¿Qué salió mal en New York?

No pasó tanto tiempo, teniendo en cuenta lo larga que es la historia de la NBA, de la ultima vez que los aficionados de los Knicks sintieron una verdadera ilusión con su equipo. Fue en la temporada 2012-2013, donde capitaneados por un grandísimo Carmelo Anthony y de la mano de jugadores como Tyson Chandler, J.R. Smith en gran nivel y Jason Kidd, los Knicks finalizaron segundos en la Conferencia Este, habiéndole ganado, por ejemplo, los cuatro partidos de temporada regular a los Miami Heat de LeBron James. Llegaron los playoffs con gran ilusión, ilusión que se terminaría con el tapón de Roy Hibbert a Carmelo Anthony en el sexto partido de la segunda ronda. De ahí, la debacle que parece interminable.

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Luego de esa, para los hinchas de los Knicks tras la mágica temporada 2012-2013 solo iban a llegar las malas decisiones, y no iban a parar de llegar. El trade por Andrea Bargnani, la contratación de un muy veterano Metta World Peace, el inexplicable trade de Tyson Chandler a Dallas por Calderon, Samuel Dalembert, Wayne Ellington y Shane Larkin causaron que la temporada siguiente sea bastante deprimente, pero no peor que lo que iba a seguir después. En esa temporada 2013-2014 el equipo de La Gran Manzana finalizaría en noveno lugar, un partido por debajo de los Atlanta Hawks, el último clasificado a playoffs.

Los Knicks necesitaban encarar una reconstrucción difícil dado que recordemos que el pick del draft 2014 pertenecía a Denver desde el traspaso de Carmelo Anthony. En ese draft continúan las malas decisiones, New York en la segunda ronda eligió a Cleanthony Early, dejando pasar a, por ejemplo, a Nikola Jokic.

La temporada 2014-2015 se sabía que era de transición para los Knicks, donde un pésimo 17 – 65 dejaba a la franquicia como el segundo peor equipo de la NBA. Y acá empieza la debacle definitiva de la franquicia en esta década. La contratación de Phil Jackson en 2015, un mal verano y una mediocre temporada en 2015-2016 serviría de antesala para lo que va a ser el fatídico 2016.

En 2016, Phil Jackson decide dar un salto que terminaría siendo al vacío. Traspasa a Robin Lopez, entre otros, a Chicago por Derrick Rose y, al no conseguir una reunión con Kevin Durant, decide darle un contrato de 72 millones por 4 años a Joakim Noah, tratando así de revivir a ese dúo que había brillado en Chicago. Rose nunca se sintió cómodo en New York y Noah nunca fue ni la mitad del jugador que supo ser. ¿El resultado?, un triste 31 – 51 que significó el décimo segundo puesto, el futuro de la franquicia totalmente incierto y sin tener espacio salarial. Esto es lo que condenó al equipo para los años siguientes, una franquicia que empezaba la década siendo de playoffs soñando finalmente con un anillo y la termina con un equipo joven, que puede aspirar en algún futuro a mejorar pero que, sin ninguna duda, no cumplió con las expectativas de los aficionados una vez más.