Uno de los principales nombres que se planteaba que podrían draftear las Lynx era Megan Walker, aunque finalmente no fue su apuesta. Aún así, se llevaron a una jugadora formada en las UConn Huskies que se suma a Napheesa Collier.

Al seleccionar a Crystal Dangerfield, la ya jugadora de Minnesota se reúne con una ex-compañera de la universidad, que ya sabe lo que es compartir pista con ella y le puede facilitar las cosas en su adaptación a la WNBA. Un factor muy positivo y que puede hacer que la base tenga una buena temporada rookie.

La buena relación entre ellas se ha mantenido. Después de ser drafteada Dangerfield, una de las primeras llamadas que recibió fue de Collier, dándole la bienvenida a la ciudad, la liga y a su reencuentro. «Ella fue una de las primeras personas que llamó inmediatamente después del draft. Y ella dijo que realmente me iba a encantar. Ella está muy emocionada de que yo sea parte del equipo. Seguía diciéndome que le iba a encantar y que estaba feliz de volver a jugar conmigo«, dijo Crystal.

Dangerfield, tras ser seleccionada en la segunda ronda, llega a las Lynx tras unos promedios de 14.9 puntos y 3.9 asistencias, teniendo un plus añadido de intangibles en su juego.

Crystal Dangerfield: La jugadora con disciplina militar

 

«Así que eso es lo que realmente espero, ir al campamento de entrenamiento, siempre que sea posible, ganarme la vida y ganar unos minutos«. – Crystal Dangerfield

 

Por lo que el entorno se ha quedado bastante a favor de Dangerfield. «Siento que Minnesota era la mejor opción, entrar allí y darles una guardia extra, una armadora para manejar los deberes de la armadora como el entrenador Reeve quiera, eso es lo que esperaba», dijo Crystal sobre haber sido elegida por las Lynx.

 

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