Incluso Pau Gasol, que también jugó bajo la dirección tanto de Gregg Popovich como de Hammon en su paso por los Spurs entre 2016 y 2019, destacó que la asistente no podía hacerlo “bastante bien” o “casi al nivel de los entrenadores hombres”, sino que “podía entrenar a nivel NBA y punto”.

Con todo, “Timmy”, en un ejercicio de humildad, se ha esforzado en remarcar que, aunque él sea la cara visible, el trabajo “real” lo hacen Hammon y Hardy, mientras que él se dedica a “gritar a los jugadores”. La excusa que han esgrimido desde la franquicia es que, tanto en el partido de Portland como en el de Charlotte, Duncan había sido quien había realizado el scouting del equipo rival. Aun así, Hammon, que hizo una entrevista para posible entrenadora jefe de los Milwaukee Bucks (y se convirtió en la primera mujer en hacerlo), parece haber sido apartada de dicha aspiración. Popovich dijo que él no estaba allí “para hacer historia”, lo cual no indica tanto que se negaría a dejar su posición a Hammon como que dejaría que la franquicia decidiera una vez él abandone el puesto.

Por un lado, tener a una leyenda de la liga como Tim Duncan al frente del banquillo de su franquicia de toda la vida es un atractivo más que interesante para los Spurs, y seguro que los aficionados estarían encantados con la noticia. Por otro, la posibilidad de convertirse en el primer equipo del deporte de élite con una entrenadora mujer sacudiría por completo el panorama y dotaría a la franquicia de un valor añadido muy importante, aunque esta decisión pudiese causar controversia entre los sectores más machistas de la sociedad. Por último, la decisión de contar con Hardy sería la menos mediática y la más respetuosa con el statu quo, pero seguramente decepcionaría a la mayor parte de los aficionados.

Fuera de esta tríada, a finales del año pasado surgió el rumor de que el entrenador de los Kansas Jayhawks de la NCAA, Bill Self, podría ser el candidato preferido de la gerencia para sustituir a Popovich. El propio Self negó a principios de marzo esta posibilidad, alegando que su estrecha relación con R. C. Buford, CEO de los Spurs, no había motivado ninguna propuesta deportiva ni tenía intención de hacerlo.

Previsiblemente, según han informado medios de renombre como ESPN, Gregg Popovich dejará el mundo del baloncesto profesional tras los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. Durante su larga carrera en el equipo tejano ha alcanzado seis Finales de la NBA, y ha conseguido cinco anillos. Pop superó el año pasado a Jerry Sloan como el tercer entrenador con más victorias de la historia de la liga, y jugadores de la talla de LeBron James lo han reconocido como uno de los mejores entrenadores de todos los tiempos. Si decide dejarlo definitivamente, la polémica estará servida, y se tome la decisión que se tome generará debates. Seguramente, Popovich dejará el cargo sin nombrar de forma explícita un sucesor o sucesora.

 

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