Apenas han pasado dos minutos desde el inicio del segundo cuarto cuando Rubén Burgos cambia a Cristina Ouviña por Leti Romero. La maña se toca la pierna, mala señal. Parece que la lesión muscular del muslo izquierdo sigue atormentando a la base de Zaragoza, que no pudo disputar el último partido con su equipo, así como la Ventana FIBA con la Selección Española, por no estar totalmente recuperada.

En la primera parte del partido juega menos de cinco minutos, acaba de volver y tiene limitación para no forzar la pierna. La segunda parte del partido avanza y el equipo la necesita, así es que deja la lesión de lado y juega diez minutos, el doble.

Quedan 26 segundos y Cadí La Seu va ganando de dos. Cristina Ouviña sube el balón, lee la defensa y hace una entrada empatando el partido a falta de catorce segundos. Sacan las locales, pase increíble de Peña para Tunstull y canasta. Valencia pierde de dos a falta de cinco segundos para terminar el partido. Alba Torrens sale con el balón y hace dobles. Miro a Cristina, que hace un gesto de desesperación… parece que todo está perdido. Sacan las locales y hay lucha, la pelota es para Valencia pero quedan 0.07 segundos. Es imposible… menos para Cristina Ouviña Modrego. Recibe, lanza y triple. Bueno, triple no, TRIPLAZO. Un buzzer beater para no olvidar.

 

Pero reducir el trabajo de la base maña solo a esa canasta sería muy injusto, como podemos comprobar con estos datos de estadística avanzada: Ouviña estuvo exactamente 14:42 minutos en pista, y en esos minutos Valencia Basket tuvo un balance positivo de +6 puntos. Sin ella, el equipo tiene un balance de -5 puntos. Pero, si hay algo en lo que incide Cristina, es en la defensa. Con ella en pista, el porcentaje de tiros de campo de Cadí La Seu fue de 26.3%, mientras que sin ella subió al 44.7%, casi el doble. Si hablamos de los triples, con Ouviña el equipo rival tuvo un acierto del 20%, porcentaje que subió al 31.6% cuando ella estuvo en el banquillo. Determinante.

 

 

Es increíble su capacidad para cambiar un partido desde el primer momento en el que pone un pie en la pista, y es una virtud que ha demostrado durante toda su carrera. Su calidad es enorme, sí, pero lo que revoluciona los partidos es su espíritu competitivo. Cristina Ouviña es el corazón del baloncesto español.

 

 

 

 

Datos: Clutch Data

Imágenes vía: Agustí Peña

 

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Por Anaïs López

Coordinadora.