Todo el esfuerzo detrás de Carsen Edwards

Ahora mismo es normal que juegue 5 o 15 minutos, a medida que avanza la temporada, creemos que nos ayudarán“. – Brad Stevens.

 

El novato de Boston, llega a la NBA con una historia algo similar a la de Isaiah Thomas. Un base de muy pequeña estatura que entra a la franquicia verde y que tiene espíritu para que eso no sea un inconveniente. En el caso de Carsen, llega directamente drafteado y eso le puede hacer crear más vínculos con la franquicia. Con cumplir el contrato de rookie ya serían más años en la franquicia para ser exactos, aunque en un contexto muy diferente o al menos en los primeros donde no competirá por el MVP.

El jugador de Purdue no llegó al draft con nombre, como pudieron ser Zion Williamson, Luka Doncic, Anthony Davis, LeBron James y otros ‘prospects legendarios’ que ha habido durante la historia. En el college tuvo que labrarse el camino hasta ser un jugador profesional. En mayo durante una entrevista para Hoops Hype habló de lo importante que fue el March Madness para él:

Creo que fue una bendición tener la oportunidad en esa etapa y jugar a ese nivel con un buen grupo de muchachos. Individualmente, hice algunas cosas de las que estoy orgulloso“.

Las grandes actuaciones de superar los 40 puntos y poner en el mapa a una universidad pequeña, fue algo que también empezó a aumentar el número de seguidores que tenía. Después de 3 temporadas en la NCAA buscando estar preparado para dar el siguiente paso, por fin su lanzamiento desde un rango insultante le hizo tener un hueco en la NBA, al menos por ello. Su tiro le ha hecho tener comparaciones con Stephen Curry o Buddy Hield, dado que hizo cifras parecidas en los registros. Estos 3 nombres quedan por ahora como los mejores triplistas universitarios.

Como respuesta a la estimación con la estrella de los Golden State en la misma entrevista de la declaración anterior, Edwards respondió comentando lo complicado que ha sido conseguir elaborar ese lanzamiento y los factores externos que le ayudaron:

Honestamente, antes del torneo, había estado luchando por disparar así durante unos cinco o seis juegos. Pero no quería cambiar nada de manera forzada. Simplemente me quedé en el gimnasio y mantuve la misma rutina. Mis compañeros de equipo creían en mí, incluso cuando pensaba que no era capaz y eso fue realmente importante. Todo se unió“.

La mecánica que ha desarrollado, tiene un largo trabajo detrás. Un poco de la escuela de Dražen Petrović de tirar, tirar, tirar y volver a tirar. El propio guard lo ha dicho abiertamente:

He pasado mucho tiempo aprendiendo cómo anotar la pelota, ya sea que vaya hasta el borde o en el perímetro, el rango medio o fuera de las pantallas. También quería anotar el balón de manera eficiente, que es principalmente en lo que he estado tratando de enfocarme en los últimos cuatro o cinco años desde que regresé a la secundaria“.

En la rotación de los Celtics va a tener complicado tener impacto directo. En Purdue viene de ser la principal referencia y ahora se encarga de cubrir los minutos en que los titulares descansan. Un escenario muy diferente a lo que puede acostumbrar en su corta trayectoria, pero un reto que está preparado para asumir.

Tiene una ética de trabajo envidiable. Su 1’83 de estatura le deja muy limitado para el baloncesto, principalmente en el aspecto defensivo en donde siempre ha sido más cuestionado. La ventaja que tiene Carsen es que su espíritu de lucha es dos veces más grande que el de su cuerpo, además de ser un francotirador para ser letal en ataque.

Es consciente de que con triples no va a vivir, aunque la órbita de la NBA gire entorno a ellos. Su misión es ser un jugador mucho más completo, por lo que incorporar nuevas armas se encuentra ya implantado en los entrenamientos desde este mayo de 2019.

“Gran parte de mi juego se ha centrado en pantallas de bolas y aislamiento. Estoy aprendiendo cómo crear espacio y dibujar defensas y encontrar desajustes y tomar las decisiones correctas”.

Uno de los principales motivos que le llevaron a tomar la decisión de cambiar su perfil, para críticos de baloncesto universitario, era el cambio de distancia en la línea perimetral. Un argumento un poco inválido al tener en cuenta los disparos desde el logo que consiguió encestar en el Madness. Es verdad que es un estímulo diferente ver la canasta más lejos, pero la catapulta que tiene en la muñeca Carsen no iba a tener problemas en adaptarse.

Sus porcentajes son un aval para tenerle fe, por no añadir la declaración de intenciones en la pre-season con la camiseta verde. En un solo cuarto explotó todo su potencial y enchufó 8 tiros exteriores, siendo un momento de frenesí y locura. Edwards entró en trance y anotaba los triples como si fueran bandejas liberado.

 

Un ‘pequeño gran soñador’ que nunca ha dejado, ni dejará, de querer mejorar.

Manu Fresno

Fundador y director.